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Samantha Vallejo-Nágera, chef: "Los garbanzos de bote mejoran en una sartén con un calabacín y esta mezcla de yogur y ajo"
Una receta fácil, rápida, saludable y con ingredientes sencillos.
Más información: Samantha Vallejo-Nágera, chef: "Los calabacines más buenos no se fríen, hazlos al horno con miel y 125 g de queso burrata".
Los garbanzos de bote son una de las grandes contradicciones de la despensa contemporánea: símbolo de prisa y de comida socorrida, pero también vehículo perfecto para que una legumbre milenaria encaje en la vida real de 2026.
En sólo unos segundos, transforman una cocina cualquiera en un cocido exprés, una ensalada tibia o una crema sedosa, sin renunciar —casi— a nada de su valor nutricional.
De hecho, el auge de las conservas de legumbres explica en parte que el consumo de garbanzos siga creciendo en España y se mantenga como la legumbre más comprada en los hogares.
Formatos listos para consumir, como el clásico bote de cristal o la lata, han permitido que las legumbres salten del recetario dominical a la rutina entre semana, con una presencia en cerca del 90% de las casas.
Así, el gesto de abrir un bote es hoy heredero directo de aquellas largas cocciones a fuego lento, pero adaptado a una generación que mira el reloj tanto como el plato.
Garbanzos con curry y yogur
La chef Samantha Vallejo-Nágera se suma al éxito de los garbanzos de bote y propone una receta deliciosa de curry de garbanzos guisados con yogur acompañados de pan de pita tostado (aunque esto puede ser opcional).
Sin ingredientes complejos puedes tener este plato en tu casa que es ideal también para llevar al trabajo. La receta completa, justo abajo.
Ingredientes
Para los garbanzos guisados
- Garbanzos de bote cocidos y escurridos, 400 g
- Calabacín, 1
- Cebolla, 1
- Tomate frito, unos 400 g
- Curry en polvo, al gusto
- Yogur griego, 2
- Lima, 1
- Pimienta negra en polvo y sal, al gusto
- Aceite de oliva virgen, al gusto
- Ajo, 2 dientes
- Perejil fresco o cilantro, una pizca
Para el pan de pita
- Pan de pita, 2 o al gusto
- Mantequilla derretida, la suficiente para untar el pan
Paso 1
En una sartén con aceite a fuego medio, agrega el calabacín cortado en daditos, la cebolla picada, los garbanzos, sal, curry y tomate frito. Echa un chorrito de agua y deja guisar durante unos 30 minutos.
Paso 2
Mientras, prepara la salsa. En un bol añade el yogur, la corteza rallada de la lima, el zumo de la lima, pimienta negra, sal, un poquito de aceite y el ajo muy picado.
Paso 3
Cuando estén listos los garbanzos, ponlos en un plato encima de la salsa y acaba con un chorrito de aceite y un pellizco de perejil o cilantro para decorar y dar más sabor y aroma.
Paso 4
Y, por último, para el pan de pita simplemente divídelo en trocitos, pincélalos con mantequilla derretida y mételos al horno hasta que estén tostados. Y listos para untar el curry en ellos.
@samyspain Curry con yogurt y pan de pita 🫶🏼🤸🏼♂️ ¿alguna vez lo has probado?
♬ TEXAS HOLD 'EM - Beyoncé
Nutrición en cristal: lo que hay (y lo que no)
La ciencia nutricional es clara: los garbanzos en conserva y los secos cocidos comparten un perfil muy similar en proteínas, hidratos complejos, fibra y minerales; la gran diferencia está sobre todo en el sodio añadido en algunos botes.
Un tarro de unos 200 gramos de garbanzos cocidos ronda las 300 kilocalorías, con aproximadamente 16 gramos de proteína vegetal, unos 50 gramos de hidratos de carbono complejos y poco menos de 5 gramos de grasa. Aportan, además, minerales como calcio, magnesio, fósforo y potasio, junto con folatos y vitaminas del grupo B, claves para el sistema nervioso y la salud cardiovascular.
Más allá de la etiqueta, la evidencia apunta a beneficios concretos: su consumo regular se asocia con mejor control del peso, reducción del colesterol total y mayor estabilidad de la glucemia, siendo especialmente interesantes en la prevención y manejo de la diabetes.
Su riqueza en fibra fermentable y almidón resistente también favorece una microbiota intestinal más diversa y un intestino más saludable, lo que se traduce en una mejor protección frente a enfermedades del tracto digestivo. En un momento en el que se reivindican las proteínas vegetales como alternativa más sostenible y ética, el humilde garbanzo de bote se revela como ingrediente estratégico