El pueblo español en el que Sergio Lull desconecta

El pueblo español en el que Sergio Lull desconecta EE

Baloncesto

El pueblo español en el que amanece primero y Sergio Lull desconecta: tiene un castillo del siglo XVI y un origen británico

El jugador de baloncesto del Real Madrid y de la selección española elige veranear en Es Castells, situado en Menorca. 

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Sergio Llul lleva en la élite del baloncesto durante muchos años. Un referente en el Real Madrid pero también en la Selección, siendo participe de la mejor generación que ha tenido España. 

El mallorquín tiene un gran palmarés donde destacan tres Euroligas, nueve ligas ACB y siete Copas del Rey. Además, con España ha logrado un oro mundial, tres oros en el Eurobasket y una plata en los Juegos Olímpicos de Londres, consolidándose como uno de los jugadores más importantes de su generación y un líder dentro y fuera de la pista.

Para conseguir todo esto, ha necesitado desconectar y desaparecer de los focos mediáticos y lo hace en Es Castells, un pueblo en Menorca que fue fundado en 1771 por los británicos. El jugador de baloncesto lo ha convertido en su refugio para recargar pilas y seguir a tan buen nivel con 38 años. 

También se conoce como Villareal de San Carlos y destaca porque es el primer pueblo español donde sale el sol debido a su situación geográfica. Esto ofrece unos amaneceres espectaculares que llama la atención de los turistas. 

Es Castells conserva su diseño octogonal de influencia inglesa y las casas de estilo georgiano, lo que le otorga una identidad única dentro de las Islas Baleares. Tiene un puerto pesquero histórico donde se puede respirar la gran historia que tiene el lugar y donde la tradición marítima sigue muy presente.

Sergio Llull durante un partido.

Sergio Llull durante un partido. Europa Press

También se halla el Castillo de San Felipe, erigido en 1535 para luchar contra los piratas y situado en una posición estratégica desde el punto de vista militar, pero que ahora se ha convertido en una destacada atracción turística.

La Cueva de Es Castell es otro de los principales monumentos del lugar. Fue utilizada en tiempos por el pirata Barbarroja y hoy en día la zona se caracteriza por los restaurantes y tiendas que dan vida al entorno.

Durante el verano, Es Castell se transforma con las fiestas de Sant Jaume, patrón del municipio, que llenan de caballos, música y jaleo la plaza y el paseo marítimo.

Para un deportista acostumbrado a la adrenalina de las grandes noches, compartir calle con los caixers y mezclarse con los vecinos en unas celebraciones tan arraigadas supone otro tipo de energía, más cercana y menos impostada.

No es casualidad que Llull hable de “su pueblo” cuando se refiere a Es Castell y que incluso el Ayuntamiento le haya dedicado la zona deportiva municipal, un gesto que certifica hasta qué punto el vínculo es recíproco.

Fuera de la temporada alta, el pueblo recupera un ritmo pausado, casi de invierno perpetuo, que encaja con los momentos del curso en los que el base necesita silencio y rutina. Las terrazas de Cales Fonts se llenan de conversaciones en voz baja mientras los llauts menorquines se balancean en el puerto, y Llull puede pasear anónimamente por un lugar que le ha visto llegar siendo un joven con proyección y le ha recibido, año tras año, como una estrella consolidada.

Llull encuentra en Es Castell el equilibrio perfecto. Lejos de canchas y focos, este pueblo marinero le regala amaneceres únicos y paisajes ancestrales, un refugio ideal donde mantener la calma, desconectar y seguir compitiendo al máximo nivel.