Richard Carapaz celebra su victoria en el Tour de Francia.
Richard Carapaz encuentra premio a su insistencia y consigue su victoria en el Tour en la cima de Orcières-Merlette
El ecuatoriano fue el mejor en la escapada y encontró por fin el triunfo por el que tanto ha peleado durante toda la carrera.
Es el premio a la insistencia, al tesón, a la cabezonería mejor entendida. Pocos corredores tienen más garra en el pelotón que Richard Carapaz, por eso su triunfo en la cima de Orcières-Merlette es una de esas gestas que suelen alegrar de forma consensuada a los aficionados al ciclismo.
El ecuatoriano culminó de manera brillante la escapada del día y se mostró imbatible en la subida final. Un explosivo ataque cuando restaban menos de cuatro kilómetros para la cima fue definitivo y dejó con el molde a Jorgenson, Paret-Peintre y el resto de compañeros de escapada.
Richard logró su segundo triunfo en la ronda gala tras el de 2024 y, de paso, salvó la actuación de su equipo, el Education First.
¡Qué corredorazo!
— Teledeporte (@teledeporte) July 23, 2026
Richard Carapaz gana la etapa del #TDF2026 en Orcières Merlette
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Después de haberse quedado con la miel en los labios en Le Lioran y en Le Markstein, Carapaz lo intentó de nuevo desde la fuga, y esta vez contó con el beneplácito del pelotón, que no tuvo tanta hambre.
Un día de combate absolutamente nulo en el pelotón que dejó además muy malas noticias para UAE. Se retiró McNulty, atropellado por un coche antes de la crono, y Yates sigue sin levantar cabeza.
Carapaz, en la fuga
Otro día de zafarrancho para coger la fuga buena del día. El perfil invitaba a ello. Una jornada de montaña con la dureza justa, en su medida, para que la escapada pudiera triunfar y los hombres de la general pudieran dar margen.
Valentin Paret-Peintre había marcado esta etapa en rojo para dar un apretón en la pelea por el maillot de la montaña. Coronó en cabeza el primer puerto del día, y después tuvo el olfato necesario para estar en la escapada buena e ir sumando más puntos. Debía recortar todo lo posible a Pogacar.
Superando los 40 kilómetros de carrera saltaron los fuegos artificiales. Tras varios intentos, ataques y contraataques, se formó la escapada con hombres de la talla de Matteo Jorgenson, Egan Bernal, Tobias Halland Johannesen, Pablo Castrillo, Thymen Arensman, Richard Carapaz, Valentin Paret-Peintre o Mads Pedersen. El danés buscaba los puntos, cada uno a su guerra.
😓 Los reflejos de Carapaz han evitado un incidente importante
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) July 23, 2026
😡 Un aficionado ha estado cerca de provocar una caída por quedarse mirando a la cámara de la moto
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Por detrás un grupo perseguidor se vio frustrado porque nunca iba a llegar a enlazar con la cabeza, todo ello mientras en el pelotón se lo empezaban a tomar todo con más calma.
En ello tuvo mucho que ver el mal estado en el que se encontraban algunos de los corredores del equipo. Han saltado las alarmas. McNulty, que fue atropellado por un coche hace un par de días antes de la crono, se bajó de la bicicleta. Adam Yates siguió vacío, como ayer, y lo pasó mal para terminar.
Así, fue el equipo Pinarello el que asumió de manera sorprendente el mando para evitar que la renta fuera exagerada, aunque para entonces la fuga tenía ya más de 8 minutos de ventaja.
Richard Caparaz, en pleno esfuerzo.
En la subida previa a Orcieres-Merlètte la fuga se seleccionó y llegó un grupo más reducido a la ascensión final.
Hubo calma tensa durante mucho tiempo, hasta que Richard Carapaz, el principal favorito, decidió atacar a falta de 4 kilómetros para la meta. Le siguió Paret-Peintre y después Jorgenson reunificó el grupo, pero otro cambio de ritmo más feroz aún del ecuatoriano fue suficiente.
El grupo de favoritos llega a meta sin sobresaltos.
Comenzó su andadura en solitario hacia la gloria para poder saborear por fin la victoria de etapa en este Tour de Francia. Incansable, como siempre, Carapaz.
Por detrás, en el grupo de favoritos, calma total. Ni un solo ataque, ni un amago de cambio de ritmo. Paz total y un día desaprovechado por aquellos que todavía tienen deberes por hacer. Guardando fuerzas, eso sí, para la traca final de mañana y pasado.