Uno de los jugadores del Huracán pone su parte para pagar al árbitro.

Uno de los jugadores del Huracán pone su parte para pagar al árbitro.

Fútbol SEGUNDA B

Cuando tu club no tiene ni para pagar al árbitro

Con monedas logradas en rifas abonaron el coste del trío arbitral los jugadores del Huracán, un club abandonado por sus dueños.

8 diciembre, 2015 01:27

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“Portero de Huracan Valencia y padre de familia”. Simple y directa es la descripción en el perfil de Twitter de Paco Fernández. Y no es ese su orden de prioridades, aunque viendo los esfuerzos hechos por su club pudiera parecerlo. “Ante todo soy padre, luego va mi trabajo y mi afición”, comenta a EL ESPAÑOL el portero de un equipo que este fin de semana pudo ser excluido de Segunda B por no pagar a los árbitros. La imagen de los jugadores, pagando a los colegiados con billetes e incluso monedas de 1 y 2 euros, no se dio en un campeonato regional. Era la ilustración de un equipo que aspira a ascender a Segunda y la de unos jugadores que, con la ayuda de la afición, luchan por salvar a su equipo.

Llevan “mucho tiempo pasándolo mal y viviendo una situación muy dura”, en palabras del entrenador, Raúl Garrido. El técnico fue segundo entrenador del Villarreal, pero acabó separándose del camino de su hermano Juan Carlos (ex entrenador también del Betis). “Nos lo tomamos como una oportunidad para que el mundo conozca nuestros valores, que son muy buenos”, dice el entrenador.

“Estoy fastidiado, después de lo del domingo cuesta. Aunque el apoyo lo hemos sentido desde hace días pero ése fue la explosión", cuenta Paco sobre un partido en el que no importó tanto la derrota (1-2) contra el Reus, líder del grupo III de Segunda División B. Los jugadores, que viven una situación similar a la de otros equipos, llevan sin cobrar desde agosto. Ese día pusieron dinero de su bolsillo, además del que lograron gracias a varias rifas.

Se sortearon camisetas de Paco Alcácer, Roberto Soldado y Dani Parejo con el objetivo de recaudar los 1.400 euros que cuesta el servicio del trío arbitral. “No han tardado ni diez segundos en ayudar”, cuenta el portero del Huracán.

Gracias a ellos lograron 1.000 euros. Parte de ese dinero era para pagar la operación de un compañero que se había lesionado y para comprar material. Los otros 400 eran un ingreso de taquilla que por poco no pagan los dueños, como se preveía. Uno de los trabajadores de Carlos Sanchís, el máximo mandatario de la entidad, se llevó el dinero de la taquilla, aunque acabó regresando para pagar y que el partido se pudiera jugar.

Promesas incumplidas

Ese hecho fue uno más que demuestra el abandono que los propietarios tienen sobre el club desde su llegada el pasado mes de octubre. Llegaron con proposiciones de resolver los problemas económicos y no las han cumplido. Eso es lo que más molesta a los jugadores y lo que ha acabado con cualquier relación de los futbolistas con el presidente.

Sanchís se hizo con la propiedad del club en octubre sustituyendo a Toni Hernández. Para entonces, los problemas ya habían empezado: jugadores lavando en sus propias casas las equipaciones, árbitros que se veían obligados a utilizar su ordenador personal conectados a internet a través del teléfono (según relatan en su acta), un utillero que no dura ni cinco días en el club, la marcha del médico y el jefe de prensa e incluso “una visita inesperada” de una rata. Algo que Paco recuerda con humor: “Se nos coló en el vestuario y tuvimos que hacer un poco de Frank de la Jungla y sacarla a la calle”.

A todo eso se enfrentan los jugadores, que buscan una reacción de los hombres de arriba. “No hay ninguna relación con ellos. La ha habido pero las veces que hemos hablado con él por una cosa o por otra no ha salido bien parado”, cuenta sobre Sanchís. “Con Toni tenía más relación. Este año se ha torcido todo un poco”, dice sobre su antiguo presidente.

“Ya hace dos semanas nos dijeron que iban a hacer una transferencia. No la hicieron y nos sancionaron con dos puntos”. Así explica el guardameta que ya no se fiasen de que pagasen. La pena en esta ocasión no sería la pérdida de puntos sino la expulsión del torneo. La Federación Española de Fútbol les sancionó por no abonar el importe de los cuatro últimos arbitrajes en casa, a pesar de que desde arriba les dijeron que se abonaría el importe. Son promesas que se acaban rompiendo. “Te dicen que te van a dar un caramelo y luego no aparecían”, dice Paco, remarcando uno de las claves a las que se referían los jugadores en un comunicado para mostrar su descontento con la directiva.

Todo ello provocó que en el partido contra el Reus los jugadores salieran al campo con una pancarta que decía “Directiva dimisión, solución ya”. Además, los futbolistas se quedaron 30 segundos parados al comenzar el encuentro en señal de protesta.

No es la única historia con los árbitros que ha protagonizado el Huracán este año. El pasado mayo, en un encuentro de ascenso a Segunda frente al Logroñés, el árbitro se lesionó en el minuto 70. Tuvo que salir desde la grada un espectador para ejercer de linier.

El partido, que iban perdiendo los valencianos por 0-1, acabó con 2-1, en la prórroga, tras dos expulsiones y un penalti a favor del Huracán (ya hubo uno en la primera mitad). El Logroñés quedó eliminado y comenzaron las sospechas sobre lo ocurrido.

Doblemente perjudicados

Es toda una anécdota para un club que nació en 2011 tras la compra de una plaza en Tercera. A pesar de todo ello, los jugadores salieron al San Gregorio de Torrent a jugar al fútbol. “Afrontamos el partido como una manera de olvidarnos de la situación, de lo negativo. Para descargar toda la rabia”, asegura Paco.

Su entrenador, Garrido, va más allá. Él, además de mostrar su apoyo a los jugadores, sigue centrado en su trabajo: “Lo que más nos duele es la sanción de los puntos. Se está perjudicando al perjudicado. Estamos haciendo todo y nos tocan los puntos que hemos conseguido en el campo. Es un sinsentido y no sé si la Federación debería revisarlo porque no es justo que estemos tan cerca del descenso cuando deberíamos estar cuatro puntos por encima”.

La próxima vez que ocurra algo así, si no pueden pagar, podrían desaparecer. Para evitarlo, apoyos desde todas partes, aunque falta el importante, el económico. “Todo ayuda, nunca sabes de dónde va a venir la solución", dice Paco. Por ello, para seguir haciendo ruido, intentan hacer que se hable de su campaña #SOSHuracan. "Necesitamos una solución ya”, asegura Garrido.

El nuevo acuerdo sobre los derechos de televisión, con la venta centralizada según el nuevo decreto del gobierno, podría ser una ayuda para este tipo de casos. El del Huracán necesita algo más. “La solución es que entre alguien con dinero, el problema del club es económico. Necesitamos alguien con un proyecto ambicioso y a largo plazo”, comenta Paco. “Estamos moviendo montañas para encontrar a alguien interesado en poder salvar a la entidad. Hay una escuela, unos niños y unos padres, que querrán saber qué le pasa al club”.