El actor José Sacristán.

El actor José Sacristán. Jorge Barreno.

Escena En primera persona

José Sacristán: "Cuidado con las 'portavozas', no jodamos, Irene Montero. Necedades así matan a la izquierda"

"No puedes proclamar la República como el que anuncia las fiestas patronales de tu pueblo: yo soy republicano, y es algo muy serio. Es una puta chapuza lo que han hecho en Cataluña" / "Al gilipollas del rapero Valtonyc se le ocurre decir que la gente de ETA son chicos simpatiquísimos: es tonto del culo" / "Si supiera quién maneja España en realidad querría partirle la boca".

Hasta los ateos creen que Dios habla castellano con la voz de José Sacristán, ese hombre que resume la mejor de las Españas en un gesto tosco y digno, inteligente y grave. Actúa con esa humanidad del que ha pasado hambre; será que la tripa que ruge ya no puede nunca mentir del todo. Sacristán envejece con una memoria fiel a sí mismo -¿no es valioso?- y se reivindica como un ciudadano de izquierdas sin moderneces, sin eslóganes… sin tonterías. El papel de escritor le queda en talle -como en Madrid, 1987 o en La Colmena- porque es un tipo de palabra, de la palabra que significa y pesa, de la que hiere y escruta. Estamos rodeados.

Entrevista José Sacristán Jorge Barreno

Vuelvo al Teatro de Bellas Artes de Madrid con Muñeca de porcelana, de David Mamet, sí. Me dices que ahí reflexionamos sobre el poder, las élites, sus tejemanejes e impunidades... ¿Que si hay una justicia para los ricos y otra para los pobres? ¡Vaya pregunta para empezar!, ¿no? Pues aquí, en este país, yo creo que todavía hay alguna diferencia, aunque ahora estamos viendo desfilar a bastantes ricos por el banquillo de los acusados. Con todo, si me apuras, que no me has apurado ni me vas a apurar, yo soy de los que pese a todo confío… yo creo que hay que confiar en que la justicia funciona. Yo creo que sí. Hay deslices o evidencias más o menos, pero al menos es lo que yo quiero creer: que en última instancia la justicia sigue funcionando.

¿Hasta para los políticos, preguntas…? Bueno, yo empezaría por señalar, antes que al justiciero o al de la justicia, a nosotros mismos. A nosotros, los que apoyamos o apoyan, los que jalean, aplauden, votan y colocan donde están a estos personajes. En el caso de Cristina Cifuentes no me pronuncio, porque no tengo datos suficientes y no sé en qué punto está esta cuestión. Me refiero a unos y a otros. Están ahí porque tienen muchísima gente detrás, y creo que, bueno… mal que bien, y vuelvo a insistir, mi inclinación, mi voluntad es confiar en que la justicia tarde o temprano acabe poniendo a las gentes en su sitio.

La política consiste en nadar en la mierda mientras buscas el dinero de otro”, me recuerdas que digo en la obra, Muñeca de porcelana. Sí. Y también he dicho en alguna ocasión que creo que para dedicarse a la política hacen falta unas dotes moralmente sospechosas. ¿Que si hay algún político que me devuelva la esperanza? Verás, yo primero tendría que recuperar un poco la esperanza en mí mismo, como ciudadano, no sería un mal ejercicio para hacer todos. En estos momentos, ¿por qué yo tengo que depositar o delegar en uno, concretamente…? Hay un movimiento en lo que a lo político se refiere con el que me siento más próximo, con el que tengo mis diferencias, por supuesto, pero como soy tan mayor ya, estas cosas las resuelvo casi a nivel doméstico. No soy de los que confían en el mesianismo de una figura que venga a redimir, que nos venga a salvar… Creo que hay unas corrientes que se mueven a través de la Historia y esta corriente, en mi caso, es la que gira alrededor de la izquierda, con todos los “peros” y los inconvenientes que hoy por hoy le veo a la izquierda en mi país.

Me preguntas cómo hacerle el boca a boca a la izquierda, cómo resucitar su espíritu. Yo me pregunto: ¿es por lo mal que lo hacen los políticos? Yo creo que no. Hay un desclasamiento general en la gente. Hay un corrimiento de tierras en la gente, y esto está claro, y no es sólo el error o el mal proceder de la clase política, que en ocasiones lo hacen como el culo. Pero hay una deriva de desclasamiento que es muy evidente, y ocurre que pasan cosas como la manifestación de los jubilados, o el movimiento de las mujeres… que ponen las cosas sobre un disparadero cuando nadie antes lo había hecho, ¡nadie desde la izquierda, estos vigías…! Los vigías de la izquierda no habían advertido ni señalado nada de esto, perdiendo el tiempo en chorradas monumentales.

