Desembarco vikingo de Catoira

Desembarco vikingo de Catoira Javier Pérez iStock

Cocinillas

La feria vikinga para visitar este fin de semana con churrasco y empanada a reventar: un mercado con 60 puestos

El fin de semana del 1 de agosto comienzan los días grandes de la Romería Vikinga de Catoira en Pontevedra.

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Como cada año, el primer fin de semana de agosto Catoira (Pontevedra) revive uno de los episodios más antiguos de su historia.

Lo hace con una gran fiesta popular en la que sus vecinos se visten de vikingos, llegan a la ría de Arousa a bordo de un drakkar y escenifican el asalto a las Torres de Oeste ante miles de personas.

Aquella fortaleza fue durante siglos la primera línea de defensa frente a los normandos que remontaban el río Ulla para saquear el tesoro de Compostela, hasta el punto de que la Historia Compostelana la llamó "llave y sello de Galicia".

Lo que hace mil años era asedio es hoy una fiesta con mucha comida y vino del Ulla. Ese es el espíritu de la Romaría Vikinga, una de las celebraciones más singulares del verano gallego, que este viernes 31 de julio entra en sus días grandes.

¿Por qué un pueblo gallego celebra una invasión vikinga?

La fiesta, como hemos dicho, recrea las incursiones de vikingos y normandos que en la Edad Media buscaban llegar a Santiago y rinde homenaje a la defensa gallega que las frenaba desde las Torres de Oeste.

Nació a comienzos de los años sesenta de la mano del Ateneo do Ullán, un foro de intelectuales locales que empezó rememorando aquellos desembarcos casi como una reunión de amigos.

Ha llovido mucho desde ese momento, pero lo que empezó siendo el recuerdo de unos hechos históricos hoy está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional y este año alcanza su 66ª edición.

Este 2026 la programación arrancó el 26 de julio y se extenderá hasta el 3 de agosto, pero en los próximos días tendrán lugar los acontecimientos más esperados, con la inauguración del mercado, el Xantar -almuerzo- Vikingo y el famoso Desembarco.

Un mercado con 60 puestos

El pistoletazo de salida gastronómico lo da el Mercado Medieval, que abre sus puertas hoy viernes 31 de julio a las 18:00 horas, junto con la zona infantil Vikinguinha.

El sábado continuará desde las 10:00 y de nuevo por la tarde, y permanecerá activo durante todo el fin de semana en el centro de la villa.

Según la información de la organización, este año se reunirán unos 60 puestos entre artesanía y alimentación, con música y animación itinerante de temática nórdica para amenizar la jornada a quienes se acerquen.

Además, por segundo año consecutivo, la oferta gastronómica se complementará con la zona de foodtrucks que permanecerán aparcados en la Alameda.

Plan de sábado: sesión de tabernas y Xantar Vikingo

El sábado 1 de agosto es el día grande para los estómagos. Durante esa jornada, aparte de los puestos del mercado, los visitantes podrán disfrutar de la sesión de tabernas mientras desfiles y tambores toman las calles de Catoira.

Y, a mediodía, llega el momento gastronómico más esperado de la edición: el Xantar Vikingo, un almuerzo multitudinario que se celebra bajo una gran carpa en el recinto de las Torres de Oeste.

Es la comida más especial de la fiesta y también la más exigente con el comensal, porque tiene dos condiciones.

La primera es que hay que ir vestido de época; si no te vistes de vikingo, no comes. La segunda es que se necesita entrada, que se vende anticipadamente a través de la plataforma Ataquilla por algo menos de 30 euros.

Quien consigue plaza se sienta a una mesa con cerca de un millar de comensales para dar cuenta de empanada, mejillones y churrasco. Comida gallega en abundancia para sentirse como un vikingo.

Plan de domingo: el Desembarco

El broche llega el domingo 2 de agosto con la dramatización del Desembarco Vikingo, prevista en torno las 12:30 horas.

Réplicas de drakkars -barcos vikingos- se acercan a la costa y los guerreros saltan a tierra para escenificar la batalla frente a los defensores de la fortaleza.

Es la imagen más fotografiada de la fiesta y el motivo por el que miles de personas se acercan cada primer domingo de agosto a esta villa de la ría de Arousa.

Y todo este viaje al pasado en un fin de semana y en un pueblo que está a unos 40 kilómetros de Santiago y de Pontevedra, con estación de tren propia. Si vas en coche, llega pronto, porque el aparcamiento se llena rápido.