El ministro, muy sentido, recitando a Miguel Hernández.

El ministro, muy sentido, recitando a Miguel Hernández. Efe

Patrimonio Ausencia en la cumbre

Méndez de Vigo, un ministro que “avergüenza" a la cultura

PSOE, Ciudadanos y Podemos califican de “vergüenza”, “negligencia” y “despropósito” la ausencia de Méndez de Vigo en la cumbre Davos, con el resto de ministros europeos.

“Es una vergüenza y un despropósito”. La oposición en bloque acusa de “negligente” al portavoz del Gobierno, ministro de Educación, Cultura y Deporte, conseller de Cultura de la Generalitat y barón de Claret, Íñigo Méndez de Vigo. Hace unos días, los ministros de Cultura europeos se reunieron en Davos (Suiza) para ratificar la declaración a favor de una conservación de calidad del legado histórico y artístico en el entorno urbano del futuro y él no estaba. 

Como adelantó este periódico, España no tuvo representación en la cita que, además, servía para apoyar el Año Europeo del Patrimonio Cultural, que ha arrancado en diciembre. El responsable del patrimonio de la nación europea con más bienes patrimonio de la Humanidad, según la UNESCO, no acudió a la cita. Debió de considerarla de menor valor, porque desde su gabinete comunican a este periódico que no acudió por “agenda”. 

Los ministros de Cultura europeos, en Davos, sin Méndez de Vigo.

Los ministros de Cultura europeos, en Davos, sin Méndez de Vigo.

“No es que le digamos lo que deben hacer, es que deben hacer algo. No les interesa la conservación del Patrimonio, no entienden su importancia en la función social. Sólo quieren tener bonita la catedral de Burgos para los turistas. La foto de Davos sin el ministro es una vergüenza y un despropósito. Todos los ministros menos el nuestro es vergonzoso”, explica Félix Álvarez, portavoz de Cultura de Ciudadanos, a este periódico. 

Promoción fatua

Mariano Rajoy presentó con Íñigo Méndez de Vigo, ayer y con tres meses de retraso las actividades que montarán para celebrar el Año Europeo del Patrimonio. Más de la mitad de las citas ni siquiera tienen fecha asignada. “Vamos a cometer el mismo error: va a pasar el año y no quedará nada. Habrá eventos de uno o dos días y todo se convertirá en promoción fatua”, asegura Eduardo Maura, portavoz de Cultura de Podemos. 

Iñigo Méndez de Vigo, mitad conseller, mitad ministro.

Iñigo Méndez de Vigo, mitad conseller, mitad ministro. Ilustración de Javier Muñoz

Maura aboga por aprovechas las efemérides de este tipo para calar en el tejido cultural y social. “Va a ser un año con algún evento importante, que no dejará ningún rastro ni estela interesante”, añade. 

¿Qué ocurrirá en Francia? Apunten: van a crear una lotería para salvaguardar el patrimonio con los beneficios que obtengan, impulsarán un proyecto Erasmus de la Cultura y el Gobierno incrementará un 5% el presupuesto para restauraciones, llegando a los 326 millones de euros. Recuerden: aquí apenas son 20 millones de euros. Para el ministro de Cultura francés la refundación de Europa pasa por la cultura y en ella el patrimonio tiene un papel fundamental. 

España va mal

En España las cosas son muy distintas. Méndez de Vigo, el ministro al margen del Patrimonio, no creó en los presupuestos de 2017 ninguna partida dirigida para el mayor evento europeo de 2018. “Para el PP el patrimonio sólo tiene pasado, no ve el futuro ni su importancia en los territorios menos favorecidos de España”, dice Maura. “Cuando hay que estar en sitios importantes, no estamos. Es una negligencia. Es un gravísimo problema de Estado”.

“El hecho de la ausencia del ministro Méndez de Vigo en Davos es manifiestamente un síntoma de algo muy grave. El problema que tiene este Gobierno con el patrimonio es que sólo piensan en él como un asunto de promoción personal”, explica Maura. “Ni siquiera firmaron el Convenio de Faro, en el que se declaró el patrimonio como un asunto capital en la ciudadanía”.

Una potencia mundial olvidada

José Andrés Torres Mora, portavoz de cultura del PSOE en el Congreso de los Diputados, cree que la ausencia del ministro Méndez de Vigo en la reunión de Davos, donde estaban todos los ministros europeos, “es una muestra más de la pérdida de presencia exterior de nuestro país”. “Más allá de la mejor disposición de un ministro u otro, hay algo evidente, y es la posición estructural de la cultura en el proyecto del PP: o preterida u olvidada. Si no la olvidan, la dejan para otra ocasión. Y eso en el caso del Patrimonio Cultural es grave en una potencia mundial como es España”.

Cuenta que el problema de Méndez de Vigo es el de quien trata de abarcar mucho. Que aprieta poco. Para Torres Mora es muy difícil que un ministro pueda ocuparse bien de la portavoces de un Gobierno que necesita explicarse todo el rato, de la educación, de la cultura y el deporte. “Al final, la falta de un ministerio de Cultura en un país como España es un error de carácter estratégico, pero la ideología les puede”. Un ministro en remoto. 

Félix Álvarez recuerda que el ministro ausente negó el voto a una propuesta de Ciudadanos para una mayor especialización en las empresas que se dedican a restaurar los bienes históricos. Ahora, gracias a la reforma de la Ley de Emprendedores del PP, cualquier empresa de la construcción puede meterle mano al patrimonio si la obra es inferior a 500.000 euros. Todos los grupos estuvieron a favor de que sólo los cirujanos especialistas pudieran sanar una parte del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, aunque la obra esté presupuestada en 300.000 euros. Todos menos el PP.

El desastre no acaba

“Es un desastre. Es terrible”, así califica Maura la línea de acción del PP con el patrimonio. Coincide con Ciudadanos en que sólo les interesa para vincularlo al turismo y a la promoción. “Es algo que arrastramos desde hace años y ha calado. En el primer franquismo ya encuentras líneas de actuación muy similares a las actuales”, comenta Maura. “No significa que el ministro sea franquista, es que no ha avanzado hacia otras políticas más evolucionadas, que favorezcan a la ciudadanía del entorno”, cuenta.

En materia de patrimonio, Méndez de Vigo está más empeñado en las tapas y en la construcción de un dúplex de lujo en el palacio del Infantado de Guadalajara, declarado BIC.