Uno de los parques de atracciones de Disney.

Uno de los parques de atracciones de Disney.

Cultura Sueños no pagados

Trabajar en Disney no es un cuento de hadas: "¡Paguen salarios dignos!"

Bernie Sanders y otros críticos acusan a la compañía Walt Disney de renunciar a una serie de subsidios gubernamentales y exenciones de impuestos para evitar subirle el sueldo a sus empleados. 

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No es oro todo lo que reluce, ni risas todo lo que se escucha. La compañía Walt Disney, la mayor productora de sueños del mundo ha sido objeto de miles críticas debido a la decisión que han tomado desde la directiva respecto a rechazar cientos de millones de dólares de subvenciones y ventajas para sus parques temáticos en el sur de California para evadirse y evitar pagar a sus trabajadores el salario mínimo estipulado en esa localidad que es lo que conllevaría aceptar esas ayudas.

El senador Bernie Sanders achacó a la empresa de tomar esa precipitada decisión por miedo a que los votantes de Anaheim -ciudad anfitriona de Disney en California- aprueben la ordenanza del salario digno en noviembre. La ley, aplicable a cualquiera gran compañía que reciba exenciones impositivas municipales, requeriría que Disneyland y su hermano Disney California Adventure, paguen a los 30.000 empleados un mínimo de 15 dólares (12,82 euros) por hora, llegando a elevarse manteniendo el ritmo de la inflación en 2022 a un 18 dólares (15,38 euros) por hora,

Sanders es un defensor pleno de los trabajadores con bajos salarios en todo el país, declaró para The Guardian que ya era hora de que Disney “salga de la asistencia social y pague a todos sus trabajadores un salario digno, porque no lo está haciendo". A lo que añadió que alucinaba con que: "prefiriera terminar con parte del bienestar corporativo que recibe de los contribuyentes locales que pagar a los 30.000 de sus trabajadores salarios decentes".

Contraataque 

Disney respondiendo a la fuerte presión de los sindicatos, los políticos locales y la opinión pública aceptó el mes pasado pagar un salario de 12,82 euros a aproximadamente un tercio de sus trabajadores, aunque continúa negociando con los sindicatos que representan al otro tercio. También se ha comprometido a pagar a los trabajadores no sindicalizados -se ha estimado que son miles- con el salario mínimo (13,46 euros por hora) a partir de enero.

La compañía fue víctima de una lluvia de publicidad negativa tras una encuesta que respondieron miles de sus trabajadores, donde afirmaban que ellos sobrevivían gracias a cupones de alimentos y viviendo en sus vehículos. A pesar de estas declaraciones, la empresa sigue rechazando la ordenanza y las subvenciones.

El senador Sanders organizó una concentración en Disneyland el junio pasado en la que señaló que la compañía logró unos 9 mil millones de dólares (7.693.875.000 euros) de ganancias netas el pasado año, mientras que Robert Iger, su presidente ejecutivo, se adjudicara un paquete de compensación que podría llegar en cuatro años a los 423 millones de dólares (361.612.125 euros).

Disney redactó una carta al consejo municipal de Anaheim el pasado martes donde presentaba una queja inmediata sobre la amenaza que habían recibido por parte de la localidad en la cual amenazaban con no seguir adelante con un paquete de reembolso de $ 267 millones destinados a un un nuevo hotel de lujo en el parque de Disneyland. No había ni rastro de mención de la ley del salario mínimo, únicamente un mencionaban un“ clima adversarial” y una “ relación de trabajo difícil con la ciudad".

Buena voluntad

No queda claro en la carta, escrita por el presidente del resort de Disneyland, Josh D'Amaro, si la compañía quería negociar un nuevo acuerdo con la ciudad ya que no se pararon en hacer mención, únicamente reflejaron su deseo de "cooperación y buena voluntad" de la compañía con la localidad y sus trabajadores.

Christopher Duarte, el presidente local del sindicato Workers United que representa a los 7.000 trabajadores del servicio de alimentación del resort -el mayor grupo de empleados- declaró para The Guardian que no le había quedado claro exactamente a qué renunciaba Disney o por qué. "¿Pueden incluso salir del acuerdo que tienen con la ciudad?", Preguntó. "No sabemos cuál es el objetivo de esto. Pero parece una esquiva para los trabajadores".

Habrá que esperar para saber qué ocurre y qué parte del tablero gana. Mientras tanto, ambas partes seguirán luchando por los que piensan que son sus derechos. Cuesta creer que la empresa que da vida a los más bellos sueños se quiera aprovechar de los que los provocan.