Rosa, cocinera, en un montaje de El Español
Rosa, cocinera: "La ensaladilla rusa más rica y rápida se hace con 1 bote de garbanzos, una zanahoria y 2 huevos duros"
Una receta que cambia las patatas por garbanzos de bote para ganar proteínas, fibra y rapidez y la mayonesa por lactonesa para quienes no quieren huevo crudo.
Más información: Loli, cocinera: "La mejor ensaladilla rusa no lleva atún, se hace con 250 g de pulpo, 500 g de gambas y algo de pimentón"
- Total: 15 min
- Comensales: 4
La ensaladilla rusa es uno de los entrantes estrella del recetario español, pero su versión clásica obliga a cocer y pelar patatas, un paso que alarga la preparación y que, en días de prisas, apetece poco.
Rosa, la cocinera detrás del canal de YouTube Rosa Cocinera y Madre, con más de 447.000 suscriptores, propone una alternativa que resuelve el problema: sustituir las patatas por un bote de garbanzos cocidos.
"Es muy sencilla y además es la forma perfecta de comer legumbres cuando hace más calor", explica. El resultado es un plato frío, proteico y listo en menos de 15 minutos.
El truco del tenedor
El truco para que esta ensaladilla de garbanzos tenga el mismo aspecto que una ensaladilla de patatas tradicional consiste en aplastar ligeramente los garbanzos con un tenedor antes de mezclarlos con el resto de los ingredientes.
No se trata de hacer un puré, sino de romperlos lo justo para que absorban la salsa y la textura se acerque a la de la ensaladilla que todos conocemos. "Si queda un garbanzo entero no os preocupéis, porque así está perfecto", tranquiliza Rosa.
Desde el punto de vista nutricional, el cambio es significativo. Los garbanzos aportan casi el doble de proteína vegetal que la patata, además de más fibra, hierro y magnesio.
Al ser de bote, no requieren remojo ni cocción, por eso esta receta es una opción exprés ideal para esos días entre semana en los que parece que el reloj corre mucho más rápido que nosotros.
Mayonesa sin huevo en un minuto
El segundo truco de la receta es la lactonesa, una emulsión sin huevo que Rosa prepara con apenas cinco ingredientes. La clave para que emulsione correctamente y no se corte es que la leche y el aceite estén a la misma temperatura.
"Colocamos el vaso de la batidora en la parte de abajo, que toque el fondo, y no vamos a levantarlo hasta que no esté todo mezclado", detalla. Al mantener la batidora inmóvil en el fondo, se crea un remolino que incorpora el aceite de forma progresiva y evita que la emulsión se corte.
Una vez que la base está ligada, se sube lentamente hasta integrar todo. Quienes prefieran una versión vegana pueden sustituir la leche entera por bebida de almendras, como la propia Rosa señala en el vídeo.
Mejor con un rallador
Rosa ralla tanto la zanahoria como los huevos duros en lugar de trocearlos. Esto es algo que hacen muchos cocineros profesionales, pues al rallarlos, los ingredientes se integran mejor con la lactonesa y el resultado es una ensaladilla más homogénea y jugosa.
La zanahoria, además, la utiliza cruda. "Yo he comprado garbanzos de lata, entonces me resulta más cómodo ponerla cruda, y además queda genial", justifica.
No obstante, quienes cuezan sus propios garbanzos pueden aprovechar la misma agua de cocción para hervir la zanahoria al mismo tiempo o cocer la zanahoria aparte si no se desea el toque ligeramente crujiente que aporta la hortaliza cruda.
Ensaladilla rusa de garbanzos de Rosa
Ingredientes
Para la ensaladilla
- Garbanzos cocidos y escurridos, 400 g
- Atún al natural escurrido, 240 g
- Aceitunas verdes sin hueso, 75 g
- Pepinillos en vinagre, un puñado
- Huevos cocidos, 2 ud
- Zanahoria, 1 ud
Para la lactonesa
- Leche entera, 100 ml (para la lactonesa)
- Aceite de girasol, 200 ml (para la lactonesa)
- Sal, al gusto
- Pimienta, al gusto
- Zumo de limón, unas gotas
- Ajo, un trocito pequeño
Paso 1
Colocamos los garbanzos cocidos y escurridos en un bol amplio y los aplastamos ligeramente con un tenedor, sin llegar a triturarlos. Buscamos que tenga una textura similar a la de unas patatas aplastadas con el tenedor.
Paso 2
Añadimos el atún escurrido y lo mezclamos con los garbanzos.
Paso 3
Cortamos las aceitunas y los pepinillos en trozos pequeños y los incorporamos al bol.
Paso 4
Rallamos la zanahoria cruda directamente sobre la mezcla con un rallador de agujero grueso. Rallamos también los dos huevos duros sobre la ensaladilla y mezclamos bien todos los ingredientes.
Paso 5
Preparamos la lactonesa, para ello, vertemos en el vaso de la batidora la leche, el trocito de ajo, unas gotas de zumo de limón, sal, pimienta y el aceite de girasol. Colocamos la batidora en el fondo del vaso y batimos sin levantarla hasta que la base emulsione; después subimos lentamente hasta integrar todo el aceite.
Paso 6
Añadimos lactonesa a la ensaladilla al gusto, mezclamos con suavidad y reservamos en el frigorífico hasta el momento de servirla.
El garbanzo, la legumbre más antigua del Mediterráneo
El garbanzo es una de las legumbres más antiguas del Mediterráneo. Su cultivo se documenta en el sureste de Turquía hace más de 7.000 años y desde allí se extendió hacia Grecia, Roma y la península ibérica, donde ya formaba parte de la dieta cotidiana en época hispanorromana.
En España se reconocen hoy al menos cinco grandes variedades -blanco lechoso, venoso andaluz, castellano, pedrosillano y chamad-, cada una ligada al clima y las tradiciones de su zona.
Durante siglos, los garbanzos fueron la base de potajes y cocidos que alimentaron a todas las clases sociales, pero su consumo ha descendido desde mediados del siglo XX.
No obstante, las guías nutricionales actuales insisten en incluir legumbres al menos tres veces por semana, y recetas frías como esta ensaladilla demuestran que no hace falta recurrir siempre a elaborados platos de cuchara para cumplir con esa pauta.