Karen Valere en una fotografía extraída de su Facebook.
La vida actual de Karen, la hija de Olivia Valere: su trabajo de wedding planner de lujo y su postura en la guerra familiar
Según confirma EL ESPAÑOL, la hija de la querida empresaria está dispuesta a seguir batallando en el juzgado con Philippe, el viudo de Olivia Valere.
Más información: El emotivo homenaje que se le rendirá a Olivia Valere en Marbella 4 años después de su muerte y la reacción de su viudo
Este mes de abril se ha hecho público, al cumplirse cuatro años de su deceso, que la discoteca de Olivia Valere en Marbella cambiaba de manos, a través de una cesión que su viudo, Philippe Valere, y su hijo menor, Xavier, han cerrado con un grupo inversor multimillonario.
Es decir, la familia de la empresaria ha decidido alquilar el local, cederlo por 10 años al británico y boxeador Joe Fournier y sus socios en España, los mexicanos Mandala Group, liderado por la familia Altamirano. La familia Valere, eso sí, sigue siendo la dueña del edificio.
Es más, en el mismo complejo está el restaurante, que sigue bajo los mandos de los Valere. Una fuente trasladó a EL ESPAÑOL que este cambio en el rumbo habitual de la discoteca -como se la conocía hasta ahora- lo entiende la familia como una evolución.
En medio de esta novedad, también se ha puesto el acento en la guerra familiar que libran los hijos mayores de Olivia, Karen y Arnaud -fruto de su primera historia de amor con Albert Albouhair-, y su hoy viudo, Philippe Valere, a resultas de la herencia de la querida empresaria.
Karen, en una imagen extraída de su Facebook.
Ya se han celebrado varios juicios, pero el camino judicial aún se estima largo. Al tiempo que Philippe Valere traslada que no desea guerras; que en su ánimo está desterrar todo desencuentro y mirar hacia adelante, EL ESPAÑOL conoce que Karen, al menos, seguirá la linde trazada.
Esta es, en esencia, defenderse de lo que considere necesario. Que se haga la justicia que ella cree merecer. Y, de paso, cuidar el buen nombre de su madre. A Karen tampoco le agradan las polémicas. Quien la conoce dice de ella que es una mujer hecha a sí misma.
Hoy, vive a caballo entre Marbella -San Pedro de Alcántara- y París. Tal y como ha podido confirmar EL ESPAÑOL, Karen se dedica profesionalmente a la organización de bodas y eventos a través de su empresa Poppins Dreams.
Karen reparte su tiempo entre Marbella, donde pasó buena parte de su vida y donde su madre construyó su imperio nocturno, y París, la ciudad en la que nació y donde mantiene parte de su familia y de su círculo íntimo.
Este doble anclaje geográfico no es nuevo para ella: desde pequeña vivió entre ambos países, acompañando a Olivia en sus viajes y en su vida social, marcada por la presencia constante de celebridades, empresarios y aristócratas.
Hoy, sin embargo, su vida es mucho más tranquila. En Marbella mantiene su residencia principal y parte de su actividad profesional, mientras que París sigue siendo su refugio familiar y un punto de conexión con sus raíces.
Tras la muerte de su madre en 2022, Karen decidió centrarse en un proyecto que llevaba tiempo gestándose: Poppins Dreams, una empresa de wedding planning y organización de eventos que hoy es su principal actividad profesional.
Karen Valere en una fotografía de sus redes sociales.
El nombre, inspirado en la figura de Mary Poppins, refleja su filosofía: crear experiencias mágicas, personalizadas y sin estrés para sus clientes.
Poppins Dreams se ha consolidado como una firma especializada en bodas de alto nivel, especialmente aquellas que requieren coordinación internacional.
Karen trabaja con parejas que buscan casarse en Marbella, en la Provenza, en París o en destinos exclusivos del Mediterráneo.
Su estilo se caracteriza por la atención al detalle, la estética cuidada y la capacidad de gestionar equipos multiculturales, algo que aprendió observando a su madre durante años.
Aunque Olivia Valere era conocida por su vida social y su capacidad para atraer a personalidades de todo el mundo, Karen ha optado por un perfil más bajo.
