La autora Calle Hack. En detalle, un quiste dermoide de ovario con dientes y pelo.

La autora Calle Hack. En detalle, un quiste dermoide de ovario con dientes y pelo. @CalleHack / lunar caustic (Flickr)

Salud Ginecología

La chica que sufría atroces dolores de regla y le extirparon un quiste ovárico con dientes y pelos

Después de 17 años sufriendo menstruaciones terriblemente dolorosas, la joven Calle Hack encontró el motivo: "Tenía un monstruito en mi ovario".

"Mis reglas llegaban como una bola de demolición cada mes desde que cumplí los 15 años" - contaba Calle Hack, una joven autora afincada en Chicago, sobre su propio y angustioso caso en Women's Health"Dolorosas convulsiones, desvanecimientos e inflamación intensa eran lo típico de mis primeros días del ciclo. Las cosas empeoraron a los veintitantos. Cada 60 días más o menos tenía que tomarme la baja".

La realidad es que algo estaba creciendo dentro de la chica. Algo con pelos y dientes, "mi pequeño monstruo" según lo define ella. Y no le fue diagnosticado hasta que fue atendida por la ginecóloga Megan Sheldon, la quinta especialista a la que acudió y que convino en que los dolores que describía eran "extremos". La doctora le realizó un escáner de ultrasonidos y una semana después obtuvo el resultado: un gran quiste dermoide en el ovario derecho.

¿Pero cómo pudieron crecer pelo y dientes en un logar tan anómalo? Estos quistes son una forma de tumor benigno también conocido como teratoma, del griego: "tumor monstruoso". Son relativamente frecuentes y se producen cuando células embrionarias permanecen sin desarrollar en el cuerpo y posteriormente se activan, provocando un crecimiento anómalo de tejido: de pelo y dientes, como le ocurrió a Calle, pero también de piel y hueso en otros casos.

"Esta monada tiene el tamaño de una naranja de Florida"- le informó su ginecóloga. El caso de la joven, excluyendo los dolores de regla sufridos durante años, era de los afortunados: al tratarse de un crecimiento celular descontrolado, el quiste dermoide puede volverse cancerígeno. E incluso si permanece benigno, puede crecer hasta el punto de cortar el riego de oxígeno hacia el ovario y matarlo.  

Cuatro meses después de la extirpación, Calle asegura no haber tenido reglas dolorosas de nuevo. También ha descubierto que han desaparecido molestias como un dolor de espalda crónico y la incapacidad para dormir tumbada de costado. "A las mujeres se les dice a menudo de forma directa o indirecta que no conocen sus propios cuerpos, que el dolor que experimentan es probablemente más emocional o mental que físicamente válido" - reflexiona la autora. "Necesitamos ser claras, consistentes y fuertes cuando hacemos campaña por nosotras mismas".