En la obra también se habla de hilos de poder. ¿Que quién creo que maneja España, en realidad? ¡No tengo ni idea! ¡Querría partirle la boca, si lo supiera! Creo, en definitiva, que Alemania, y España, y todo, es manejado por el poder económico, naturalmente. He leído ahora que el Brexit ha sido posible a través de una agencia que manipula datos, que Facebooks y no sé qué… como yo no tengo teléfono móvil, estas cosas para mí son marcianadas. Pero lo que sí está claro es que el cotarro lo maneja el poder económico, clarísima y abiertamente. Yo lo que sí advierto es el no caer en la ingenuidad de que a ese poder económico se le combate con eslóganes, con frases, con tópicos o con gestos del tipo “el pueblo unido jamás será vencido”, eso es un error garrafal.

En esta función se dice una cosa magnífica, que es “cuando venzas, deja que el contrario mantenga su autoestima”, y me pregunta: ¿y cómo se consigue eso? ¡Pues se consigue haciendo lo que está haciendo el poder económico ahora mismo en España! Mostrando tal despliegue de fuerza que los testigos, incluido el rival, entiendan que rendirse no es una humillación, que es la única opción lógica. ¡Todos aceptamos los recortes ya! Los sindicatos, el otro, el otro… porque es la única opción lógica. Nadie hasta ahora… ¡no pasa nada! O lo que pasa es que los jubilados se cabrean. Pero en definitiva el poder económico ha conseguido que el vencedor mantenga aparentemente la autoestima del vencido, y el vencido va a su casa y dice “es lo que hay”. “María, nos han recortado, es lo que hay”.

¿Qué posibilidad hay de revertir esto? No nos engañemos… ahora, por ejemplo, desde cierto sector de la izquierda, se tacha de “cobardes”, de “pactistas”, de “traidores” a los que firmaron la Transición. Esto es miserable. Total y absolutamente miserable. Porque estos muchachos no tienen la más puta idea de la relación de fuerzas que había entonces, y es lo mismo que pasa ahora. Para vencer un poder como el que hoy por hoy maneja el cotarro no basta con hacer frases y eslóganes y criticar, sobre todo, al que en su tiempo se la jugó. Me parece sencilla y simplemente, no sólo una falta de documentación, sino una actitud miserable.

José Sacristán.

José Sacristán. Jorge Barreno.

¡Claro que me refiero a Podemos, totalmente…! Me recuerdas cuando dije que los que ahora saludan a Otegi y dicen lo de la “cal viva” no estuvieron allí. Me llamaron facha, señalas, como ahora a Serrat. ¡Es que la izquierda en Madrid quiso quitarle el nombre de una sala a Max Aub! ¡Porque podía haber sido otro! ¡Pero el pobre genio Max Aub, huido toda su puta vida…! Y que ahora… bueno, sigamos. ¡Sigamos!

Me cuentas que entrevistaste a Concha Velasco y te dijo que la película más machista que ha hecho en su vida es Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe, que fue conmigo, sí. Hombre, yo por supuesto que volvería a hacerla. En ningún momento el personaje era un personaje redimido. Estaba en clave de comedia y era machista… pero es que principios machistas ha habido en tantas partes. Una película machista era El diputado, y era una película hecha desde la izquierda, por la izquierda y para la izquierda, pero en ningún caso en Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe nadie entendió… hasta en clave de comedia era un disparate.

No tengo ningún inconveniente en volver a hacer o en estar en historias desde una perspectiva de comedia o lo que fuere… quiero decir, podría llamarse también machista Con faldas y a lo loco. ¡Es que hacemos una revisión y caemos en tratamientos machistas hasta en El Quijote! De hecho, yo vi en Almagro una Dulcinea hecha por una actriz maravillosa donde ella ponía a Don Quijote a parir. Le decía: “¡Ya está bien de tanto molino y tanto…, y yo aquí, a ver qué pasa conmigo!”. Pero en fin, creo que también en esto no hay que bajar la guardia, pero cuidado con las portavozas. Cuidado con las portavozas. No jodamos, Irene Montero. Es que entre lo de querer quitar la sala Max Aub y decir que lo de “portavoza” es una solución, la están cagando, joder.

José Sacristán.

José Sacristán. Jorge Barreno.

¿Que si se ha pasado un poco la cosa de rosca…? ¡Cómo, un poco! Sobre todo en territorios muy jodidos. “Deja que el contrario mantenga su autoestima”, decía. Pues no perdamos la autoestima por lo menos. “La necedad es homicida”, decía Albert Camus. Lo decía en este escenario en el año 63. Albert Camus en Calígula. Bueno, pues, muchas necedades como el “portavozas” matan a la izquierda. Dices que tienes apuntada una frase mía donde yo decía “temo a los necios y a los estúpidos, porque a los hijos de puta se les ve venir”. ¡Tú sabrás! Es que generalizar… ¡yo veo bastantes! Pero si llamo “hijo de puta” a alguien puedo ser acusado de lo que sea. Hay cantidad de ellos. Y no necesariamente en el poder. O no solamente en el poder, ¿eh? Hay civiles hijos de puta. Pero señalarte sólo uno o dos no sería sólo injusto, sino precario.