Su empresa crece gracias al boca a boca, a la recomendación de clientes satisfechos y a una presencia digital discreta pero efectiva. En redes sociales comparte parte de su trabajo, pero evita la exposición personal.
Guerra familiar
La muerte de Olivia Valere no solo dejó un vacío en la vida de Karen, sino también un conflicto familiar que ocupó titulares durante meses.
La empresaria, cuyo verdadero nombre era Nadia Benaisa, falleció dejando un patrimonio complejo y una estructura empresarial que incluía el famoso club marbellí que llevaba su nombre.
La gestión de esa herencia provocó tensiones entre los miembros de la familia. El conflicto, que tuvo ramificaciones legales y mediáticas, giró en torno a la administración del club, los derechos de explotación del nombre y la distribución del patrimonio.
Olivia y su segundo marido, Philippe Roger. Getty Images
Aunque Karen siempre mantuvo un perfil discreto, la situación la afectó profundamente. Personas de su entorno aseguran que la guerra familiar la obligó a tomar distancia y a centrarse en su propio camino, lejos de los focos y de las disputas empresariales.
EL ESPAÑOL ha tratado de ponerse en contacto con Karen. Sin éxito. "No le apetece hablar con la prensa. Su mundo es otro. Además, hay cosas aún pendientes", desliza una fuente bien informada.
En 2023, los hijos mayores de Olivia Valere se vieron las caras en los juzgados con Xavier, el vástago menor de Olivia, fruto de su relación con Philippe Valere.
Entonces, los tres hermanos presentaron un listado de bienes. Unos enseres que, a su juicio, formaban parte de la herencia de la empresaria y que deberían ser repartidos, de forma equitativa, entre ellos.
Todo ello acontecía después de que Valere no dejara ningún testamento firmado. De no coincidir en la lista de bienes, la herencia de la empresaria podría acabar en juicio, como finalmente ocurrió.
La hija de la empresa, Karen. RRSS
En aquel momento, este diario se puso en contacto con Karen, quien explicó cómo se encontraba: "Estoy tranquila porque tenemos que buscar una solución para llegar a un acuerdo final y resolver todo este problema".
En aquella entrevista, Karen reveló cómo era la relación con sus hermanos: "Con mi hermano Arnaud estoy genial y hablamos todos los días. Con Xavier depende del día. Le quiero mucho, pero sé que está un poco influenciado por su padre".
Según relató Karen a este periódico, su madre siempre apostó por la unidad familiar, algo que tras su muerte se rompió en mil pedazos.
Karen intentó reconstruir: "Soy la única mujer en la familia y quiero unir a todos como hizo mi madre. No me gusta la guerra, porque soy una chica de paz y estas cosas a mí no me gustan".
La hija de Olivia reclamaba, entre otras cosas, hace tres años, las joyas de su madre: "Siempre me decía que le gustaría que las tuviese yo. Es como si ella viviese en mí".
Y agregó: "No hablo de dinero, porque hay cosas que valen dinero y no me importan. Hay cosas que no tengo y que me gustaría tener".
Philippe y Karen
Amén de otros desacuerdos, entre el viudo de Olivia y la única hija de ésta, Karen -también conocida como Carinne- existe un enorme escollo: la contratación de ella en el restaurante que llevaba el nombre de su madre.
Hace unos días, un informante confiaba a este periódico que Philippe siempre buscó la paz con los hijos mayores de Valere. Prueba de ello es que, una vez fallecida Olivia, contrató a Karen en el nightclub.
"Philippe fue muy flexible desde el principio. De hecho te digo, colocó a Karen para llevar el negocio. Y luego pasó lo que pasó. Karen se atribuyó una serie de derechos, y Philippe toma la decisión de que esto no podía seguir así", contó la fuente.
Olivia Valere. Gtres
"Y ahí es cuando empieza la guerra. Pero al principio no te puedes imaginar, o sea, hubo disposición por parte de todos de tirar adelante, de estar juntos, pero se fue todo al garete. Y para Philippe esto ha sido durísimo".
Karen, por su parte, contó en 2023 a EL ESPAÑOL que Philippe no la dejó explotar la terraza del nightclub que fundó su madre: "Soy cordial, pero hay mucha distancia desde que me sacó de mi terraza". A partir de ahí, las relaciones ya no volvieron a ser las mismas.