Sergio Scariolo da órdenes durante un partido. EFE
Alerta roja en un Real Madrid al borde del abismo: una 'final' inesperada ante Tenerife para evitar la temporada en blanco
Los de Scariolo cayeron en el primer partido de los playoffs y deberán ganar en Canarias este jueves para igualar la serie y forzar el tercer partido en el Movistar Arena.
Más información: El Tenerife asalta el Movistar Arena con una remontada épica y deja al Real Madrid al borde del alambre en la Liga Endesa
No son tiempos fáciles en el Real Madrid de baloncesto. Después de morir en la orilla y quedarse a las puertas de la Euroliga perdiendo la final frente a Olympiacos, los de Scariolo viven ahora mismo en el alambre en la Liga Endesa. Están a una derrota de decir adiós a la temporada. Se encuentran a una victoria de evitar una quimera. Todo o nada para los blancos.
De forma inesperada, La Laguna Tenerife asaltó este martes el Movistar Arena en el primer partido de los playoffs. Un duelo donde el Real Madrid era claro favorito, más aún cuando se vio con cinco puntos de ventaja en el marcador con tan solo 10 segundos por jugar. Pero no fue así, dos zarpazos en forma de triple dinamitaron por completo la eliminatoria.
Ganaron los canarios y el Real Madrid quedó contra la espada y la pared. Tanto es así que este jueves 4 de junio deberán ganar en territorio canario para volver a igualar la serie y jugarse el todo por el todo en el tercer partido, esta vez en Madrid.
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"No me planteo caer el jueves, me planteo que mañana nos preparemos y el jueves intentemos ganar en Tenerife. Ese es el plan". Esas fueron las palabras de Sergio Scariolo tras la dura derrota. Sin embargo, su equipo no transmite ahora mismo demasiadas garantías. Y es que únicamente ha ganado 2 de sus últimos 10 partidos.
El técnico italiano dispone de menos de dos días para levantar el ánimo de un vestuario que lleva lejos de su mejor nivel salvo días puntuales.
La clave del tropiezo estuvo en la línea de tres puntos: el equipo se mostró muy desacertado con un pobre 4 de 17 en triples, mientras que fue incapaz de frenar la ofensiva de un rival que les castigó con un contundente 16 de 31. El propio técnico italiano admitió que la diferencia del encuentro estuvo en esa faceta, recordando además que el conjunto aurinegro es el más peligroso de la competición desde el perímetro.
Castigo físico
A este colapso en el perímetro se le suma un problema estructural mucho más profundo y difícil de camuflar: el desgaste y la salud del plantel. Durante gran parte del curso, el encomiable trabajo de Scariolo con las rotaciones había sido el gran sostén del equipo, manteniendo a los efectivos enchufados y dosificando esfuerzos de cara a los momentos cumbre.
Sin embargo, ese delicado equilibrio saltó por los aires en el peor momento posible debido a una plaga de lesiones que ha trastocado por completo los planes estratégicos.
La enfermería ha golpeado con especial dureza la pintura. Las bajas y problemas físicos de piezas clave como Walter Tavares, Alex Len y Usman Garuba han dejado al cuadro blanco totalmente desprotegido en la zona.
Sin la intimidación, el rebote y la profundidad que garantizaban estos tres nombres, el juego interior se ha resentido de manera alarmante, perdiendo la superioridad física que solía decantar la balanza. Este vacío en la pintura no solo obliga a exprimir a los jugadores sanos, sino que cambia por completo el panorama de una eliminatoria donde las piernas ya no responden y el margen de error es inexistente.
Sin red de seguridad y con el físico al límite, el Real Madrid afronta en Tenerife una de sus finales más dramáticas. Solo el orgullo de un vestuario herido y la capacidad de supervivencia de la pizarra de Scariolo pueden rescatar a un equipo al borde del abismo, que este jueves se juega toda la temporada a una sola carta: ganar en el infierno canario para seguir vivos o certificar un adiós tan prematuro como doloroso.