Pau Gasol.

Pau Gasol. EFE

Baloncesto

Pau Gasol, 45 años: "Tengo la misma rutina antes de irme a la cama: intento que la habitación esté en silencio y leo un libro"

El mito del baloncesto español siempre apostó por una vida equilibrada también fuera de la cancha para cuidar su cuerpo al máximo.

Más información: La casa de Pep Guardiola en un edificio de lujo en Mánchester: un piso con diseño minimalista y servicios de hotel 5 estrellas

A. M.
Publicada

Pau Gasol convirtió su rutina diaria en una auténtica fórmula del éxito: una mezcla de alimentación medida al milímetro y rituales de descanso que le permitieron mantenerse casi dos décadas en la élite de la NBA.

Años antes de retirarse, ya explicaba en un vídeo de la Gasol Foundation cómo organizaba sus días para rendir al máximo y, sobre todo, para alargar su carrera todo lo posible.

El exjugador, dos veces campeón de la NBA y uno de los grandes referentes del deporte español, desgranaba en 2016 un día tipo que hoy se entiende como un manual práctico de vida saludable aplicado al alto rendimiento.

Pau Gasol y Cat McDonnell en una imagen de sus redes sociales.

Pau Gasol y Cat McDonnell en una imagen de sus redes sociales.

"Es muy importante desayunar bien y más si durante la mañana tienes que hacer ejercicio como yo", decía al hablar de su primera comida del día, siempre completa y equilibrada para afrontar los entrenamientos matinales. A media mañana añadía un tentempié ligero, normalmente fruta o un pequeño bocadillo, para no llegar vacío de energía a la pista.

Durante las sesiones de trabajo, Gasol insistía en algo tan simple como decisivo: la hidratación constante. "Los entrenamientos de mañana son muy intensos, por lo que la botella de agua siempre me acompaña", explicaba, subrayando que no se trataba solo de entrenar mucho, sino de cuidar cada detalle para que el cuerpo respondiera día tras día.

Después, llegaba un almuerzo variado y nutritivo para recargar depósitos antes de la actividad de la tarde. Todo encajaba en un puzle pensado para sostener el nivel competitivo, no solo para brillar una noche concreta.

El descanso intermedio también formaba parte de esa fórmula. Tras comer, el catalán reservaba un pequeño espacio para detenerse y bajar pulsaciones: "Es muy importante descansar bien el cuerpo para poder estar al 100% el resto del día", insistía.

Por la tarde, el trabajo fuerte continuaba, y con él la necesidad de seguir alimentándose de forma inteligente: frutos secos, fruta o un bocadillo entraban en su merienda para evitar esa sensación de debilidad que muchos deportistas reconocen al final de la jornada.

La última pieza del día era la cena, "muy suave" después de un partido o de un entrenamiento exigente, y, sobre todo, la preparación para dormir.

Ahí es donde Gasol revelaba uno de sus secretos mejor guardados: una rutina fija antes de irse a la cama para enseñar al cuerpo que tocaba desconectar. "Lo que hago es siempre tener la misma rutina antes de irme a la cama. Me lavo los dientes, intento que mi habitación esté en silencio y leo alguno de mis libros favoritos. Esto me relaja mucho y me permite dormir mejor", explicaba.

En un entorno como la NBA, de viajes interminables, cambios de horarios y presión constante, ese ritual repetido se convertía en su refugio.

Más allá de los gestos concretos, el mensaje de Pau era claro: el descanso no es un complemento, es un pilar del rendimiento. "El descanso es muy importante para el cuerpo, se deben dormir las horas necesarias para que nuestro organismo se recupere del todo. Si yo no descansara, no podría jugar bien", subrayaba en ese mismo vídeo, trasladando a los niños una idea que él aplicaba a rajatabla en su carrera profesional.

Incluso ponía cifras: recordaba que, en edades tempranas, hay que dormir entre 11 y 12 horas, una forma de educar en hábitos desde la base.

Visto con perspectiva, aquellas declaraciones dibujan el mapa de por qué Gasol pudo competir tantos años al máximo nivel: no se trataba solo de talento o de genética, sino de una disciplina invisible que empezaba en el desayuno y acababa con un libro en la mesilla de noche.

Alimentación equilibrada, hidratación constante, pequeños descansos durante el día y un ritual innegociable antes de dormir fueron su fórmula silenciosa para prolongar una carrera legendaria y, al mismo tiempo, convertirse en un embajador mundial de los hábitos saludables a través de la Gasol Foundation.