Carmen Martínez-Bordiú, en una fotografía de archivo.
El 'exilio' dorado de Carmen Martínez-Bordiú en Portugal: deporte, cenas, viajes a Madrid y "solterísima" a sus 75 años
Según confirma EL ESPAÑOL, la nieta de Franco está encantada residiendo en Sintra, aunque viaja a Madrid con frecuencia para ver a familia y amigos.
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Este mes de febrero, Carmen Martínez-Bordiú está de celebración: cumple 75 espléndidos años y lo hace en su retiro dorado, en Sintra, Portugal, donde reside. Fue en 2019, año clave y aciago para ella, cuando decidió hacer las maletas, irse de su patria: mudarse al país vecino.
Ya entonces proclamó una máxima que, las cosas como son, ha cumplido a rajatabla: se iba, pero no sólo físicamente. Carmen decía adiós a todo, también a la exposición pública. Deseaba dejar de ser personaje público, si es que eso es posible dada la magnitud de su persona.
La nietísima -como se la conoce en los círculos sociales y la crónica social- se fue para no volver. Aunque, según le consta a EL ESPAÑOL, sus viajes a Madrid son frecuentes para ver a familia y amigos. Vive, por así decirlo, a caballo entre ambas ciudades y está "encantada".
Allí, a unos 600 kilómetros de la capital de España, Carmen es feliz, en su 'exilio' particular. Cuentan que hace deporte, una vida social más o menos intensa y que, sobre todo, está "solterísima", tras romper en 2020 con el coach australiano Timothy McKeague.
Carmen Martínez Bordiú, en una imagen de archivo. Getty Images
Su amor fue intenso y, en el último tramo, sufrió alguna ida y venida. Hoy en nada, la exduquesa de Franco nada quiere saber de compromisos. El amor hacia sus nietos y sus buenísimos amigos lo cubre y ocupa todo, y la mantiene más que satisfecha.
Esto no quita para que la Bordiú "tenga sus ilusiones", pero nada formal. Su estado civil es soltera y así quiere seguir estando.
Decíamos unas líneas más arriba que 2019 no fue un año fácil para Carmen. En octubre de ese año, Francisco Franco era exhumado del Valle de los Caídos tras 44 años enterrado allí.
Flanqueando su deteriorado y maltrecho ataúd, compungidos, sus siete nietos, los vástagos que Carmen Franco, única hija del dictador, tuvo con Cristóbal Martínez-Bordiú, el décimo marqués de Villaverde.
De los Martínez-Bordiú y Franco destacaba especialmente el dolor y la indignación de la nieta mayor del dictador, Carmen, la niña de sus ojos y de la que fue padrino de boda.
La que un día fuera una de las reinas del papel couché estaba profundamente enfadada con España y su Gobierno. Este ya no era el país en el que ella nació y creció.
La nieta de Francisco Franco, en un paseo a la orilla del mar. Getty Images
Por ello, Carmen Martínez-Bordiú decidió abandonar la tierra en la que su abuelo fue jefe del Estado durante cuatro décadas para trasladarse al país vecino, Portugal. Allí, vive una vida más tranquila, alejada de los medios de comunicación a quienes siempre ha interesado.
También son frecuentes sus traslados a París, donde vive Cynthia Rossi (40). Casada desde 2015 con el urólogo Benjamin Rouget, con quien tiene dos hijos, la hija que tuvo con su segundo marido reside desde su nacimiento en la capital francesa.
Quien lo sabe confirma que lo que terminó por convencer a Carmen para mudarse a Portugal fue la muerte de su madre, Carmen Franco y Polo. Sin pensarlo dos veces hizo las maletas y buscó una casa en la que instalarse en tierras lusas.
Entonces tomó la decisión arropada por su pareja, Timothy McKeague. El coach australiano, 34 años más joven que ella, la acompañó en su nueva aventura. La historia de amor entre ellos se disolvió en 2023, pero la madrileña decidió permanecer en su mansión.
Carmen Martínez Bordiú y su expareja, Timothy McKeague, en la boda de Javier Ardid Martínez Bordiú y Fernanda Estévez Hinojosa en Oaxaca , México, en 2019. GTRES
Una casa, por cierto, que cuenta con todo lo necesario para sentirse en el paraíso. Su mansión, con vistas al mar, tiene unos 800 metros cuadrados construidos sobre dos hectáreas de terreno.
Para hacerse una idea de lo enorme que es su propiedad frente a las costas del Atlántico, bien sirve este dato: solo la suite principal tiene 70 metros cuadrados.
Allí disfruta del silencio y de un anonimato que, después de décadas siendo protagonista absoluta de las cabeceras del corazón, le sabe a gloria.
Según detalló la agente inmobiliaria Odalys Hernández en el programa Lazos de sangre (RTVE), Martínez-Bordiú "compró la casa en el año 2018 y en aquel tiempo las casas costarían unos dos millones de euros".
"Vida normal"
En 2025, en una de sus escasas declaraciones a la prensa, Carmen pedía que respetaran esta nueva etapa. "Es lo único que pido, poder hacer una vida como una persona normal sin que me estéis dando la lata”, decía.
Carmen Martínez Bordiú en Praia Grande, Sintra, a donde se mudó hace cinco años.
Cierto es que en los últimos años ha dado buenas pruebas de que está a años luz de la fama y la actualidad rosa. Porque siempre que aparece, o bien responde con un mutis o con la mayor brevedad posible.
En esta nueva y 'blindada' etapa no le falta la compañía de su círculo íntimo. Entre las personas de su mayor confianza destacan Nuria González (54), Maribel Yébenes (77), y Cari Lapique (73), con las que mantiene una estrecha amistad.
También sigue siendo muy amiga de Luis Miguel Rodríguez, 'el Chatarrero' (69), así como de la abogada Teresa Bueyes (54) o la aristócrata Blanca Carrillo de Albornoz.
Carmen y el amor
Carmen Martínez-Bordiú. EFE
La vida sentimental de Carmen Martínez-Bordiú ha estado marcada por tres matrimonios y varias relaciones largas que la han mantenido en primera línea del papel rosa durante décadas.
Se casó por primera vez con Alfonso de Borbón y Dampierre, duque de Cádiz, en 1972, en una boda casi de Estado de la que nacieron sus hijos Francisco (fallecido en un accidente de coche) y Luis Alfonso, antes de separarse en 1979.
Más tarde contrajo matrimonio civil con el anticuario francés Jean‑Marie Rossi, con quien tuvo a su hija Cynthia y a quien ella misma ha definido como el gran amor de su vida, pese a que acabaron divorciándose en los noventa.
Después mantuvo una relación de una década con el arquitecto italiano Roberto Federici y, ya con 50 años, volvió a pasar por el altar con el empresario cántabro José Campos, un tercer matrimonio que terminó en divorcio en 2013.
En los últimos años ha sido noticia por su romance con el australiano Tim McKeague, profesor de yoga 34 años menor que ella, con quien ha querido vivir una nueva etapa sentimental lejos del foco y desde su retiro en Portugal.