Carlos Herrera, 68 años

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Corazón

Carlos Herrera, 68 años, sobre la receta que heredó de su madre: "Las patatas a lo pobre de mi pueblo no se fríen, se confitan"

El periodista radiofónico explica cómo se hacen las mejores patatas a lo pobre según su receta familiar.

Más información: Lolita Flores: "Para un arroz meloso, machaca las cabezas de las gambas en aceite".

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Carlos Herrera no solo presume de voz y olfato político: también tiene un paladar muy marcado, donde la cocina andaluza y los platos de cuchara ocupan el centro de la mesa.

Entre todos, hay uno que se ha convertido casi en marca de la casa familiar: las patatas a lo pobre "cómo se hacen en su pueblo", un plato humilde que el locutor de 68 años convierte en pura nostalgia.

En un vídeo de COPE en el que charla con su hijo sobre sus gustos culinarios, Herrera lo reconoce sin rodeos: "Me pierde un buen arroz", confesando que es uno de los platos con los que más disfruta cuando se sienta a la mesa.

No sorprende a nadie en alguien que ha recorrido media España recomendando bares y restaurantes donde el arroz se respeta como manda la tradición.

Su querencia por la cocina clásica española se aprecia también en sus platos favoritos cuando come fuera: migas, cabrito de El Hierro que, en sus palabras "¡me lleva a las cumbres!", o unos buñuelos de bacalao que califica directamente de "maravilla".

Son elecciones que hablan de un perfil gastronómico muy claro: producto, guiso lento y recetas con historia, lejos de las modas pasajeras.

Pero si hay un plato que Herrera coloca por encima del resto, son las patatas a lo pobre al estilo de su tierra, una receta que no es solo comida, sino memoria.

El periodista lo explicó así: "Una cosa que hacemos en mi tierra y que es muy de mi familia, lo hacía mi tatarabuela, lo hacía mi bisabuela, mi abuela, mi madre, lo hago yo, lo hacen ya mis hijos, que son las patatas a lo pobre".

Y subraya que han de ser las "patatas a lo pobre como se hacen en su pueblo", es decir, en Cuevas del Almanzora (Almería), "un poquito mejor de como cuando vas a un restaurante y ponen patatas a lo pobre, que es como para echar a correr".

Detrás de la broma se esconde un mensaje claro: la receta familiar, con patatas, cebolla, pimiento y buen aceite, pochados a fuego lento hasta casi confitarse, es para él insuperable.

No es casualidad que se haya convertido en su plato favorito, el que siempre le apetece y que identifica con su Almería natal y con esas comidas multitudinarias donde la sartén se planta en el centro de la mesa.

Su agenda profesional le lleva a descubrir y recomendar restaurantes por toda España, desde cocidos "memorables" en Madrid hasta asados y callos que define sin rubor como "los mejores del mundo".

Ese contacto constante con la restauración le ha dado fama de comensal exigente y de cronista gastronómico, capaz de pasar del comentario político a una descripción minuciosa de un guiso en cuestión de segundos.

Sin embargo, cuanto más prueba y más viaja, más vuelve Herrera a sus básicos: el arroz bien hecho, los platos de cuchara y esas patatas a lo pobre "como se hacen en Cuevas del Almanzora", que resumen su historia familiar.

En un momento en el que los menús se llenan de anglicismos y técnicas sofisticadas, el locutor reivindica, a su manera, la fuerza de la cocina humilde: la de la sartén grande en el centro de la mesa, el pan mojando en el aceite y la familia alrededor.

Ingredientes para unas patatas a lo pobre al estilo de Carlos Herrera

  • 1 kg de patatas
  • 2 cebollas grandes
  • 2 pimientos verdes italianos
  • 3 dientes de ajo
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra (que las cubra generosamente)
  • Sal al gusto
  • 4 huevos (opcional, pero muy recomendable)
  • 100 g de jamón serrano (opcional, toque campero)

Paso 1

Pela las patatas y córtalas en rodajas finas (ni muy gruesas ni transparentes). La cebolla en juliana y los pimientos en tiras. Los ajos, laminados.

Paso 2

En una sartén amplia o cazuela baja, añade el aceite y caliéntalo a fuego medio-bajo. Incorpora primero las patatas, luego cebolla, pimientos y ajos. Deben quedar casi cubiertas de aceite.

Paso 3

Cocina a fuego suave durante unos 25-30 minutos. No deben dorarse rápido. La clave es que se ablanden lentamente, casi como si se estuvieran confitando. Remueve con cuidado de vez en cuando.

Paso 4

Cuando estén tiernas, sube ligeramente el fuego 3-4 minutos para que algunas puntas se doren ligeramente. Añade sal al final.

Paso 5

En otra sartén, fríe los huevos en aceite bien caliente, con puntillita crujiente. Colócalos encima de las patatas.

Paso 6

Si quieres un guiño más contundente, añade jamón salteado por encima justo antes de servir.