Una sanitaria estadounidense utiliza un test para diagnosticar el Covid.

Una sanitaria estadounidense utiliza un test para diagnosticar el Covid. Efe

Salud

Éste es el síntoma por el que debería hacerse el test sin fiebre ni problemas respiratorios

La pérdida de olfato es uno de los síntomas más llamativos asociados al Covid-19 cuya importancia ha estado siempre en segundo plano.

18 mayo, 2020 19:30

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La enfermedad Covid-19, causada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 no deja de dar sorpresas a expertos y no tan expertos en la materia. Desde el principio de la pandemia, la tos, la dificultad respiratoria, el dolor de garganta y la fiebre han sido los síntomas más típicos por los que se aconsejaba sospechar ante una posible infección por coronavirus. Sin embargo, un par de síntomas llamativos pero poco tenidos en cuenta inicialmente parecen haber cobrado gran protagonismo durante las últimas semanas.

Se trata de la anosmia y la ageusia (la pérdida de la capacidad para captar olores y sabores). Si bien en el estudio de seroprevalencia español la anosmia o pérdida de olfato "solo" se detectaban en el 43% de los pacientes, es cierto que se ha advertido como el síntoma más decisivo y específico de la enfermedad. Ahora, el Gobierno de Reino Unido ha ido más allá, aconsejando directamente que aquellas personas que pierden el olfato o el sabor se realicen un test de detección de Covid-19, incluso si no se sufre ningún otro síntoma.

Según explica el medio anglosajón The Guardian, los expertos de Reino Unido apuntan que este nuevo cambio de orientación en los protocolos para la realización de pruebas de detección de coronavirus llegaría "con retraso". En este país, la anosmia o pérdida de olfato es el tercer síntoma de infección de coronavirus que justifica la realización de pruebas médicas, sólo por detrás de la tos persistente y la fiebre. 

El epidemiólogo británico Jonathan Van-Tam explica al diario británico que su grupo de investigación y asesoramiento científico había empezado a analizar datos sobre sintomatología secundaria a coronavirus el 27 de marzo. De hecho, entre el 24 y el 29 de marzo, este grupo ya advirtió de que el 59% de los pacientes positivos para Covid-19 sufrieron anosmia y ageusia, en comparación al 18% que dio negativo. Además, advierte de que la anosmia y ageusia, en combinación con otros síntomas, hacía a los individuos hasta tres veces más propensos a haber sufrido una infección por coronavirus.

Por su parte, el profesor Tim Spector, del King's College de Londres, el cual ha estado recopilando datos de millones de personas en todo Reino Unido gracias a una app, ya sugirió el pasado 1 de abril que aquellos individuos que sufrieran pérdida de olfato o gusto deberían autoaislarse, por precaución.

Van-Tam también recuerda que los datos han seguido una revisión periódica, dado que había preguntas sobre cuán significativos eran estos síntomas, sobre todo en el caso de la anosmia. De hecho, en múltiples ocasiones el grupo NERVTAG concluyó que se trataba de datos muy preliminares, que no podían constituir una evidencia científica sólida como tal.

Así, cuando ya pudieron argumentar cierta base científica, Van-Tam y sus colegas presentaron sus datos al grupo de directores médicos para tomar medidas al respecto. De momento, no se sabe cuántas personas experimentan anosmia dentro de una infección Covid-19, ni si es más común en determinados grupos de población. Según los datos actuales, sí parece ser más frecuente en mujeres y en individuos jóvenes. Asimismo se estima que podría ser un síntoma detectable en más del 50% de los casos; aunque en países como España el porcentaje asciende al 43% con los datos de seroprevalencia actuales.

Actualmente, tanto en Reino Unido como en España, sin olvidar los casos de Francia o Reino Unido, están empezando a reducirse las medidas restrictivas, por lo que cada vez será más necesario ser específico en a búsqueda de síntomas asociados a COVID-19. Hay menos contagios, pero es una situación que puede cambiar rápidamente. Además, se sabe que la tos, fiebre y anosmia no son los únicos síntomas de la enfermedad, pero otros como la sensación de fatiga o los dolores musculares o articulares son muy poco específicos, siendo también sintomas compatibles con una gripe común por ejemplo.