Silvia Intxaurrondo

Silvia Intxaurrondo José Ignacio Viseras GTRES

Corazón

Silvia Intxaurrondo, 46 años: "Desayuno a las 3:15, a las 4:20 voy a la tele y a las 21:30 me voy a la cama"

La presentadora de 'La Hora de la 1' desvela su estricta rutina diaria para liderar las mañanas de TVE.

Más información: Mario Vaquerizo, 52 años: "Me levanto a las 6 de la mañana, desayuno un café doble, entreno y a las 12 me tomo una cerveza".

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Silvia Intxaurrondo se ha consolidado como uno de los rostros más reconocibles de la televisión pública.

Desde que asumió los mandos de La Hora de la 1 en agosto de 2021, la periodista ha logrado revitalizar las mañanas de RTVE, alcanzando cifras de hasta un 18,8% de cuota de pantalla frente al 8% que había en sus inicios.

Pese a este abrumador éxito, huye de las etiquetas. Asegura que el título de "reina de las mañanas" le da pereza, ya que considera que es un concepto antiguo que pertenece a figuras como la fallecida María Teresa Campos.

Su enfoque es mucho más pragmático: información directa, honesta y trabajo duro día a día.

Para mantener este nivel de exigencia periodística frente a las cámaras y conservar su vitalidad, Intxaurrondo sigue un estilo de vida que requiere una disciplina casi militar.

Su día a día está cronometrado al milímetro, un sacrificio indispensable para estar al frente de uno de los formatos más madrugadores de la televisión.

La rutina de la presentadora arranca cuando la inmensa mayoría del país duerme profundamente.

Según ha confesado recientemente, sus tiempos y sus costumbres diarias están medidos con una precisión asombrosa.

"A las 3.15 termino de desayunar; a y 20, leo periódicos; a las 4.20, voy a la tele", ha relatado al detallar los primeros pasos de su jornada.

Este estricto horario continúa una vez que pisa las instalaciones. Tras llegar a las 4.50 de la mañana, apenas quince minutos para ubicarse: a las 5.05 ya está inmersa en la primera reunión del día.

El ritmo no decae. A las seis de la mañana, el equipo de redacción se encuentra escribiendo, para dar paso a las siete a una sesión de media hora de maquillaje y peluquería.

El último paso es el vestuario, un trámite que la presentadora resuelve a las 7.30 de la mañana en "un máximo de siete minutos".

Es entonces cuando se sienta en la mesa de plató y, según sus propias palabras, se siente "totalmente protegida".

Con semejante madrugón, dormir lo suficiente es vital para no envejecer de forma prematura ante el desgaste físico y mental del directo.

La periodista reconoce que, aunque debería dormirse temprano, no siempre es fácil.

La rutina de Silvia Intxaurrondo

Su objetivo diario es claro: "Intento no irme a la cama después de las 21.30".

Sin embargo, su propia vocación informativa y el impacto de las pantallas suelen boicotear este descanso de unas seis horas de sueño. "Siempre hay una distracción, un 'hostia, el insta', 'cuál es la última hora', o 'el petróleo y Ormuz como siguen'", admite sobre las dificultades para desconectar del teléfono móvil.

Esta concentración absoluta en su formato la ha llevado, de hecho, a tomar una decisión sobre sus hábitos de consumo mediático: "He dejado de ver la competencia porque su contenido no me parece interesante".

Detrás de la impecable comunicadora, existe una faceta personal que Silvia Intxaurrondo siempre ha procurado mantener alejada de los focos y de las polémicas. De orígenes muy humildes, la periodista ha construido un sólido núcleo familiar. Está casada con Farouk Jhinaoui, un consultor de origen tunecino.