Cartel de promoción de la película

Cartel de promoción de la película

Salud

El padre que quiso hacer una película objetiva e hizo el juego a los antivacunas

Berlín

El director de cine alemán David Sieveking podría haber sido responsable de una película sobre la vacunación que fuera beneficiosa para la salud pública. Sin embargo, su documental Eingeimpft, o sea, "vacunado", que toma el título de su libro Eingeimpft (Ed. Herder, 2918), es estos días producto de duras críticas. "Es una catástrofe", dice al respecto y con preocupación a EL ESPAÑOL Martin Mahner, científico responsable de la Sociedad para la Investigación Científica y las Paraciencias (GWUP, por sus siglas alemanas).

En esta organización, acostumbrada como está a combatir a quienes discuten los principios científicos desafiando, por ejemplo, a quienes dicen poseer facultades paranormales, no han perdido el tiempo en salir en defensa del sistema de vacunación en Alemania, un sistema que muchos aquí ven en entredicho en la película de Sieveking. La GWUP y la Federación de Consumidores Alemanes han creado incluso una página web sobre la película con título homónimo a la cinta, www.eingeimpft.de, para contrarrestar las dudas que pueda generar el largometraje en los espectadores.

"Una película puede en 90 minutos crear más inseguridad que lo que puede aclarar una página web y el conocimiento científico mundial. Aceptamos el reto", se lee nada más cargar la página de la GWUP y la organización de consumidores germanos. La película, estrenada hace unos días en el alargado verano que vive Alemania, todavía no ha despertado gran interés del público. A que no lo haga parecen decididos en la GWUP. Algunos de sus miembros han llegado a presentarse en cines para distribuir folletos sobre la vacunación en detrimento de la obra de Sieveking. El cineasta y autor ve en esta iniciativa una campaña en su contra.

La película, un documental autobiográfico, cuenta la historia personal de la familia de Sieveking y de cómo en su hogar se lidia con las vacunas llegado el momento de decidir qué hacer con el primero de sus hijos. Su compañera sentimental, la compositora Jessica de Rooij, no quiere vacunar a su hija Zaria. La madre primeriza tiene miedo de posibles efectos secundarios. Sieveking está a favor de la vacunación de su hija. En vista de las visiones enfrentadas en casa de los padres, se impone la idea de encontrar un compromiso entre las partes.

"Mi película es una película sobre una decisión sobre las vacunas, sobre encontrar una solución cuando en una pareja uno quiere vacunar a los niños y el otro no", dice Sieveking a EL ESPAÑOL. "La madre se preocupa por el contenido de la vacunas y los efectos no deseados. Entonces yo empiezo a buscar argumentos para la vacunación, porque yo estoy muy a favor de la vacunación. Entonces recibo información crítica sobre la vacunación, me pongo en contra y luego evoluciono a una posición que es que para las enfermedades más importantes uno debe vacunarse", aclara el cineasta y escritor. Entre tanto, llegan a pasar dos años hasta que vacunan a su hija.

Interrogantes sobre vacunas, esencia del populismo

La crítica no ha sido blanda con Sieveking. La prensa se han hecho eco en general de muchos reproches procedentes de la comunidad científica. Los hay que han calificado la cinta de "tendenciosa" por contener "informaciones falsas". En el diario Süddeutsche Zeitung, por ejemplo, se ha llegado a afirmar en un editorial que "cada niño que por culpa de esta película permanezca sin vacunar, es algo de lo que se debe hacer responsable al director y a quienes le apoyan". Señalados están ahí las empresas públicas Radiodifusión Bávara y Radiodifusión de Berlín-Brandeburgo. Ambas han apoyado el proyecto de Sieveking.

El editorial del Süddeutsche Zeitung lo escribía Kathirn Zinkant, bioquímica y reportera de temas científicos del periódico bávaro. El texto iba titulado: "Hechos alternativos son la esencia del populismo". Al miedo se le suele considerar también esencia del populismo y, ese sentimiento, también está detrás deEingeimpft. Porque la película surge de los fantasmas que aparecen en una joven pareja a cuenta de las vacunas.

El director, en plan autodidacta, busca empaparse por su cuenta de bibliografía sobre inmunología y vacunación. Lee, realiza entrevistas, asiste a conferencias y hasta viaja a África para ver el trabajo del antropólogo danés Peter Aaby, quien ha teorizado sobre los llamados "efectos no específicos de las vacunas" a partir de su experiencia en países en vías de desarrollo. La hipótesis de este investigador, que no es médico, plantea que las vacunas vivas atenuadas – en las que se utiliza una forma debilitada del germen que causa la enfermedad – tienen ventajas respecto a las inactivadas – que contienen una versión muerta del germen. En estas últimas suelen estar los adyuvantes, sustancias que contribuyen a que el organismo reaccione mejor a la vacuna.

