Alejandro Amenábar, en su visita al plató de 'El Hormiguero'.

Alejandro Amenábar, en su visita al plató de 'El Hormiguero'. Atresmedia.

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Alejandro Amenábar, 54 años: "De niño tardé en aprender a nadar. Me dan muchísimo miedo el agua y las piscinas"

"Muchas de mis historias de suspense nacen directamente de mis miedos infantiles", ha revelado el director de cine en su entrevista con Pablo Motos.

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Mucho antes de alzarse con un Oscar o revolucionar las taquillas de medio mundo, la relación de Alejandro Amenábar (54 años) con la ficción se moldeó a través de un impacto traumático frente a la gran pantalla.

Durante su infancia, la proyección de un clásico del cine no solo despertó en él una fascinación imborrable por la capacidad del séptimo arte para manipular las emociones humanas, sino que sembró una fobia personal que arrastra hasta el día de hoy: un pavor visceral al elemento acuático.

En su reciente paso por el plató de El Hormiguero junto a Pablo Motos (61), el cineasta aprovechó la celebración del 30 aniversario de Tesis —que se proyectará en una versión remasterizada en el próximo Festival de Sitges— para repasar sus comienzos y confesar el origen de ese miedo seminal.

"Fui a ver Tiburón de niño y luego tardé muchísimo en aprender a nadar", reveló el director rememorando el día que visualizó uno de los éxitos de Steven Spielberg por el que toda una generación de niños sufrió auténtico pánico al mar. Incluido él.

A día de hoy, Amenábar reconoce que aún siente un enorme respeto por "el agua". Lo de sumergirse no es lo suyo: "Me da muchísimo miedo el agua estancada, los lagos, las piscinas...".

Incluso admite que ha llegado a indagar con su terapeuta todo lo relacionado con sus temores: "La psicóloga me pidió una lista de cosas que me dan miedo. Si te dedicas al suspense, como yo, tiras de ahí... Muchas de mis historias de suspense nacen directamente de mis miedos infantiles".

Del "pardillo" a la conquista de Hollywood

En su caso, ha sabido transformar su vulnerabilidad frente al impacto de una imagen en una vocación absoluta. No por ello el camino de Amenábar hacia la dirección ha estado exento de inseguridades.

Al rememorar el rodaje de su ópera prima en los pasillos de la Facultad de Ciencias de la Información, el realizador confesó que nunca llegó a titularse y que el pánico escénico casi le paraliza en sus primeros días de set.

"En realidad, no acabé la carrera nunca. Al principio me daba miedo que no me tomaran en serio el resto del equipo técnico, era muy inseguro. Era el niñato del equipo, un pardillo", reconoció con naturalidad.

Una inexperiencia que dejó anécdotas insólitas durante la filmación: "Perdí el libreto original durante el rodaje y estuvimos días rodando sin él. Luego apareció en un banco de la universidad".

La falta de titulación académica no impidió que su instinto narrativo alcanzara cuotas históricas con Los Otros (2001) y Mar adentro (2004).

"Yo la historia de Los Otros prácticamente la vomité, porque el final lo tenía clarísimo desde un principio y el resto fluyó", explicó sobre un guion que terminó en manos de Tom Cruise como productor y Nicole Kidman como protagonista. "Con Nicole al principio no tenía mucha química por la barrera del idioma, pero un día, hablando, surgió la conexión", destacaba.

"Antiglamour" en los Oscar

A sus 54 años, el realizador compagina su escepticismo ante las celebraciones personales con una mirada sumamente terrenal hacia la industria. "No celebro los cumpleaños pares. Así me ahorro la crisis del paso de décadas: los 30, los 40, los 50...", bromeó ante las cámaras.

Esa misma sobriedad le ha llevado a vivir situaciones surrealistas, como cuando le denegaron la entrada por olvidar su acreditación en el Festival de Berlín, en los Globos de Oro o en su propia casa durante una fiesta, pero ninguna supera el apuro digestivo que sufrió horas antes de recibir el Oscar a la Mejor Película Extranjera.

"El día anterior a los Oscar tenía una rueda de prensa y empecé a sentirme indispuesto... me estaba cagando, vaya", confesó por primera vez en televisión.

"Al terminar, me senté para el primer 'canutazo' con Antena 3 y me tuve que levantar a toda velocidad", añadía. "Nos pilló un atasco tremendo camino al hotel y me quise morir. Menos mal que al día siguiente me dieron el Oscar. El glamour y el antiglamour a veces se dan la mano".

Respecto a los desafíos emergentes como la Inteligencia Artificial, el director de Abre los ojos mantiene una postura tan prudente como abierta: "Tengo la sensación de que será un cambio radical o no será nada. La IA está aquí para quedarse y lo bueno es saber utilizarla para nuestro beneficio", terminó diciendo.