María José Álvarez Mezquíriz en una fotografía de archivo. Europa Press
María José Álvarez, la millonaria pacificadora que firma la paz con sus 6 "díscolos" hermanos: la guerra de Eulen y Vega Sicilia
En 2025, los hijos del empresario leonés David Álvarez se reunieron en el 70º cumpleaños de María José, finiquitando una disputa que comenzó en 2009.
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26 de noviembre de 2015. Madrid. Ese día, fallecía el respetado empresario David Álvarez Díez, fundador del imperio Eulen, compañía líder en la prestación de servicios generales y externalización a empresas. Una solvente sociedad que ha sido el germen de una agria disputa y foco de fricción.
El también fundador del grupo El Enebro, que cuenta entre sus activos con varias bodegas de renombre en España, perdía la vida en medio de una guerra familiar sin parangón entre sus siete hijos. Murió el patriarca de esta saga viendo cómo sus vástagos se peleaban por su herencia.
Durante más de década y media, la familia Álvarez Mezquíriz protagonizó una de las batallas empresariales y familiares más largas, complejas y dolorosas de la historia reciente de España.
David junto a sus siete hijos.
Una trifulca, al más puro estilo Falcon Crest, que ha ocupado bastantes titulares en la prensa nacional. En noviembre de 2025 se escribió un capítulo que daba visos de una reconciliación entre los hermanos, pero mucho ha acontecido hasta llegar ahí.
Se han contado en estos 11 años desde el triste fallecimiento de David Álvarez que éste había pedido encarecidamente a sus vástagos que encontraran un acuerdo, que no se pelearan, que alcanzaran un entente; que hubiera paz. No lo consiguió.
Durante años ha habido dos bandos, divididos y enemistados. Enconados y se creía irreconciliables. Por un lado, los dos hijos fieles a su padre y fundador del holding, María José y Jesús David.
Y por otro, los cinco vástagos restantes que el propio progenitor definió como "díscolos": Marta, Elvira, Juan Carlos, Emilio y Pablo. Todo se desencadenó en 2010, cuando estos descendientes díscolos quedaron apartados.
Fuera del ajedrez empresarial. Desde entonces, las intrigas, las traiciones y las disputas acompañaron el devenir de la familia Álvarez.
Esta es la historia, en definitiva, de cómo Don David, como se lo conocía, tomó la decisión de apartar a cinco de sus hijos de su empresa. Ahí, cual lluvia fina, comenzaron a acontecer una serie de hechos que provocaron todo un seísmo.
David Alvarez, fundador del grupo Eulen EFE
Viajemos al principio. David Álvarez, y nombrado Marqués de Crémenes por el rey Juan Carlos I (88), construyó desde los años sesenta un imperio empresarial basado en servicios auxiliares, limpieza, seguridad y mantenimiento.
Eulen se convirtió en un gigante con presencia internacional y decenas de miles de empleados.
Pero el empresario, de carácter fuerte y convicciones firmes, tomó una decisión que marcaría el destino de su familia: designó a dos de sus siete hijos, María José y Jesús David, como herederos universales. Los otros cinco quedaron arrinconados.
La herida se abrió en 2009, cuando el reparto de poder quedó claro y los cinco hermanos excluidos iniciaron una batalla legal y societaria para impugnar decisiones, reclamar derechos y cuestionar la gestión de su padre.
La decisión del padre de apartar a esos cinco hijos fue la consecuencia de los actos de estos, que se aliaron para retirarle de Eulen y hacerse con el control de la empresa. ¿Y por qué tomaron esta decisión sus hijos?
Hay quien pone el acento en la entonces nueva -y última- pareja del empresario.
La empresaria María José Álvarez, sucesora del imperio Eulen. Europa Press
Su padre, que ya había enviudado en dos ocasiones -en 1985, de Vicenta Mezquíriz, su primera mujer y madre de todos sus hijos, y en 1999, de María Teresa Vidaurrázaga, quien fue su primera secretaria-, se había vuelto a enamorar. De su secretaria, otra vez.
María Teresa Esquisabel Barrena se convirtió en 2009 en su tercera mujer. En medio de aquel lío, el empresario llegó a acusar a sus hijos díscolos de vaciar la caja de las bodegas Vega Sicilia.
Para él, la familia era lo primero, pero nunca perdonó la traición de esos hijos. Él siempre quiso solucionarlo, aunque para ello sus hijos tenían que pedirle perdón; algo que nunca ocurrió.
Sea como fuere, la muerte de David Álvarez, a los 88 años, no trajo la calma, precisamente.
El testamento confirmó lo que ya era evidente: María José y Jesús David heredaban la mayoría del capital y el control de Eulen. El resto recibía su parte legítima, pero quedaba fuera del poder.
La familia dejó de verse incluso en fechas señaladas. La tradicional Nochebuena en el molino de Lois, la propiedad familiar en Crémenes donde se reunían cada año, desapareció del calendario. Los hermanos dejaron de hablarse. Las demandas se multiplicaron.
El fallecido David Álvarez, fundador del holding familiar
La prensa recogía cada movimiento. Y el conflicto se extendió también al otro gran activo familiar: Vega Sicilia, la joya de la viticultura española.
En 2017, tras años de litigios, se formalizó notarialmente la partición de la herencia. María José Álvarez, a través de la sociedad instrumental Daval, pasó a controlar la mayoría del capital de Eulen.
Su fortuna, estimada en 225 millones de euros según Forbes, la situó entre las empresarias más influyentes del país. Su ascenso no fue sencillo.
En su propio relato, María José recuerda que, tras estudiar en Bélgica, llegó a Eulen "creyéndose la reina del mambo", pero su padre la envió dos años a hacer estadísticas de absentismo laboral.
"Aprendí que en una empresa todos somos importantes", manifestó en 2017 al recibir el premio a la empresaria del año de la Cámara de Comercio España‑Estados Unidos.
Su vida personal también estuvo marcada por León. En 2008 se casó en Crémenes con un cirujano de la Clínica Rúber de Madrid, en una boda con 400 invitados y fuertes medidas de seguridad. Era la heredera del imperio y la favorita del patriarca.
La reconciliación
Los cinco hijos discolos junto a Soraya Sáenz de Santamaría. Efe
Mientras María José consolidaba su poder en Eulen, los cinco hermanos díscolos centraron sus esfuerzos en Vega Sicilia, la bodega adquirida por David Álvarez en 1982 y convertida en un símbolo mundial del vino español.
En noviembre de 2025, los 70 años de María José obraron el milagro. Ella, convertida en pacificadora de la familia, consiguió unir y restañar heridas familiares. Los hermanos volvían a estar bajo el mismo techo.
Fue aquella una fiesta, la del cumpleaños de María José, que generó gran expectación en esta localidad de la montaña oriental y en su entorno, incrementando incluso la demanda hotelera, como remarcó Diario de León.
María José Álvarez construyó su propia casa en Crémenes tras el periodo de desavenencias entre los hermanos y herederos del magnate. En sus visitas al municipio suele ir acompañada de su chófer, su guardaespaldas y un reducido grupo de amistades.
Álvarez Mezquíriz figura entre las cien mujeres más ricas de España. Según la revista Forbes, ocupa el puesto 64 en el ranking de grandes fortunas femeninas, y también es considerada una de las mujeres más influyentes, de acuerdo con Forbes Women 2025.