Tadej Pogacar, tras conquistar su quinto Tour de Francia.

Tadej Pogacar, tras conquistar su quinto Tour de Francia. Reuters

Ciclismo

Pogacar estará en La Vuelta: regresa a la ronda española siete años después para conquistar la única grande que le falta

El esloveno, flamante ganador de su quinto Tour de Francia, será el rival a batir en la carrera que arranca el 22 de agosto.

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La noticia más esperada de La Vuelta ya es una realidad. Tadej Pogacar competirá en la edición de este año de la ronda española, que arranca el 22 de agosto. Siete años después de su primera y única participación hasta la fecha en la carrera.

UAE confirmó este lunes su presencia en la alineación que presentará en La Vuelta 2026. Pogacar, después de proclamarse pentacampeón del Tour de Francia, alargará su temporada en las grandes vueltas para correr en España y cerrar el círculo donde empezó todo.

Fue en 2019. Pogacar se presentó ante el mundo aquel año en La Vuelta, subiéndose al podio como tercero y logrando tres victorias de etapa. Tenía 20 años. Ahora, como leyenda de este deporte, Tadej buscará el único título grande que le queda por sumar a su palmarés.

La presencia del esloveno cambia por completo el guion de la carrera. La Vuelta arrancará en Mónaco, el 22 de agosto, y concluirá el 13 de septiembre en Granada, un recorrido que ya tenía atractivo por sí mismo y que ahora gana una dimensión mucho mayor con el dorsal del mejor corredor del mundo.

Desde la organización llevaban semanas transmitiendo optimismo y el propio Javier Guillén había remarcado que la prueba quiere reunir a los mejores, con Pogacar en la cima de esa lista.

El esloveno llega a España tras otra campaña de dominio en el Tour. En su entorno se había deslizado que decidiría después de la ronda francesa, aunque el desenlace ya apuntaba hacia una segunda gran vuelta en el calendario de 2026.

El hecho de que la salida sea en Mónaco también facilita su presencia, porque reside allí y el inicio le resulta logísticamente cómodo.

Tadej Pogacar, en su paso por los Campos Elíseos.

Tadej Pogacar, en su paso por los Campos Elíseos. EFE

Más allá del impacto mediático, la gran cuestión deportiva es si Pogacar podrá rematar una temporada que ya roza lo extraordinario. En 2019, su estreno en La Vuelta dejó tres triunfos parciales y un tercer puesto final, una carta de presentación que lo confirmó como talento generacional.

Desde entonces, su palmarés se ha disparado hasta convertirlo en uno de los ciclistas más dominantes de la historia reciente.

La incógnita ahora es cómo administrará esfuerzos en una carrera que suele exigir regularidad, frialdad y capacidad para resistir las semanas decisivas.

La Vuelta de este año también servirá como examen de fondo antes de otros objetivos de final de curso, con el Mundial de Montreal como referencia en el horizonte inmediato del esloveno.

Su mera presencia, en cualquier caso, ya altera la jerarquía de la carrera y obliga al resto de favoritos a replantear sus aspiraciones.

Pogacar vuelve a la ronda española como el gran favorito moral, pero también con una responsabilidad enorme. Ya no es el joven que sorprendió al pelotón en 2019. Ahora regresa como el ciclista que todos quieren batir y con la única grande que le falta al alcance de la mano.