Castillo de Vimianzo

Castillo de Vimianzo iStock

Reportajes gastronómicos

El pueblo español ideal para recorrer a pie y visitar su castillo del siglo XIII: pulpo, pescado fresco y carnes riquísimas

Un pueblo que ya existía en la época prerromana y con un castillo bien conservado que terminó de levantarse en el siglo XIII.

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El verano está a la vuelta de la esquina y, con él, las ganas de hacer la maleta y escapar a uno de esos rincones donde el tiempo parece detenerse entre piedras casi milenarias y buena mesa.

Si todavía no tienes plan, te propongo uno para huir del calor que es difícil de superar. Vimianzo, en plena Costa da Morte coruñesa, es una villa que, entre otras cosas, el primer fin de semana de julio se transforma con el espectacular Asalto al Castillo.

Se trata de una recreación de las Guerras Irmandiñas del siglo XV en la que los vecinos toman simbólicamente la fortaleza entre antorchas, música folk y una cena medieval que está bien no perdérsela.

Pero la fiesta no acaba ahí. El 9 de julio se celebra la Faguía de Carnés, declarada de Interés Turístico de Galicia, una cita donde los callos preparados al estilo tradicional por los propios vecinos se convierten en protagonistas absolutos.

Y en agosto llegan las Festas do Verán (fiestas del verano), con verbenas, pasacalles y mucha diversión. En los alrededores tampoco faltan las romerías parroquiales ni las churrascadas populares en las que los forasteros siempre son bien recibidos. Vamos, que excusas para venir no te van a faltar.

Un castillo con más vidas que un gato

Si hay algo que define a Vimianzo es su imponente castillo, también conocido como Torres de Martelo, declarado Bien de Interés Cultural en 1994 y una de las fortalezas medievales mejor conservadas de toda Galicia.

Se levanta sobre una colina a la entrada del pueblo y su silueta con almenas en punta de diamante te recibe como un guardián pétreo que lleva ahí desde que empezó a construirse a finales del siglo XII.

La fortaleza fue construida por el linaje de los Mariño de Lobeira, una familia de trovadores cuya leyenda sitúa su origen en un conde que capturó a una sirena en el mar y se casó con ella.

Aunque el castillo que vemos hoy es en gran parte obra de los siglos XIV y XV, cuando la fortaleza pasó a manos de los Moscoso de Altamira, uno de los linajes más poderosos de la Galicia medieval.

La historia que encierran estos muros de casi dos metros de grosor es apasionante: secuestros de obispos, guerras nobiliarias, la revuelta irmandiña de 1467 y un incendio devastador en el siglo XX.

Hoy, tras su rehabilitación por la Diputación de A Coruña, el castillo se ha convertido en un museo vivo de artesanía con palilleiras trabajando el encaje de bolillos vimiancés, artesanas del lino, cestería, alfarería, joyería en vidrio, maquetas de barcos y piezas de plata.

La entrada es gratuita y abre todos los días excepto los lunes, ampliando su horario en verano hasta las 20:30. En una de sus torres encontrarás además un centro de interpretación de la Costa da Morte.

Qué comer en Vimianzo

Vimianzo es una referencia gastronómica indiscutible en la Costa da Morte. No en vano, esta villa ha sido históricamente el cruce de caminos entre el interior y los puertos de Laxe y Camariñas, lo que se traduce en cartas donde conviven los sabores del mar y los de la tierra con total naturalidad.

Aquí el pulpo se prepara de muchas maneras, pero brilla especialmente á feira. Los pescados frescos, como merluza, bacalao o rodaballo, llegan cada día de las lonjas cercanas y se sirven en caldeiradas (los guisos marineros típicos de la cocina gallega), a la plancha o al horno.

Las empanadas hechas con harina de centeno son también muy populares. Pero si eres más de carne, no te vayas sin probar las carnes a la brasa.

Dónde comer en Vimianzo

En Vimianzo no es necesario dejarse un dineral en un restaurante de lujo para disfrutar de lo mejor de la despensa gallega.

Uno de los sitios más valorados es Casa Sabina, uno de los restaurantes con más solera del pueblo, que cuenta con premio Travellers' Choice de Tripadvisor.

Se encuentra en pleno centro, ofrece cocina de temporada con productos de cercanía y tiene un menú del día imbatible en relación calidad-precio.

Si prefieres comer a la carta, el pulpo con salsa de erizos, la merluza con ajetes, las croquetas caseras, los pimientos rellenos y las tres carnes a la piedra son algunos de sus platos más alabados.

Otra opción es Restaurante O Cabral, que está a las afueras, en la parroquia de Baíñas, y es el lugar al que muchos se desplazan desde localidades como Fisterra o Camariñas a propósito para sentarse a su mesa, lo cual ya dice mucho.

Su especialidad son las carnes a la brasa: el solomillo de buey, que los habituales describen como "pura mantequilla", es su plato estrella.

También destacan la cazuela de pulpo con gambas, los langostinos a la plancha y los chipirones fritos. Las raciones son generosas, el trato es cercano y los precios, muy razonables.

Qué ver en Vimianzo y alrededores

Vimianzo es un pueblo perfecto para que te calces unas buenas zapatillas y lo recorras sin prisas. Estas son algunas rutas e itinerarios que puedes hacer en una jornada:

  • Ruta Os Segredos do Val de Vimianzo. Es una ruta circular que parte del propio castillo y te lleva por petroglifos (Prado da Cruz, Prado Vello, Somontemio), la cascada do Rego de Cubes, la iglesia y el cabazo de Cambeda, el Castro das Barreiras y el Pazo de Trasariz. Unos 10 km muy bien señalizados y aptos para toda la familia.
  • Ruta de los Penedos de Pasarela e Traba. Un agradable paseo de unos 6 km por un Paisaje Protegido declarado en 2009 donde la naturaleza ha esculpido en las rocas formas caprichosas y desde cuyas cumbres se contemplan vistas espectaculares sobre la laguna de Traba y el litoral.
  • Ruta de Antas y Dólmenes. Un recorrido por el patrimonio megalítico del municipio, con paradas en el Dolmen de Casa dos Mouros, el de Pedra Cuberta y la necrópolis de Folías, testimonio de los primeros pobladores de estas tierras hace miles de años.
  • Completa la escapada acercándote a la playa de Soesto, una de las más bonitas de Galicia; al puerto de Camariñas para ver a las palilleiras haciendo encaje de bolillos; al faro de Cabo Vilán; o al Santuario da Virxe da Barca en Muxía, donde el Atlántico rompe con toda su fuerza contra las rocas sagradas.