Jorge Navalpotro Simón, posando a las puertas de la sala La Riviera.
Los Navalpotro, la familia dueña de la sala La Riviera de Madrid: la historia del local liderado por la 'suegra' de Victoria Federica
Hace unos días, Vic asistió al recital de Melendi. "No se pierde un concierto. Se lleva de maravilla con Amparo, la madre de Jorge", deslizan a EL ESPAÑOL.
Más información: La gran noche de Melendi en Madrid con el apoyo de su fan Victoria Federica. "Me siento bendecido por Dios"
Hace unos días, el pasado 5 de mayo, EL ESPAÑOL estuvo presente en la mítica sala La Riviera de Madrid para asistir al recital de Melendi (47 años). El cantante presentó allí su nuevo disco, Pop Rock. Entre los asistentes, estaba Victoria Federica de Marichalar y Borbón (25).
Bien podría justificarse la asistencia de la sobrina del rey Felipe VI (58) en el emblemático local madrileño solo por el hecho de que le guste Melendi y sea fan de sus canciones, pero, amén de este razonable extremo, existe otra poderosa razón para que Vic estuviera camuflada entre el público.
La hermana de Froilán (27), según confirma EL ESPAÑOL, estaba acompañando a su pareja actual, el joven empresario Jorge Navalpotro Simón (25). No es baladí tampoco que este se hallara presente esa noche primaveral: La Riviera es el negocio familiar de los Navalpotro Simón.
El local de fiestas lo lidera y capitanea en la actualidad la suegra de Victoria de Marichalar, la empresaria Amparo Simón. La Riviera, desde hace varias décadas, es uno de los templos indiscutibles del ocio madrileño.
Victoria Federica y su pareja, Jorge Navalpotro, en una imagen de sus redes sociales.
Por su escenario han pasado artistas nacionales e internacionales, generaciones enteras han bailado bajo sus focos y su nombre se ha convertido en sinónimo de noches memorables junto al Manzanares.
Pero detrás de esa fachada icónica existe una historia familiar menos conocida, marcada por el esfuerzo, la reinvención y la continuidad generacional. La familia Navalpotro ha sido la responsable de mantener vivo este espacio emblemático, incluso en los momentos más difíciles.
Hoy, su apellido vuelve a ocupar titulares, no sólo por su peso en el sector del entretenimiento, sino también por la relación sentimental que une a Jorge Navalpotro con Victoria Federica de Marichalar y Borbón, una conexión que ha reavivado el interés mediático por la saga.
Para entender el peso de este apellido en la noche madrileña es necesario retroceder varias décadas y conocer la historia de quienes levantaron y sostuvieron uno de los negocios más emblemáticos de la capital.
El relato de la familia Navalpotro no puede comenzar sin mencionar a Eulogio Navalpotro, figura clave en el sector del ocio nocturno madrileño y uno de los empresarios más respetados de su generación.
Navalpotro Simón, en una instantánea extraída de sus redes.
Su nombre, aunque discreto para el gran público, era sinónimo de visión empresarial y respeto entre quienes conocían el funcionamiento interno de la noche en Madrid.
Eulogio falleció hace 11 años, dejando tras de sí un legado sólido y un negocio que había logrado consolidarse como referente absoluto.
Su muerte supuso un golpe devastador para su familia, pero también un punto de inflexión. La continuidad de La Riviera quedó en manos de su esposa, Amparo Simón, quien tuvo que asumir la dirección del negocio en un momento especialmente delicado.
La crisis económica aún golpeaba con fuerza, el sector del ocio vivía una transformación acelerada y la presión regulatoria sobre las salas de fiestas era cada vez mayor. Aun así, Amparo mantuvo el negocio a flote y lo reforzó, modernizó y preparó para la llegada de una nueva etapa.
En el Registro Mercantil, el nombre de Amparo Simón figura como propietaria de la empresa que gestiona La Riviera, Sala de Eventos y Conciertos, S.L.U. Pero su papel va mucho más allá de lo administrativo.
Durante años, Amparo ha sido la columna vertebral del negocio, la persona que tomó decisiones estratégicas, que negoció con proveedores, que mantuvo la plantilla unida y que supo adaptarse a los cambios del sector.
Diversos medios han destacado su capacidad de liderazgo y su resiliencia. No es habitual que una mujer se sitúe al frente de un negocio de ocio nocturno de gran envergadura, un sector históricamente dominado por hombres.
Jorge Navalpotro, a las puertas de la sala La Riviera.