Has leído que vendí libros clandestinos. Pues es verdad. Empecé con el Círculo de Lectores, en el año 63, el siglo pasado, y me siento muy orgulloso porque funcionó aquello. Me quitó mucha hambre el Círculo de Lectores. Y luego ya los clandestinos. Me dices que han secuestrado judicialmente el libro Fariña, de Nacho Carretero; que han retirado la obra de ARCO y que el rapero Valtonyc, la misma semana, fue condenado a tres años y medio de cárcel. No me preocupa lo que está pasando con la libertad de expresión: ¡me jode! No me gusta. Pero volvemos a lo de la necedad. Son necedades.

Primero, decir que no hay ni punto de comparación: lo que era la censura franquista con lo que está pasando ahora. ¡Al gilipollas del rapero se le ocurre decir que la gente de la ETA son unos chicos simpatiquísimos y que ojalá hubiera más! ¡Es tonto del culo! Ese muchacho es tonto del culo. Y el gilipollas que manda quitar los cuadros es tonto. Es un imbécil. Y lo de Fariña es una cosa personal de un exalcalde… es que no hay ni puta idea de lo que era el franquismo. Y los independentistas catalanes que dicen que Rajoy es franquista no tienen ni puta idea de lo que era el régimen de Franco. No tiene nada que ver. Y no hay la menor amenaza porque no puede haberla por una cuestión de sentido común, simplemente.

Cuando yo estaba en este teatro en el año 63, hacíamos dos funciones siete días a la semana. Y todavía el Sindicato Vertical era el Sindicato Vertical. No te pagaban los ensayos, no te pagaban dietas… y hay un muchacho que me dice: ¿de martes a domingo? No, no: de lunes a domingo, dos funciones todos los días. Quiero decir… es una anécdota de tipo laboral, pero vuelvo a decir. El que ha quitado los cuadros y el rapero, esos dos, son dos imbéciles: el rapero Valtonyc es un necio total y absoluto como la necia que contrató a los titiriteros. ¡Hay que ser imbécil! Esos titiriteros para una obra de niños… como la imbécil que quita el nombre de Max Aub. Pero hacer un martirologio de eso… otra cuestión es que a mí los cuadros [de Santiago Sierra] me parezcan una mierda. ¡Horroroso! Que son imbéciles.

José Sacristán.

José Sacristán. Jorge Barreno.

¿Que si son presos políticos o políticos presos? Son políticos presos. Por respeto a los que se pudrieron en las cárceles de Franco, aunque sólo sea por ese respeto. Vamos a cuidar el idioma. Estos son políticos presos. Por necios. Aunque sólo sea por respeto a la palabra República… no puedes proclamar una República como el que anuncia las fiestas patronales de tu pueblo. Con el mismo esquema argumental y con la misma estrategia. Yo soy republicano, y la República es algo muy serio. Es una puta chapuza lo que han hecho estos en Cataluña. ¡Una puta chapuza! Sigamos.

Me preguntas que a quién haría yo ministro de Cultura. ¡Yo antes monja que meterme en política! No, hombre, no. ¡No! Es que casi es como una contradicción. “Ministro” y “cultura” podría serlo. De la gente que yo conozco que se dedica a la política, el señor Gabilondo es el que más me inspira confianza a todos los niveles. Es el que cada vez que le oigo en sus pronunciamientos… es de los pocos sensatos que hay en este país.

¿Que qué he aprendido del amor en todos estos años? El amor no se aprende, se disfruta, se vive. Como aprendizaje, el amor… tendrías que preguntárselo a mi mujer, a ver qué he aprendido, porque igual lo sigo haciendo fatal, como la primera vez. Pero, no… te digo: con el amor aprendes a vivir. Sin el amor es una mierda, esto, qué duda cabe. Aprendes a valorarlo, a tenerlo en cuenta. El sexo tiene una importancia fundamental en la vida. Si te digo un 80%, el 20% restante es porque sigues pensando en lo mismo…

¿Un mito caído? Joder… Max Aub, el pobre, con lo de la sala. Pero no está caído para mí, al contrario, crece más y más. ¿Alguien que yo tuviese endiosado y ahora ya no? No te voy a dar el nombre. Hay bastantes, pero ¿quién soy yo…? Se me pueden caer a mí y para otros pueden resultar conductas ejemplares. De hecho, así ocurre en la vida en general. La vida es la hostia, ya te irás enterando. ¿Un SMS para Mariano Rajoy? Mira, es que yo no tengo móvil y prefiero no mandarle nada. No tengo el menor interés en comunicarme con él.

Muñeca de Porcelana.

Muñeca de Porcelana. Jorge Barreno.