Vladimir Putin en un acto oficial reciente.

Vladimir Putin en un acto oficial reciente. POOL Reuters

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Putin insulta a la cabeza pensante del dopaje ruso a la que llegó a premiar

El presidente de Rusia no deja de insistir en las malas artes del exjefe del laboratorio antidopaje de Moscú (por alusiones ajenas) tras entregarle la Orden de la Amistad en plenos Juegos de Invierno de Sochi 2014.

El presidente ruso, Vladímir Putin, tachó este martes de "imbécil" al exjefe del laboratorio antidopaje de MoscúGrigori Ródchenkov, cuyas revelaciones fueron clave para que la Agencia Mundial Antidopaje estableciera que Rusia incurrió en dopaje de Estado en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi (2014). Cita en la que el mandatario llegó a premiar a Ródchenkov con la Orden de la Amistad para después tildar su reputación de "escandalosa" (en 2016).

"Pillaron a ese imbécil de Ródchenkov y se lo llevaron allí. Óiganme, es una persona con problemas con la ley: él mismo dice que incurrió en actividades ilegales. Había que encarcelarle, pero lo nombraron jefe de un laboratorio antidopaje ruso", dijo Putin en una reunión con activistas de su campaña por la reelección.

El jefe del Kremlin recordó que Ródchenkov -que en una entrevista con una cadena de televisión alemana difundida el lunes implicó a Putin en el escándalo de dopaje- ha cometido intentos de suicidio, como él mismo lo ha reconocido.

"Que Dios le dé salud, que se mejore, pero todo esto muestra que tiene problemas. Y todo (las acusaciones de dopaje de Estado) se basa en las declaraciones de esta persona, de una persona en la que ¿acaso se puede confiar?", añadió.

Putin señaló que "dicen que Ródchenkov trabaja bajo el control de los servicios secretos de Estados Unidos y que ello es bueno". "¿Bueno para quién? Para nosotros es malo", enfatizó.

El mandatario criticó la decisión del Comité Olímpico Internacional (COI) de marginar a Rusia de los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán en el condado surcoreano de PyeongChang entre el 9 y 25 de febrero próximos.

"Para todos es evidente que el deporte, que los logros deportivos cohesionan a la nación (...). Por lo visto, esto no le gusta a alguien", dijo Putin, que calificó la marginación de Rusia como "una de las líneas de ataque" contra el país.

Tras admitir que en Rusia se dieron casos de dopaje, subrayó que "el deporte mundial y el movimiento olímpico en ningún caso deben convertirse en el patio trasero de una sucia cocina política".