Mujer mayor caminando sola.
Vencer la escoliosis a los 80 años: “La mayoría se pueden resolver, independientemente de la edad”
Una técnica pionera abre las puertas a tratar pacientes anteriormente descartados para ser operados mediante la cirugía tradicional.
A partir de cierta edad, muchos pacientes quedan excluidos de la cirugía. Los riesgos pueden superar a los beneficios y, como consecuencia, se ven abocados a convivir con el dolor.
Hoy, sin embargo, la cirugía puede ser una realidad incluso a los 80 años. En el Centro Médico Teknon (Grupo Quirónsalud), un equipo médico ha intervenido con éxito a una paciente con escoliosis degenerativa que ya había agotado todas las opciones de tratamiento posibles.
La aparición de la escoliosis -una desviación de la columna vertebral- en la edad adulta, causa dolores intensos y puede llegar a ser incapacitante. Cuando los síntomas dejan de responder a los tratamientos conservadores (fisioterapia, analgésicos, infiltraciones…), se empieza a valorar la opción quirúrgica.
La paciente presentaba una escoliosis severa, con una curvatura de 57º en la zona lumbar y 42º en la dorsal. A sus 80 años, padecía intensos dolores que le impedían dormir por las noches y la enfermedad empezaba a comprometer su capacidad respiratoria debido a la opresión sobre el pecho y el esternón, afectando gravemente a su calidad de vida: “Dejé de ir al gimnasio, cada vez andaba menos y las infiltraciones ya no me hacían nada".
Agotadas todas las alternativas, la cirugía se planteaba como la única opción. Pero el abordaje tradicional, una cirugía abierta, implica un alto riesgo de complicaciones.
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En este caso, ha sido posible intervenir mediante una técnica mínimamente invasiva. El doctor Christian Morgenstern, que ha liderado el equipo quirúrgico, aclara que “con técnicas como la ACR (Anterior Column Realignment) estamos operando ahora a pacientes de edad avanzada que habían sido desahuciados por el sistema tradicional y se les había conminado a resignarse a vivir el resto de su vida con dolor”.
Una técnica pionera reservada a pocos hospitales
La técnica ACR permite corregir la deformidad de la columna con una reducida agresión al paciente. Según detalla el doctor Morgenstern, “se suele realizar en dos tiempos quirúrgicos, una primera intervención sobre la parte anterior y anterolateral de la columna, mediante una incisión en la piel debajo del ombligo (abordaje anterior) y una incisión en el costado”.
Radiografía escoliosis
Mediante estas incisiones, continúa, “se colocan unos implantes intersomáticos en los discos lumbares para corregir de una forma inicial la deformidad. De esta manera se realiza una corrección por la parte anterior de la columna”.
Unas dos semanas más tarde, en el segundo tiempo quirúrgico, “se realiza un abordaje posterior por la espalda en el que se ponen unos tornillos y unas barras para acabar de rectificar la deformidad por la parte posterior”.
Además de reducir las complicaciones durante la intervención, esta técnica permite un mejor control del dolor posoperatorio y acelera la recuperación. “El paciente normalmente empieza a caminar al segundo día después de la cirugía y se le suele dar el alta hospitalaria al cabo de 5 o 6 días”, apunta el cirujano.
Aunque la ACR se ha extendido en la última década, en España aún son pocos hospitales los que la emplean debido a su complejidad técnica: “Requiere una formación avanzada y tener mucha experiencia en múltiples abordajes de la columna”, señala el doctor Morgenstern.
El doctor Christian Morgenstern.
Frente a la cirugía abierta tradicional, una intervención de muchas horas de duración en la que se opera exclusivamente por la espalda, presenta beneficios evidentes: es menos agresiva, reduce los riesgos de sangrado y de complicaciones severas -muy habituales en las osteotomías- y el paciente se recupera más rápido y con menos dolor.
Sin embargo, aún queda camino por recorrer hasta que se convierta en uno de los tratamientos de referencia para la escoliosis: “Como con todas las técnicas novedosas en la cirugía, es necesario tiempo y recopilar experiencia hasta que una técnica nueva se acaba imponiendo de forma general”.
Toda una vida con dolor
“El éxito real de toda cirugía de columna es que el paciente pueda vivir sin dolor o con un dolor mínimo y recupere el máximo de funcionalidad y autonomía para obtener la mejor calidad de vida posible”, afirma el doctor Morgenstern.
Bajo este criterio, el caso puede considerarse un éxito. Después de toda una vida con dolor crónico de espalda, que se había vuelto especialmente limitante en los últimos tres años, al segundo día de la cirugía, la paciente ya podía caminar y, al sexto día, cuando recibió el alta, pudo salir del hospital por su propio pie y sin ayuda.
A las seis semanas, cuenta el cirujano, “ya no estaba tomando ningún tipo de medicación analgésica y estaba realizando vida normal para alguien de su edad”.
El mayor logro ha sido devolverle una vida activa y sin dolor. Un caso que, además, puede abrir nuevas posibilidades para pacientes de edad avanzada. El mensaje del doctor Morgenstern es claro: “Queremos transmitir a la gente mayor que no deben resignarse a vivir con dolor y mala calidad de vida porque les hayan dicho que lo que padecen en la columna es inoperable”.
Gracias a los avances en técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, concluye el cirujano, “la mayoría de las patologías de columna son hoy en día operables y se pueden resolver, independientemente de la edad del paciente”.