El Valencia Basket campeón de la Supercopa Endesa 2017.

El Valencia Basket campeón de la Supercopa Endesa 2017. ACB Photo

ACB SUPERCOPA 2017

San Emeterio despierta a tiempo al Valencia Basket para ganar la Supercopa

Un tercer cuarto mágico del cántabro frustró el segundo título consecutivo de un Gran Canaria que llegó a mandar hasta por 15 puntos (63-69).

En Las Palmas no cabían en sí de gozo. Su equipo, su Gran Canaria, iba directo hacia el título en la Supercopa. Iba a ser la segunda en dos años, la que terminase con la maldición del anfitrión en este torneo. Qué cerca estuvo el hito, pero lo de entrar en las enciclopedias tendrá que esperar. Un santo bajó del cielo justo a tiempo y devolvió la fe a un Valencia Basket que vuelve al punto en el que lo dejó el curso pasado: el de levantar una copa de campeón. Media o más, como entonces, para Fernando San Emeterio. Qué pesar para el conjunto isleño, pues los caminos del Señor son inescrutables [Narración y estadísticas: 63-69].

El cántabro llegaba con molestias físicas a la final, pero, con el Dios del baloncesto como pastor, nada le iba a faltar para dinamitar el partido. Esperó su oportunidad hasta el tercer cuarto, ya paliado el +15 que llegaron a manejar los locales, y entonces se hizo su voluntad. Fueron 14 puntos inapelables (de 18 finales y con lesión después), estímulo indudable para el resto de la expedición taronja. En cada triple, en cada canasta, la voracidad más insaciable. Cuando vieron creer con tanto ímpetu a su compañero, Dubljevic y Green, MVP, también cayeron en la cuenta: la remontada era posible.

Había que levantar un 1/14 desde el 6,75, pero se hizo. Y aguantar la embestida final del Gran Canaria, que fue de traca. Pablo Aguilar y Markus Eriksson, ganador del concurso de triples previo al encuentro, hicieron méritos para que el trofeo, definitivamente, se quedase en las islas. Pero ni por esas. El trabajo colectivo volvió a ser inmenso 24 horas después de avasallar al Real Madrid, aunque sin premio esta vez. Una lástima, porque los Paulí (tremendo de nuevo), Oliver, Báez, Balvin y compañía se merecieron la gloria.

Quizá pesaron las pérdidas arrastradas de la primera mitad, aunque lo hizo mucho más el resurgir del Valencia. Fue similar al vivido por Unicaja el viernes, con la salvedad de que este despertar sí acabó imponiéndose en el marcador. Tampoco hay que pasar por alto las aportaciones de Pleiss y Diot. Ni los buenos minutos de Vives cuando peor les iban las cosas a los suyos. La verdad es que a este equipo no le ha sentado nada mal el verano: ante las posibles dudas, otro título más.

Y esto no lo sostienen sólo los santos. No, el momento dulce del último campeón liguero va mucho más allá de los milagros. Con los nuevos ganándose el puesto y los que ya estaban justificando su continuidad, el naranja no ha dejado de marcar tendencia en el baloncesto español. No se vayan todavía, porque llega la Euroliga y este equipo promete dar guerra en el Viejo Continente. Y mucha, sin nada que envidiar a sus rivales europeos. Desde luego, el órdago ya está lanzado en la ACB: el Valencia Basket no va a ceder su corona tan fácilmente. Si alguien no lo tenía claro, que esta Supercopa sirva como inmejorable aviso a navegantes.