Isabel Preysler, acudiendo a Urgencias en el hospital Universitario Ruber, de Juan Bravo, este pasado jueves, día 26 de febrero. EL ESPAÑOL
Isabel Preysler acude a Urgencias del hospital Ruber Juan Bravo: su representante asegura que visita a una amiga
La socialité ha sido inmortalizada por EL ESPAÑOL este pasado jueves, día 26. Al llegar al centro, junto a su chófer, una médica la ha recogido en la puerta.
Más información: Isabel Preysler, sobre Julio Iglesias: "Lo conozco bien y es incapaz de cometer las cosas tan horribles de las que se le acusa"
El pasado 18 de febrero, la socialité filipina Isabel Preysler sopló las velas de sus 76 espléndidos años, y lo hizo en la mejor compañía: la de sus hijos y nietos en Miami. Cuentan quienes la conocen que Isabel está en su mejor momento, en una suerte de jubilación dorada.
Con motivo de su efeméride, la reina de corazones concedió una entrevista en su revista de cabecera, donde reveló que "afortunadamente, estoy en un momento de paz, tranquilidad y felicidad", después de haber puesto en orden su vida a través de su libro, Mi verdadera historia.
Está Isabel en calma, disfrutando de su familia y, sobre todo, de sus nietos. Transita por un período sereno en el que, ha insistido la de Manila, no hay espacio para el amor. En medio de este trance, a EL ESPAÑOL han llegado unas fotografías de Preysler que, a priori, han alarmado.
Isabel Preysler, llegando a Urgencias, guiada por un personal del centro. EL ESPAÑOL
Isabel, entrando en las Urgencias de un hospital. Las instantáneas que llegan, en exclusiva, a este periódico han sido tomadas este pasado jueves, día 26 de febrero, por la tarde. La localización: las inmediciaciones del Hospital Univertario Ruber, ubicado en la calle de Juan Bravo, en Madrid.
En torno a las 19 horas, en una tranquila calle lateral del centro médico, donde está situada la entrada de Urgencias, un todoterreno de lujo y voluminoso, en color negro, estaciona, justo enfrente de la entrada del hospital. Se baja del vehículo el chófer, de traje.
Abre la puerta a la persona que transporta: es Isabel Preysler. La también empresaria se apea del vehículo ayudada por su asistente y conductor. Casi al mismo tiempo llega a su encuentro una médica, que la saluda afectusamente y la coge del antebrazo para conducirla hacia el interior.
Se podría decir, a la luz de las fotos, que la médica va guiando a Preysler hacia la entrada mientras mantienen una distendida charla. A nivel de look, Isabel opta por escoger un atuendo cómodo y práctico. Un estilo que la Isabel de los photocalls no acostumbra a lucir.
Un outfit para no ser captado por las cámaras. Preysler apuesta por un abrigo de paño largo en tono beis claro, recto, sin ceñir, que le cae por debajo de la rodilla, a juego con unos pantalones amplios de pernera ancha, en un tono crema con finas rayas verticales, de aire pijamero.
La socialité, entrando en el centro médico. EL ESPAÑOL
También luce la exmujer de Julio Iglesias (82) un jersey o chaqueta ligera bajo el abrigo, una zapatillas planas tipo deportivas o slip-on en tono beige, y unas oscuras gafas de sol. A todas luces, Preysler no quería ser vista. Ahora bien, ¿qué hacía Isabel en el hospital?
EL ESPAÑOL ha contactado con una persona cercana a la filipina, que la conoce bien: Susana Uribarri (58), amiga y una de sus representantes. La hija del recordado José Luis Uribarri despeja toda duda sobre la visita de Preysler: "Ha ido a visitar a una amiga".
Descarta Uribarri, pues, que esta visita a Urgencias de Isabel obedezca a un contratiempo de salud propio o de algún familiar. Otra fuente desliza que si algo caracteriza a la exmujer de Carlos Falcó es su fuerte sentido de la amistad: "Isabel cuida mucho a sus amigas".
Isabel, cuando nadie la ve
El entorno de Isabel Preysler dice de ella que es una mujer con una rutina muy marcada. ¿Qué hace Presyler cuando nadie la ve? Es una mujer nocturna, en el sentido de que le gusta irse a dormir tarde.
Preysler reparte su día a día entre la tranquilidad de su casa de Puerta de Hierro y una agenda social que sigue siendo constante, aunque más selectiva que en otras épocas.
Entre semana combina reuniones en casa, gestiones varias y alguna comida discreta en Madrid, casi siempre en su entorno de confianza y lejos de grandes exposiciones públicas.
En los últimos años, además, ha incorporado rodajes puntuales y compromisos publicitarios tras la serie documental en la que abrió las puertas de su casa y mostró parte de sus rutinas.
Isabel Presyler, este pasado jueves, día 26, llegando al hospital Ruber de Juan Bravo. EL ESPAÑOL
Una parte importante de su vida actual pasa por cruzar el Atlántico para estar con sus nietos. Viaja con frecuencia a Miami, donde residen Chábeli (54) y Enrique Iglesias (50) con sus respectivas familias, y allí se instala durante temporadas para disfrutar de ellos con calma.
En esas estancias, suele mantenerse en un segundo plano, centrada en planes familiares sencillos, celebraciones privadas y jornadas enteras dedicadas a sus ocho nietos, con los que tiene una relación muy estrecha.
Cuando está en Madrid, Isabel cultiva un círculo de amigas muy reducido. Es habitual que organicen cenas en restaurantes de la capital, quedadas para ir de compras por las zonas más exclusivas o reuniones en domicilios privados, donde la discreción está garantizada.
Ese grupo de amigas se ha convertido en su principal refugio desde su ruptura con Mario Vargas Llosa.
Para visitar a su amiga, Isbael Preysler se decantó por un look en tonos beige. EL ESPAÑOL
Ese equilibrio entre familia, amistades y proyección pública se ha visto alterado en las últimas semanas por las graves acusaciones de agresión sexual que pesan sobre Julio Iglesias, su exmarido y padre de tres de sus hijos.
Un mes después de que estallara el caso, Preysler decidió romper su silencio y pronunciarse de forma clara. Lo hizo en una entrevista con su revista de cabecera, donde admitió el sufrimiento que esta situación está causando a sus hijos y al propio artista.
En esas declaraciones, Isabel defendió sin matices a Julio Iglesias, asegurando que lo conoce "muy bien" y que es "totalmente incapaz" de cometer los hechos tan "horribles" de los que se le acusa.
Subrayó que el "regalo" que más ilusión le haría sería que se aclarara cuanto antes la verdadera intención de las denunciantes y que se reparara, en la medida de lo posible, el "daño irreparable" ya causado a la imagen del cantante y de sus hijos.
Con esa intervención, la socialité ha querido dejar claro que, más allá de su vida sentimental actual y de su rutina entre Miami y Madrid, sigue dispuesta a dar la cara por quien fue su marido en uno de los momentos más delicados de su carrera.