La izquierda, ilustración médica de la rotura de órbita; a la derecha, la radiografía de la paciente.

La izquierda, ilustración médica de la rotura de órbita; a la derecha, la radiografía de la paciente. BMJ Case Reports

Salud Cirugia maxilofacial

El extraño caso de la chica que se reventó la cuenca del ojo por sonarse demasiado fuerte

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En ocasiones, acciones tan sencillas como sonarnos la nariz nos pueden acarrear problemas de salud si no lo hacemos correctamente. Esto es precisamente lo que le pasó el año pasado a una mujer británica de 36 años. Paró de trabajar para sonarse la nariz y, cuando retomó su tarea, perdió momentáneamente la visión de sus dos ojos.

El pánico no duró mucho, pues pronto pudo volver a ver, pero un par de horas después comenzó a sangrar por la nariz y a sentir un intenso dolor en torno a su ojo izquierdo que la llevó a acudir a las urgencias del Hospital Universitario de Middelsex, en Londres. Los médicos que allí la trataron publicaron el pasado mes de junio su sorprendente caso en la revista BMJ Case Reports.

Al llegar a urgencias, la mujer tenía inflamación ocular y un enfisema orbital, caracterizado por la acumulación de aire en el interior de los tejidos blandos en torno al ojo. Además, una tomografía computerizada reveló una fractura en uno de los huesos finos que rodean al ojo, llamado lámina papirácea.

Este tipo de fracturas, que frecuentemente conllevan enfisema orbital, hinchazón y visión borrosa o doble, son frecuentes después de una contusión en el ojo, pero resultan realmente inusuales en casos como éste.

Según el Dr. Sam Meyers, encargado de tratar a la paciente, nunca había visto un caso como el suyo. Sin embargo, no es un caso aislado, ya que en 2016 un equipo de médicos del Complexo Hospitalario Universitario de Vigo, describió un caso similar en la revista Acta Otorrinolaringológica.

De cualquier modo, es una lesión muy poco probable. Según los médicos del hospital londinense, pudo deberse a que la mujer tuviese el hueso especialmente débil por causas externas, como la gran frecuencia con la que fumaba. Se sabe que el tabaquismo puede propiciar que los huesos se vuelvan más débiles, por lo que es una teoría muy posible.

Afortunadamente, en este caso la mujer ni siquiera tuvo que ser intervenida quirúrgicamente, ya que la fractura era limpia y sólo necesitó ser tratada con antiinflamatorios.

Un año después, no muestra problemas de visión ni ningún otro síntoma más allá de un dolor recurrente en el lado izquierdo de la cara, que suele durar entre 30 minutos y unas pocas horas al día. Lo que sí es seguro es que desde entonces sonarse la nariz debe ser todo un reto para ella.