Un camión de recogida de basuras.

Un camión de recogida de basuras. Archivo.

Salud Epidemiología

El peligro de los camiones de limpieza de las calles: un foco de legionela

Un estudio catalán demuestra que el agua usada por estos vehículos fue la fuente de la infección de un trabajador de 58 años.

Ainhoa Iriberri

La Legionella es una bacteria muy astuta. Se esconde en hábitats acuáticos estancados y les complica la vida a los humanos cuando estos aspiran pequeñas gotitas de agua, en formato aerosol, casi invisibles al ojo humano. Por eso, las torres de refrigeración que expulsan el aire acondicionado en grandes edificios son una fuente contrastada de la infección, que provoca la gravísima forma de neumonía que constitue la legionela. Pero no son la única. 

El último foco confirmado de esta infección lo ha señalado un estudio de la Agència de Salut Pública de Barcelona publicado en la última edición de la revista Emerging Infectious Diseases, que cuenta el caso de un trabajador municipal de la limpieza de 58 años que, en julio de 2015, empezó a mostrar síntomas compatibles con legionelosis.  El 14 de agosto se confirmaban las sospechas y empezó la búsqueda del origen de la bacteria, algo habitual y necesario sobre todo para saber si se trata de un brote o de un caso aislado. 

Tras someter al paciente a un extensivo cuestionario sobre sus características personales y las actividades que había llevado a cabo en los 15 días previos a la aparición de los síntomas, los expertos en salud pública que analizaban su caso sólo pudieron pensar en un culpable: los propios camiones de limpieza de las calles con los que trabajaba el operario. 

Pero una sospecha se queda en eso hasta que se confirma y hubo que llevar a cabo análisis. Los vehículos contaban con tanques de agua de dos metros cúbicos recubiertos por una capa de 15 centímetros de espuma, para mantener recto el camión durante los desplazamientos. El agua usada venía del suministro de agua de la ciudad o de la calle y se vaciaba cada día, pero quedaba algo impregnando la espuma que recubre el tanque; una espuma que, por cierto, nunca se reemplazaba. 

Tres días después de la entrevista, los investigadores tomaron muestras de los cuatro camiones usados por el trabajador en los 15 días previos a la enfermedad. Dos de ellos presentaba niveles detectables de Legionella pneumophila, por lo que se confirmó la tesis de procedencia de la bacteria que había infectado al trabajador. 

Según escriben los científicos en la revista estadounidense, la temperatura media registrada en aquella época en las calles de Barcelona -superior a 25ºC incluso por la noche- pudo influir en la proliferación del microorganismo. 

"Aunque el modo de transmisión no está claro, la manguera de alta presión usada por el trabajador descargó probablemente aerosoles que contenían bacterias que podían ser inhaladas", señalan los autores, que añaden que el trabajador no usaba máscara protectora y que era el segundo empleado que había adquirido la enfermedad, aunque entonces no se culpó a los camiones. 

El hallazgo que se narra en el estudio tuvo consecuencias positivas para la higiene y la salud pública: los camiones fueron limpiados, la espuma que recubría los tanques de agua fue reemplazada y se adoptó un plan de manejo del agua, impulsado por la Agencia de Salud Pública de Barcelona. Además, los trabajadores de la limpieza llevan ahora un equipo protector