"¡Quiero que la niña permanezca libre de metales!"

En las vacunas inactivadas se encuentran, por ejemplo, las muy debatidas en la película de Sieveking sales de aluminio. "La película da la impresión de que no habría que utilizar vacunas inactivadas porque son malas", dice a EL ESPAÑOL Natalie Grams, médico al servicio de la GWUP. Ella es la responsable de la web crítica con la película de Sieveking. Creyendo tal vez que esa sustancia tiene que ver con el metal en su forma más conocida, a De Rooij se la oye decir en la película: "¡Quiero que la niña permanezca libre de metales!".

Sieveking pasa buena parte de la película con Aaby. El metraje da mucha importancia a su investigación, y eso molesta en la GWUP, donde gustaría ver expuestas más hipótesis sobre la vacunación. Sieveking se defiende. "Yo no he hecho un film que presenta todo el conocimiento científico sobre la vacunación. Yo he hecho una película de una familia que busca tomar una decisión sobre las vacunas", sostiene, al tiempo que defiende su trabajo. "La gente que yo he entrevistado se ha ocupado durante años con el tema de las vacunas", abunda.

"Aaby sostiene que las vacunas, además de proteger a los niños contra los gérmenes para los que están hechas, fortalecen el sistema inmunitario en general, haciendo posible que los vacunados, por ejemplo, tengan menos enfermedades intestinales. También dice que el nivel de supervivencia en los niños vacunados con vacunas inactivadas es más limitado. Pero él nunca dijo que hubiera que dejar de vacunar. Él plantea la idea de cambiar el calendario de vacunación. Pero esto es algo que lleva años estudiándose", explica Grams. "En Alemania tenemos la Comisión sobre Vacunación [STIKO por sus siglas alemanas, ndlr.] que provee las recomendaciones oficiales sobre vacunación, y no se debería poder tomar decisiones diferentes a las que plantea este comité científico, que es lo que hace Sieveking", abunda Grams.

"No somos científicos"

En una de las escenas finales de la película, después de que la hija se haga una herida en la mano mientras paseaba por el campo, los padres apuntan la necesidad de vacunar a la pequeña contra el tétanos – usando una vacuna inactivada. Sieveking, además, explica la conveniencia de vacunar luego contra el sarampión – utilizando una vacuna viva atenuada. "Los efectos positivos de las vacunas vivas neutralizan los efectos negativos de las vacunas inactivadas", se oye decir a Sieveking. Él parece no esperar que un comentario así genere efectos sobre el público. "Todo el mundo sabe que nosotros [él y su mujer, ndlr.] no somos científicos", dice el cineasta.

Sieveking asegura que, con su documental, él quería lanzar un cierto debate público. "Yo tenía la esperanza de que, con mi película, se pudiera iniciar un intercambio fructífero entre los antivacunas o los que tienen críticas a las vacunas y la otra parte, y construir así una especie de puente para que ambas partes pudieran hablar", reconoce el cineasta. Sin embargo, se ha topado con un consenso en la opinión pública según el cual, al parecer, hay debates que conviene no tener.

"Para las autoridades es importante mantener las cuotas de vacunación. También está ahí la industria que quiere vender sus productos. Y por eso pueden trabajar juntos para que no haya inseguridad en la gente", asume Sieveking. Él lamenta que se le esté arrinconado con duras críticas a su película como si fuera un "loco antivacunas" cuando dice no serlo.

Riesgos de contagio para niños con sistema inmunitario débil

Uno de los problemas de su película, según Grams, es que el largometraje da la impresión de que los padres pueden saber más en materia de vacunación que los profesionales y de que existe una cierta libertad de vacunar. "Como padres, uno no puede decidir algo mejor que las personas que se han formado en ese área y que investigan en ese área desde hace años. Del mismo modo que uno no puede reparar su coche ante una avería seria o construir un avión. Pero es que se ha llegado a la idea de que se puede decidir como uno si fuera experto en vacunación", lamenta Grams.

"Además, si cada uno se vacunara como quisiera, todo el sistema se ve afectado, porque si no vacuno contra el sarampión a mi hijo durante 10 años, entonces se genera un riesgo en el que mi hijo se pueda poner enfermo en ese tiempo, y también hay riesgo de contagio para los otros niños que no se pueden vacunar porque tienen un sistema inmune demasiado débil o porque tienen, por ejemplo, cáncer", abunda.

La tasa de vacunación en Alemania ronda el 96%. Una película como la de Sieveking, que se interroga de un modo casi naíf sobre las vacunas y el sistema de vacunación, parece que ni conviene a las autoridades ni convence en el debate público. "No se desea que haya una discusión sobre el tema. No lo sabía", concluye Sieveking.