Uno de los pueblos más bonitos de España: está en Valencia y no se caracteriza por sus paisajes marítimos.

Uno de los pueblos más bonitos de España: está en Valencia y no se caracteriza por sus paisajes marítimos. Ayto. de Alpuente

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El pueblo más bonito de España: no está en Madrid, construido en una roca de 1.000 metros de altura y con castillo medieval

Con 600 habitantes, ha irrumpido en el mapa turístico gracias a una distinción que lo ha cambiado todo, impulsado por su silencio y su piedra.

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En 2026, un pequeño municipio de apenas 600 habitantes ha irrumpido en el mapa turístico nacional con una distinción que lo cambia todo: Alpuente se ha convertido en el primer pueblo de la provincia de Valencia en entrar en la prestigiosa red de Los Pueblos más Bonitos de España.

Un reconocimiento que no solo premia su belleza, sino también su capacidad para desafiar la imagen más habitual del territorio valenciano, asociado casi siempre al mar y la playa.

Porque Alpuente es exactamente lo contrario: alta montaña, silencio, piedra y una sensación de aislamiento majestuoso.

Situado en la comarca de Los Serranos, a unos 350 kilómetros de Madrid y a unas cuatro horas en coche, el municipio se alza como una escapada perfecta para quienes buscan huir de las rutas masificadas y perderse en un paisaje detenido en el tiempo.

La primera impresión es casi vertiginosa. Alpuente se levanta a 1.100 metros de altitud, literalmente asentado sobre un gigantesco peñón rodeado de barrancos. Las casas parecen brotar de la propia roca, como si el pueblo no hubiera sido construido, sino excavado en la historia.

En la cima, vigilante, permanece su castillo medieval, una fortaleza de origen andalusí del siglo IX que resistió siglos de asedios.

A día de hoy, en ruinas, aún conserva la Torre de la Albarrana y vestigios de murallas que llegaron a soportar más de 5.000 proyectiles durante las Guerras Carlistas.

Pero Alpuente no solo impresiona por su geografía imposible. En el siglo XI fue la capital de una taifa independiente gobernada por los Banu Qasim, una familia de conversos que convirtió este enclave en un pequeño reino capaz de dialogar de tú a tú con las grandes ciudades de la época.

De aquel pasado aún permanece en pie su imponente torre de 16 metros, hoy integrada en el Ayuntamiento, que en su día fue puerta de la muralla y lonja de contratación.

El viaje temporal no termina ahí. A pocos kilómetros del casco histórico, Alpuente sorprende con un legado aún más antiguo: el de los dinosaurios.

El MUPAL, Museo Paleontológico instalado en una antigua ermita, custodia restos de especies como el Losillasaurus, mientras que los yacimientos de icnitas permiten caminar sobre huellas reales impresas en la roca hace 150 millones de años.

Acueducto de Alpuente.

Acueducto de Alpuente. Ayto. de Alpuente

La arquitectura monumental también deja huella. El Acueducto de Los Arcos, con sus 265 metros de longitud, es una de las grandes joyas hidráulicas de la Comunidad Valenciana.

A ello se suma la iglesia de Nuestra Señora de la Piedad, con su elegante pórtico renacentista que protagoniza muchas de las postales del municipio.

Y si el paisaje impresiona, la mesa no se queda atrás. En este entorno de frío y altura, la gastronomía es contundente: olla de pueblo, gazpacho serrano caliente con carne de caza y embutidos artesanos como la morcilla de pan o la sobrasada con trufa negra.

Alpuente, Bien de Interés Cultural y miembro oficial de la red de Los Pueblos más Bonitos de España, no solo es un destino: es una experiencia que combina historia, geología y tradición.

Un viaje desde Madrid o Valencia que confirma que, a veces, los lugares más extraordinarios no están donde uno espera… sino sobre una roca suspendida a más de mil metros de altura.