Plácido Domingo, este 28 de agosto en un concierto en Szeged (Hungría).

Plácido Domingo, este 28 de agosto en un concierto en Szeged (Hungría). EFE

Cultura

Plácido Domingo y el doble rasero del acoso: "Por cada ovación en Europa, una denuncia en EEUU"

El cantante inicia los ensayos de Macbeth en Nueva York bajo una fuerte presión para que renuncie a actuar allí. Su carrera se juega en Los Ángeles. 

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"La soprano Anna Netrebko y el legendario Plácido Domingo harán historia cuando unan fuerzas por primera vez en el escenario de la Metropolitan Opera de Nueva York (Met)". La página web del célebre teatro (así como la del propio cantante) mantiene con ese texto la ficha de la que será su próxima gran actuación: interpretar el rol de Macbeth en la famosa ópera de Verdi junto a la soprano, una de las más cotizadas del momento. La primera de las tres fechas es el 25 de septiembre. Es uno de sus grandes compromisos de esta temporada, pero, en realidad, casi cada actuación del hoy barítono es estelar y en los mejores coliseos del mundo.  

Este jueves, el mismo día en el que Domingo despertaba en Nueva York para comenzar los ensayos de su papel, fue acusado por 11 mujeres por distintos tipos de acoso, relatados en un artículo de la agencia de noticias de EEUU Associated Press (AP).

El mes pasado, otras ocho cantantes y una bailarina lo acusaron de acoso sexual. Del total de 20 mujeres que han denunciado a través de AP, sólo dos han decidido revelar su identidad y, de momento, ninguna ha llevado a un juzgado sus acusaciones, que comprenden desde finales de los años 80 hasta la temporada 1999/2000.

Los hechos relatados son muy graves e incluyen tocamientos, llamadas a altas horas, irrupciones en camerinos y el uso de su poder como una de las grandes figuras de la ópera para llegar a las mujeres o para penalizarlas si no accedían a sus pretensiones. En dos comunicados, uno por artículo, Domingo se ha defendido al decir primero que pensaba que todas sus relaciones fueron consentidas, aunque reconociendo que las exigencias de hoy no son las de antes. Este jueves, una portavoz endureció el tono y habló de una "campaña" que "no es sólo inexacta sino que no es ética". "Rechazamos la imagen engañosa que AP está tratando de pintar del señor Domingo", aseguró. 

Presión para que no actúe en Nueva York

Domingo, de 78 años, celebró hace tan solo unos meses con un exclusivo evento que hacía medio siglo de su debut en la ópera de Nueva York, una de las mecas del arte. Entonces, el director musical, Yannick Nezet-Seguin (que sucedió a James Levine, envuelto a su vez en escándalos), aseguró recordando una producción con Domingo que "cada día era el primero en llegar a trabajar, ayudaba a artistas más jóvenes, venía a los ensayos, quería aprender; siempre ha sido de lo más respetuoso, la persona más amorosa y apasionada en la sala". Pero esas palabras eran antes de lo que su entorno describe como el "tsunami" que en agosto hirió de muerte su reputación y que este jueves ha vivido una contundente réplica. "Esto tiene mala pinta", explican personas que lo conocen en referencia a su pesimismo sobre el futuro de su carrera. 

La Met es uno de los teatros que ha encumbrado a Domingo, donde ha cantado 52 papeles principales. Ahora encara tres funciones como Macbeth, pero jamás el cantante se había enfrentado a una presión similar antes de una actuación. El teatro no ha cancelado ninguna de ellas, tampoco su participación en Madama Butterfly, en noviembre, pendiente de una investigación independiente de la Ópera de Los Ángeles, donde Domingo es director general.

En círculos operísticos se describe una gran presión sobre el tenor para que sea él quien renuncie a salir al escenario. Si cancela su actuación, abriría la puerta a hacer lo propio con buena parte de su agenda. Podría ser visto como una admisión de culpabilidad, pero también como una válvula de escape para los teatros y para que él mismo, cercano a los 80 años, pueda protegerse ante novedades y situaciones desagradables. 

Cuando en agosto se publicó el primer artículo, las óperas de San Francisco y Filadelfia cancelaron sus compromisos con el cantante en apenas 24 horas. La Ópera de Los Ángeles anunció una investigación, para la cual contrató a una abogada independiente. Ahí se quedó la cosa. Otros teatros, como el Covent Garden de Londres, anunciaron que esperarían a los resultados de la investigación de Los Ángeles, institución fundada por Domingo en 1986 y aún hoy dirigida por él. 

