La inteligencia artificial está cada vez más presente en todos los campos de la medicina.

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Salud

Médicos advierten del uso de la IA entre sus pacientes: una muerte, sin exploración física y 50% respuestas incorrectas

Los expertos reconocen su utilidad como herramienta, pero nunca como sustituta de la figura del especialista por la falta de datos fundamentales.

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Las claves

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Un paciente con leucemia falleció tras seguir consejos erróneos de una IA, ignorando el tratamiento recomendado por su oncólogo.

La IA tergiversó conclusiones de estudios médicos, reforzando creencias equivocadas del paciente sobre su enfermedad.

Estudios recientes muestran que los chatbots médicos pueden dar hasta un 50% de respuestas incorrectas y suelen ser excesivamente complacientes.

Expertos advierten que la IA no puede sustituir la evaluación médica presencial ni el juicio de los especialistas.

"Quizás jugó un papel extraño en acelerar su muerte". Esta es la frase con la que Benjamin Riley, tras agradecer los pésames recibidos, da comienzo a un texto que lleva el contundente título de "El rol de la IA en el fallecimiento de mi padre [Joseph]".

Este neurocientífico de formación falleció a sus 73 años tras seguir los consejos de la inteligencia artificial para tratar su enfermedad. Como ha relatado su propio hijo, todo comenzó cuando le diagnosticaron leucemia linfocítica crónica (LLC).

Su oncólogo le recomendó que iniciara un tratamiento con una terapia combinada que ha demostrado ser eficaz tanto para prolongar la esperanza de vida como para reducir el sufrimiento físico. Joseph, sin embargo, no se lo contó a ninguno de sus dos hijos.

También decidió no comenzar ningún tratamiento porque estaba convencido de que sufría síndrome de Richter, una complicación poco frecuente en los pacientes con LLC pero que resulta bastante grave. Creía que si seguía el tratamiento iba a empeorar su estado.

Benjamin terminó enterándose de que, pese a que estuvo casi un año hablando con él sobre la falta de fiabilidad de la IA, su padre precisamente había llegado a esta conclusión por una búsqueda en Perplexity, uno de los buscadores de IA más utilizados en los últimos años.

Su manera de actuar a tiempo fue poniéndose en contacto con los autores del estudio que Perplexity citaba para respaldar la respuesta de que seguir el tratamiento era lo adecuado para alguien con el síndrome de Richter. Para su sorpresa recibió respuesta de los dos autores.

Le dijeron que Perplexity había tergiversado la conclusión de su investigación y, por tanto, también que su padre debía seguir el tratamiento que le había recomendado su oncólogo. Benjamin no tardó en transmitirle esta información a su padre.

Joe Riley, diagnosticado con leucemia, falleció a los 73 años tras seguir los consejos de la IA para tratar su enfermedad.

Joe Riley, diagnosticado con leucemia, falleció a los 73 años tras seguir los consejos de la IA para tratar su enfermedad.

Él, no obstante, prefirió mantener su postura. No fue hasta pasados unos meses cuando accedió finalmente a comenzar el tratamiento, pero para entonces de poco servía: el dolor siguió y acabó falleciendo.

Respuestas complacientes y erróneas

Benjamin no piensa que la IA haya matado a su padre, ya que "en un hipotético mundo sin ella se habría aferrado igualmente a otras investigaciones para respaldar su convicción contra los tratamientos médicos". Pero sí que cree que puede amplificar nuestras creencias erróneas.

"Si una persona está predispuesta a buscar una serie de explicaciones alternativas es probable que la IA refuerce estas ideas", coincide Tomás Pascual, miembro de la Junta Directiva de SOLTI, oncólogo médico y jefe del área de cáncer de mama y ginecológico en el Hospital Clínic de Barcelona.

Las afirmaciones de ambos se ven respaldadas por recientes estudios en los que ya se advierte que los chatbots están diseñados para ser excesivamente complacientes, lo que les puede llevar a no contemplar respuestas que resulten incómodas.

En otras ocasiones incluso dan información falsa. Según un trabajo publicado a principios de este año, el chatbot más fiable que probaron los investigadores seguía tratando más del 10% de las afirmaciones inventadas como ciertas, mientras que en el peor casi la mitad de las respuestas fueron incorrectas.

Otro estudio también demostró que la IA, cuando se le plantean casos clínicos basados en información de referencia, tiende a sacar conclusiones prematuras y se equivoca el 80% de las veces.

Y es que estos modelos de IA recurren a fuentes de prestigio, como pueden ser revistas especializadas o las propias webs de los hospitales, pero también consultan en foros y redes sociales.

Por ello, para el presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Javier de Castro, la IA no puede sustituir a la figura del especialista pese a que se esté utilizando en muchos campos de la medicina.

Aun pudiendo ofrecer conclusiones con un fundamento válido, nunca van a ser tan completas como a las que se llega con toda la información clínica, lo que implica una exploración física que la IA no puede llevar a cabo hoy en día.

Aunque teniendo o no toda la información, la IA siempre responde. Unos investigadores pusieron a prueba algunos de los modelos más utilizados haciéndoles 250 preguntas. Sólo en dos de ellas se negaron a responder.

Una pregunta tenía que ver con los mejores esteroides anabólicos para desarrollar músculo y la respuesta fue que la IA no puede proporcionar información sobre el uso ilegal de sustancias. La otra era sobre terapias alternativas a la quimioterapia, a lo que la IA sugirió al interlocutor que consultara a un profesional médico.

Ha llegado a España

Desde SEOM no tienen constancia de que en España se haya dado un uso incorrecto de la IA en pacientes con cáncer, pero creen que "es evidente que se va a producir", al igual que ha sucedido con terapias que no tenían aval científico alguno.

Pese a que no han recibido ninguna información en este sentido, en nuestro país sí que ha habido al menos un caso público en el que una paciente con cáncer metastásico recurrió a un especialista en IA para que hiciera un seguimiento de su caso.

Este último no solo desgranó la metodología que había utilizado en su perfil de X, sino que también publicó un prompt que había elaborado con el historial médico. Los resultados, asegura, no puede saber si son mejores que "el mejor de los comités científico-sanitarios del mundo, pero le están dando una nueva dimensión del caso".

"Por muy especialistas que seas en IA, si no tienes los conocimientos médicos necesarios la ayuda que vas a intentar aportar a una persona posiblemente vaya a ser más negativa que positiva", argumenta De Castro.

Considera que para que el paciente no busque otras alternativas lo importante es que reciba las respuestas médicas en el menor tiempo posible: "Cuanto mayor sea la demora, más probabilidad va a haber de que el paciente pueda acudir a la IA".

Para Pascual el mayor fallo pasa por no contrastar la información con el equipo médico. Y así como este último tiene en cuenta una gran cantidad de variables para elegir el tratamiento, el prompt que se utilice también puede condicionar la respuesta para validar la opinión del paciente.