Setenil de las Bodegas, situado en la sierra de Cádiz.

Setenil de las Bodegas, situado en la sierra de Cádiz. Pexels

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Ni Jerez de la Frontera ni Tarifa: el pueblo español Patrimonio de la Humanidad con casas-cueva edificadas y a 100km de la costa

Se trata de un municipio situado en la sierra de Cádiz que se caracteriza por sus tradiciones y formas de vivir.

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En el interior de la provincia de Cádiz, lejos de las playas más populares del sur de España, se esconde uno de los enclaves más sorprendentes del país.

Setenil de las Bodegas no destaca por su cercanía al mar -de hecho, se encuentra a unos 100 kilómetros de la costa-, sino por una característica que lo convierte en único: su arquitectura, literalmente incrustada en la roca.

Ubicado en plena Sierra de Cádiz, y muy próximo a Ronda, este municipio ha sabido adaptarse a su entorno geológico de una forma que desafía cualquier lógica urbanística convencional. Aquí, la montaña no se rodea ni se perfora: se habita.

Setenil de las Bodegas.

Setenil de las Bodegas. Pexels

A diferencia de otros pueblos blancos andaluces, donde las casas se alinean sobre colinas o laderas, en Setenil de las Bodegas las viviendas están directamente integradas en el tajo del río Trejo. Muchas de ellas no tienen tejados tradicionales; en su lugar, es la propia roca la que actúa como cubierta natural.

Estas viviendas semitrogloditas no solo resultan visualmente impactantes, sino que además ofrecen ventajas prácticas. La piedra funciona como un aislante térmico natural, manteniendo una temperatura constante durante todo el año.

En invierno conservan el calor, mientras que en verano proporcionan un refugio fresco frente a las altas temperaturas andaluzas.

El trazado urbano del municipio está marcado por el curso del río, que divide el pueblo y da lugar a dos de sus calles más emblemáticas, convertidas en auténticos iconos turísticos.

Por un lado, la Calle Cuevas del Sol, abierta y luminosa, recibe luz natural durante gran parte del día. Es la zona más animada, donde se concentran bares y terrazas que invitan a detenerse y contemplar cómo la roca parece suspendida sobre sombrillas y mesas.

En contraste, la Calle Cuevas de la Sombra ofrece una experiencia completamente distinta. Aquí, la roca cubre prácticamente todo el recorrido, formando una especie de túnel natural donde la luz apenas se filtra.

Setenil de las Bodegas.

Setenil de las Bodegas. Pexels

Este efecto crea un ambiente fresco y singular, especialmente apreciado durante los meses más calurosos.

Más allá de sus famosas cuevas, Setenil conserva un importante legado histórico que se aprecia especialmente en su parte alta. Destaca la Fortaleza Nazarí, de la que aún se mantienen en pie la Torre del Homenaje y restos de la muralla original, que datan del siglo XII.

A pocos pasos se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, un edificio que refleja la superposición de culturas. Construida sobre una antigua mezquita, combina elementos góticos y renacentistas, simbolizando la transición histórica de la zona.

Aunque su ubicación es interior, Setenil no está aislado. A aproximadamente una hora y media en coche se encuentran destinos costeros como Marbella o San Pedro de Alcántara, en plena Costa del Sol. Sin embargo, su verdadero atractivo reside en lo contrario: en ofrecer una experiencia completamente distinta al turismo de playa.