Philipsen, campeón de la Milán-Sanremo, en el podio junto a Matthews y Pogacar.

Philipsen, campeón de la Milán-Sanremo, en el podio junto a Matthews y Pogacar. MILÁN-SANREMO

Ciclismo

Van der Poel se sacrifica por Philipsen para el triunfo del belga en la Milán-Sanremo

El campeón del mundo hizo una gran aproximación en el tramo final para la decisión del primer Monumento de la temporada al sprint.

16 marzo, 2024 16:38

Victoria de muchos quilates para Jasper Philipsen en la Milán-Sanremo. El ciclista belga del Alpecin-Deceuninck se llevó el triunfo en un final muy apretado que se decidió al sprint de un grupo reducido.

Ni Tadej Pogacar, ni Mathieu Van der Poel. Finalmente la victoria fue para Philipsen, que logró aguantar las acometidas de los dos grandes favoritos tanto en el ascenso como en el descenso del Poggio y terminó finiquitando la Classicissima, una carrera que se apunta por primera vez en su carrera.

El trabajo de Van der Poel, campeón del mundo reconvertido a gregario cuando vio que no iba a poder ganar, fue fundamental para cerrar el último hueco y Jasper Philipsen se encargó de rematar y de dejar claro que al sprint es muy difícil de superar. 

Se sigue repitiendo por lo tanto la 'maldición' que pesa sobre los vencedores de la Milán-Sanremo en los últimos 20 años. Y es que desde que lo hiciera Óscar Freire, que ganó por tercera vez este Monumento en 2010, nadie ha sido capaz de repetir victoria hasta la actualidad.

El final infartante de siempre

Como suele ser habitual en esta Milán-Sanremo, buena parte de la carrera fue de puro desgaste esperando a los kilómetros finales, ese momento tan emocionante que siempre termina por decidir el vencedor. 

Se marchó igualmente una fuga en busca de la aventura imposible. Más de diez valientes que se fueron por delante y entre los que estaba el corredor español de Movistar, Sergio Samitier. Tuvieron la mecha esperada, y antes de las subidas decisivas a Cipresa y al Poggio aquella escapada ya estaba muerta.

UAE decidió endurecer la carrera en Cipresa. Cuanto más rápido se fuera y más dureza tuviera la prueba, mejor sobre el papel para Pogacar en un final tan peculiar como el de la Sanremo. Aún así, fueron muchos los que aguantaron hasta la subida final al Poggio, y ahí fue donde, como se esperaba, se desataron las hostilidades más serias.

Tadej saltó unos zapatazos increíbles buscando marcharse en solitario, pero Van der Poel le salió siempre a su rueda. Les costó algo más, pero otros como Ganna, Pidcock, Mohoric o el propio Philipsen siempre aguantaron y estuvieron con ellos. 

Pogacar tenía todavía una última sorpresa unos pocos metros antes de coronar el Poggio, y de ahí todos se lanzaron para abajo. Tras el habitual descenso vertiginoso que pone los pelos de punta y con Mohoric tratando de sorprender casi abajo sin éxito, la victoria se disputó al sprint. 

Sobrero, invitado inesperado a esta cita, tomó unos metros preciosos de ventaja y soñó con dar la campanada, pero entonces Van der Poel tomó las riendas del grupo y cerró el hueco. El campeón del mundo, sacrificándose por Philipsen, sabiendo que al sprint su compañero era el que tenía todas las de ganar. 

Y efectivamente la apuesta le salió a la perfección al equipo Alpecin. Matthews lanzó el sprint, pero en el último instante fue Philipsen el que, apareciendo por su izquierda, le ganó en un final de lo más ajustado. Otra edición de la Milán-Sanremo con un final trepidante que no defrauda a nadie.