Las meninas al fondo, en la sala principal del Museo del Prado.

Las meninas al fondo, en la sala principal del Museo del Prado.

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El Prado contra Google: Velázquez no habla inglés

El buscador margina, en la competición del contenido, la difusión del museo por el castellano frente a otros museos internacionales. En 2016, el pintor más buscado en la web de la pinacoteca fue Sorolla.

La Venus del espejo es más importante que Las meninas en Google. Velázquez brilla más en la National Gallery que en el Museo del Prado, a pesar de que la institución de referencia en la obra del pintor barroco es el museo español. El castellano es un hándicap en la guerra de contenidos que libran los museos por posicionar a sus pintores en un lugar destacado. La versión traducida nada puede contra las versiones anglosajonas nativas.

“Es una competición internacional entre museos y no es fácil luchar contra el discurso dominante. Ampliar la difusión en el extranjero es más difícil”, explica a este periódico Javier Pantoja Ferrari, jefe del Área de desarrollo digital del museo del Prado, responsable de cumplir el quinto punto del plan económico: hacer de la web un referente en la difusión del museo. 

El año pasado, el Prado cerró con récord de visitas: 6,3 millones, un 26% más que el año anterior. Aunque cayó en páginas vistas (21 millones, un 7% menos), el tiempo medio por página es de casi seis minutos. El 66% de los usuarios que entran al Prado digital lo hacen por busca orgánica (Google principalmente), el 13,9% son usuarios que acuden directamente a la dirección digital del museo. Sólo el 5,2% de sus visitas lo hacen por redes sociales.

Inglés o castellano

Si en las taquillas un día cualquiera se registra que el 40% de los visitantes al museo son españoles y el resto extranjeros; en el museo digital la mayoría de las visitas son desde España (el 66%). A pesar de ello, Javier Pantoja subraya que la versión en inglés de la web es el 22% de su tráfico (1,5 millones). “El Rijksmuseum, por ejemplo, tiene como lengua dominante el inglés. El holandés es opcional. Colocar en el extranjero la marca Prado es complicado porque el sistema está pensado para una cultura anglosajona”, añade.

Retrato de un caballero, de Velázquez, en el Metropolitan de Nueva York.

Retrato de un caballero, de Velázquez, en el Metropolitan de Nueva York.

De ahí que más allá de nuestras fronteras digitales, las búsquedas orgánicas en Google prioricen, en el caso de Velázquez, a La Venus en el espejo. Cuenta Pantoja que es una competición desigual, porque son monstruos digitales, como el Metropolitan Museum de Nueva York (MET), con equipos enormes y recursos infinitos. El despacho de Javier Pantoja lo preside un póster espectacular del Retrato de caballero, de Velázquez, perteneciente al MET (museo que también tiene el retrato de su ayudante Juan de Pareja).

En internet se buscan las obras capitales del museo. Todo gira en torno a la obra de arte

El empeño de fidelizar al usuario web es una idea del anterior director del Prado, Miguel Zugaza, que ha mantenido el actual, Miguel Falomir. Uno de los encargos para los próximos tres años es lograr que el usuario web disponga a su alcance los medios necesarios para crear un Prado a su antojo. Pequeños coleccionistas desde casa. Pretenden potenciar la relación con la actividad y las colecciones del museo, además de consolidar la comunidad fieles. Tienen patrocinio de Telefónica para ejecutarlo y multiplicarán contenidos sobre documentación técnica, laboratorio de análisis o taller de restauración.

Pero la web es, sobre todo, la primera puerta de acceso del visitante extranjero. Como dice Javier Pantoja, la competencia es dura y, de momento, el público extranjero que más acude a la web del Prado para informarse es el norteamericano. “El público que accede a la web no es el del paquete touroperador, que llega en grupo, sino un consumidor cultural que busca en la colección obras que le interesa. No hacen visitas a las exposiciones temporales. En internet se buscan las obras capitales del museo. Todo gira en torno a la obra de arte”, asegura. Hay digitalizadas 14.000 obras (el museo sólo expone alrededor de un millar).

Los éxitos de la web

Según los datos que dispone el museo, el 17% del tráfico lo recibe la portada de la web, el 8% el capítulo de “Visita” (compra de entradas e información práctica) y el 5% de los que llegan a la versión digital se quedan en la “Colección”. El dato curioso de 2016 es que la inauguración de la exposición temporal de El Bosco fue el día más visitado de la historia de la web, con 33.264 usuarios informándose de la muestra más vista del año pasado en el museo.

El grupo delante de El jardín de las delicias.

El grupo delante de El jardín de las delicias. Dani Pozo

En la clasificación general de las obras más vistas en la web del Prado destaca El jardín de las Delicias, de El Bosco, con 107.591 usuarios; Las meninas, de Velázquez, 83.844; La anunciación, de Fra Angélico, 59.401. En lo que llevamos de 2017, los artistas más visitados son Goya, Velázquez y El Bosco.

Curiosamente, el pintor más buscado por el público del Prado digital no es Velázquez, sino Sorolla. Aunque el término estrella es: “audioguía infantil”. El resto de los términos rastreados son, por este orden: “Las meninas”, “Goya”, “Murillo”, “dioses mitológicos”, “Velázquez”, “Rubens”, “mapa” y “Tiziano”. La mayoría del público entra a la web con su ordenador, pero el móvil crece y ya es el 31% (la tableta, el 11%). Y son mayoría aplastante las mujeres que visitan el Prado digital.