Sin embargo, Amparo se ganó el respeto de todos, tanto por su profesionalidad como por su capacidad para mantener vivo el legado de su marido sin renunciar a su propio estilo de gestión.
Su papel fue especialmente relevante durante los años posteriores al fallecimiento de Eulogio, cuando La Riviera tuvo que enfrentarse a desafíos económicos, cambios en la normativa municipal y la irrupción de nuevas formas de ocio.
Amparo logró estabilizar el negocio y prepararlo para el relevo generacional. Ese relevo tiene nombre propio: Jorge Navalpotro Simón, hijo de Amparo y Eulogio. A sus 25 años, Jorge se ha convertido en la cara visible de la nueva etapa de La Riviera.
Mide 1,95 metros, es deportista, empresario y, según quienes lo conocen, un joven disciplinado, amable y con un carácter excepcional. Su trayectoria personal también es llamativa: de adolescente jugó al baloncesto en España y en Estados Unidos, rozando el ámbito profesional.
En Madrid formó parte del Real Canoe, uno de los clubes más prestigiosos de la capital, y en Florida llegó a competir a un nivel casi profesional mientras cursaba sus estudios.
Esa disciplina deportiva, según su entorno, ha marcado su forma de trabajar. Jorge se encarga actualmente de la gestión diaria de La Riviera: programación de conciertos, coordinación de equipos, operativa interna y adaptación del local a las nuevas demandas del público joven.
El empresario madrileño Jorge Navalpotro y su actual pareja, Victoria Federica. Montaje de EL ESPAÑOL.
Su perfil, más cercano a las dinámicas actuales del ocio -redes sociales, marketing digital, nuevas tendencias musicales- lo convierte en un relevo natural para una sala que necesita mantenerse en constante evolución.
Hasta hace poco, Jorge era un completo desconocido para el gran público. Su vida transcurría entre el trabajo, el deporte y un círculo social discreto. Pero su relación con Victoria Federica ha cambiado por completo su exposición mediática.
Asimismo, fue maître en Tímpano y trabajó en Cerebro, una de las discotecas más icónicas de los años 70 y 80 en Madrid. Ubicada originalmente en la Plaza de los Cubos, durante años fue el lugar de reunión favorito de muchos vecinos de la ciudad.
Hasta la fecha, Jorge y Victoria Federica no se han pronunciado públicamente sobre el vínculo amoroso que los une, si bien han asistido a distintos eventos familiares.
Dicen las personas de su entorno que ambos comparten amigos y aficiones en común. Los dos se mueven como pez en el agua en los sectores de la moda, los eventos y la vida nocturna.
También son personajes habituales en lugares como la Feria de Abril, cuya cita anual procuran no perderse.
Cabe destacar, además, que los dos veranean en Sotogrande, en Cádiz. La sobrina del rey Felipe pasa largas temporadas allí desde que era una niña.
En esta exclusiva urbanización ha compartido, desde la infancia, muchas semanas de vacaciones en agosto junto a su padre, Jaime de Marichalar (62), y su hermano, Felipe Juan Froilán.
En este lugar, refugio habitual de otros rostros conocidos, ha disfrutado de la playa, actividades deportivas como la hípica y la vida social de conciertos y la vida nocturna de la Costa del Sol, como el festival de música Starlite de Marbella.
Otro punto en común es que se desenvuelven de maravilla en las redes sociales. En las plataformas digitales, eso sí, Jorge aún está a bastantes pasos por detrás de la royal. A día de hoy suma un total de 6.531 seguidores en su cuenta de Instagram.
Una cifra muy inferior a los 380.000 followers que acumula la nieta de los eméritos en la citada red social.
La presentación a Juan Carlos I
Jorge Navalpotro entrelazando los dedos con Victoria Federica. @jorgenavalpotro
Su historia dio comienzo a finales del pasado año. Sin embargo, pese a la brevedad de su amor, Victoria Federica parece estar segura de lo que siente.
Por este motivo no dudó en viajar a comienzos de año hasta los Emiratos Árabes con Jorge Navalpotro para presentárselo 'oficialmente' al rey Juan Carlos (88).
Qué mejor ocasión que el 88 cumpleaños del Emérito, que tuvo lugar a comienzos del pasado enero en Abu Dabi, para que su querido abuelo le dé el 'visto bueno' a su compañero sentimental.
Cabe recordar que es habitual que las infantas Elena y Cristina (60) viajen cada año hasta esta ciudad para pasar el cumpleaños con su padre. Es algo que vienen haciendo desde el año 2020, cuando el veterano Rey abandonó España para fijar su residencia en Oriente Medio.