Ovaciones en Europa

Pero después llegaron las muestras de apoyo, especialmente desde Europa. Fue ovacionado en el Festival de Salzburgo (Austria), su primera aparición tras el escándalo. La directora del prestigioso festival emitió un contundente comunicado a su favor en el que defendió su presunción de inocencia. Después, volvió a ser ovacionado en un recital en Hungría. De igual manera, otros teatros europeos, como el Teatro Real, donde tiene previsto actuar esta temporada, defendieron su presunción de inocencia. También lo hicieron numerosas sopranos, españolas e internacionales, con nombres y apellidos, así como el ministro de Cultura, José Guirao.

La propia Netrebko aseguró estar "muy feliz" de compartir escenario con "el fantástico Plácido Domingo" en Nueva York. Mientras en EEUU, cuna del movimiento "Me too", se publicaban las denuncias y llegaban las primeras cancelaciones, en Europa estaban con él.

Domingo recibió con gran alegría estas muestras de apoyo, especialmente la acogida en Salzburgo, ante un público genuinamente operístico. Eso lo animó, según explican personas que han hablado con él. "Él siempre ha cuidado muchísimo a su público y verse respaldado le dio fuerzas", explica alguien que lo conoce bien. 

Preocupación en su entorno

Pero en su entorno están preocupados. "Los aplausos en Europa pueden ser contraproducentes, porque por cada ovación en Europa parece que va a haber una denuncia en EEUU", explica alguien que ha trabajado con el cantante en numerosas ocasiones. "La sensibilidad allí es distinta y no se espera a que haya pruebas. Es más, el ver que Plácido sigue actuando y que recibe apoyo, hace que todavía haya más enfado entre los que se creen lo que dicen las denunciantes, que además son anónimas y cuyas versiones son indemostrables", explica. Ver el cariño hacia Domingo en Europa despierta el descontento en EEUU y alienta los pasos adelante de quienes dicen haber sido sus víctimas.

En ese sentido, parece haber un evidente doble rasero entre la actitud que se ha tomado en general en Europa y en EEUU. Y que éste puede retroalimentarse. Este jueves, la Ópera de Washington, donde Domingo ocupó también cargos de gestión (allí tuvo lugar la producción sobre la que una nueva soprano, Angela Turner Wilson, ha denunciado) emitió un comunicado diciendo estar "perturbada y desanimada" por el nuevo artículo. Mientras, los teatros europeos que apostaron por no desmarcarse del cantante siguen en la misma posición, argumentando que el nuevo artículo contiene, de nuevo acusaciones imposibles de verificar, fuera de un juzgado y que no son suficientes como para empañar la prolífica carrera del cantante. 

Pero la credibilidad de la agencia AP, de referencia en EEUU, y las nuevas y detalladas denuncias, surgidas según el medio tras el primer artículo de agosto, ponen en solfa la reputación del hoy barítono y su continuidad en los principales teatros. 

Su futuro se juega en Los Ángeles

Nadie niega en el entorno de Domingo que mantuviese relaciones sexuales con muchas mujeres y que él las buscase activamente. "Pero eso no es delito y, además, tenía cientos de pretendientas. Seguro que muchas de ellas tomaron la decisión de acostarse con él por interés. Pero todo eso es distinto a que mediase una relación de poder o él las acosase. Y, sin embargo, ya se le trata como un peligroso criminal", lamentan. La dificultad está en definir la línea que separa a un mujeriego de un acosador y cuál debe ser el alcance del beneficio de la duda para el cantante. 

Los cercanos a Domingo no son muy optimistas. No porque lo consideren culpable de acoso sino porque creen que la presión puede acabar derribándolo al margen de que se acabe probando sin rastro de duda. Su futuro se juega, en buena medida, en la investigación de la Ópera de Los Ángeles, donde él tiene responsabilidades de gestión desde hace más de 30 años.

Es en esa institución donde otros teatros han puesto sus ojos antes de decidir qué hacer y unas conclusiones negativas podrían acabar de forma abrupta y dolorosa con su carrera. La posibilidad de que haya habido conflictos laborales o de que haya denuncias falsas al calor de la polémica de estos meses es, en opinión de personas que defienden a Domingo, un riesgo de explosivas consecuencias.