Vicente Vallés y Ángeles Blanco y una vista aérea de la playa de Los Abriguitos en Abades.

Vicente Vallés y Ángeles Blanco y una vista aérea de la playa de Los Abriguitos en Abades.

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El refugio de Vicente Vallés y Ángeles Blanco en Tenerife: "Este lugar nos aporta calma y otro ritmo de vida"

La pareja de presentadores quedó cautivada por este enclave del sureste de Tenerife y acabó comprando una casa.

Más información: La playa donde desconecta David Bisbal: 1 kilómetro de arena fina, faro del siglo XIX y perfecta para hacer buceo

Marco Almodóvar
Publicada

Con la temporada televisiva acercándose a su final y las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, muchos rostros conocidos comienzan a poner rumbo a sus destinos favoritos para desconectar de meses de intenso trabajo.

Uno de ellos será Vicente Vallés. El presentador de Antena 3 Noticias suele cogerse unos días de merecido descanso durante agosto, un mes en el que la intensidad informativa suele bajar.

Lo cierto es que el periodista ha encontrado en Abades, una pequeña localidad costera situada en el municipio tinerfeño de Arico, a 45 kilómetros de la capital, su particular refugio.

Allí, junto a su mujer, la también presentadora Ángeles Blanco, viaja para desconectar. Tal fue el flechazo con Abades, que Vallés compró una vivienda con vistas, incluso, para instalarse de forma definitiva cuando se jubile.

Para ese momento quedará aún tiempo -Vallés tiene 62 años-, de ahí que la pareja viaje a Abades en períodos de vacaciones. "Lo pasamos tan bien que decidimos buscar un lugar al que poder volver con frecuencia", decía en una entrevista para la aerolínea Binet. "Este lugar nos aporta calma y otro ritmo de vida".

"Nos encanta el bueno tiempo, de manera que esto de meterte en el avión en Madrid con el abrigo puesto y bajarte del avión en cualquiera de las islas con las cholas [chanclas o sandalias], es una maravilla", reconocía en una entrevista.

Parte del encanto de Abades reside en su singular estética. Sus calles están formadas por hileras de pequeñas casas blancas, bajas y de líneas sencillas, con puertas y ventanas pintadas en tonos verdes o azules.

Núcleo urbano de Abades.

Núcleo urbano de Abades.

Antiguo sanatorio de leprosos

Sin embargo, tras esa imagen apacible se esconde una de las historias más sorprendentes de Tenerife. En la colina que domina el pueblo se alzan las ruinas del antiguo Sanatorio de Abona, también conocido como la Leprosería de Abades.

Este complejo, formado por varias decenas de edificios abandonados, fue proyectado en 1943 por el arquitecto canario José Enrique Marrero Regalado para albergar y tratar a enfermos de lepra en una época en la que la enfermedad preocupaba especialmente a las autoridades sanitarias.

El recinto incluía hospital, barracones, crematorio y una gran iglesia de hormigón coronada por una cruz que todavía hoy domina el paisaje. Sin embargo, el proyecto nunca llegó a cumplir su función.

La aparición de tratamientos eficaces contra la lepra, especialmente la dapsona, junto con problemas relacionados con el diseño del complejo y los vientos de la zona, hicieron innecesaria su apertura.

Sanatorio abandonado de Abades, en Tenerife.

Sanatorio abandonado de Abades, en Tenerife.

Con el paso de los años, el complejo fue cedido al Ministerio de Defensa y utilizado por el Ejército para maniobras de entrenamiento. De aquella etapa todavía quedan visibles impactos de proyectiles en algunas de sus paredes.

Más tarde, el recinto pasó a manos privadas y acabó convirtiéndose en un escenario habitual para rodajes, anuncios publicitarios, videoclips y producciones audiovisuales como Las noches de Tefía o Plan América.

Su aspecto decadente y casi fantasmal lo ha transformado en uno de los lugares más fotografiados del sur de Tenerife.

Paraíso para el buceo

Pero Abades esconde otro secreto. Concretamente, bajo las aguas de la playa de Los Abriguitos, se encuentra uno de los fondos marinos más apreciados de Tenerife para la práctica del buceo.

La protección natural de la bahía favorece aguas tranquilas y cristalinas, ideales tanto para principiantes como para submarinistas experimentados.

Entre arrecifes volcánicos y fondos arenosos es posible observar angelotes, una especie de tiburón en peligro de extinción que encuentra en Canarias uno de sus últimos refugios, además de rayas, tortugas verdes, caballitos de mar, pulpos y sepias.

A poca distancia de la costa aparecen pequeños veriles, cuevas y formaciones rocosas que convierten cada inmersión en una experiencia diferente.