Alberto Garzón y su mujer acertaron en la edad.

Alberto Garzón y su mujer acertaron en la edad.

Salud Psicología de pareja

Si piensas en casarte, ni corras ni esperes mucho: ésta es la edad perfecta

Según distintos estudios, las tasas de divorcio son mayores en la adolescencia y después de los 32 años, aunque vuelven a bajar tras alcanzar la cuarentena. 

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¿Cuál es la edad perfecta para casarse? Sin duda ésta es una pregunta difícil de responder, pues cada persona debe tener en cuenta muchos factores a la hora de tomar una decisión al respecto.

Sin embargo, muchos científicos en los últimos años han realizado estudios basados en análisis estadísticos que pretenden establecer cuál es la edad asociada a una menor probabilidad de divorcio. Existe bastante desacuerdo entre los diferentes investigadores que han trabajado en ello; pero bueno, tratándose de las cosas del amor, era bastante predecible que ocurriera algo así.

Matrimonio adolescente: una mala idea

Si hay algo en lo que todos los estudios están de acuerdo, es en que el peor momento que puede elegir una pareja para casarse es la adolescencia.

Esto se debe a que en ese momento la personalidad de cada individuo no está totalmente formada, por lo que un cambio tan drástico en su vida, que además suele ir acompañado de desacuerdos familiares, termina generando discusiones que a menudo desembocan en divorcio.

Estudios distintos, opiniones opuestas

A partir de ese momento, cada estudio tiene una opinión diferente. Por un lado se encuentra el estudio realizado en 2015 por investigadores del Instituto de Estudios de la Familia de la Universidad de Utah. En él, se llevaba a cabo un análisis estadístico basado en las tasas de matrimonio y divorcio de las parejas estadounidenses, en el que se concluía que la edad de matrimonio con menos tasas de divorcio se encuentra entre los 28 y los 32.  Pero no hay que desesperar: justo en los 40, la tasa de divorcios comenzaba a caer de nuevo.

En este mismo estudio se establece una clara diferencia entre épocas, ya que esos resultados hacían referencia a los matrimonios establecidos en los años 90, pero desde 2006 hasta 2010 las cosas cambiaban, observándose unas tasas de divorcio bajas en las personas que se casaron en su segunda década o a principios de la tercera, mientras que en los 40 la cifra de separaciones de parejas aumentaba drásticamente, hasta casi igualar la de los adolescentes.

Sea como fuere, a este estudio se opone otro de la Universidad de Maryland realizado en el mismo año, aunque esta vez encuestando sólo a mujeres. En este caso, la edad perfecta de matrimonio se establecía entre los 45 y los 49, quizás por ser una etapa en la que muchas personas saben ya perfectamente qué quieren y qué no.

Pero la oposición en ambos estudios no sólo se basaba en la diferencia en sus resultados, sino que también se creó controversia en torno a los métodos utilizados en cada uno, ya que los de la Universidad de Maryland acusaron a los de Utah de no explicar detalladamente los métodos utilizados y de no tener en cuenta un factor tan relevante como la duración del matrimonio. A esta acusación respondió Nick Wolfinger, de la Universidad de Utah, sacando a la luz nueva información sobre su trabajo y acusando a los responsables del otro estudio de haberse basado sólo en casos recientes, sin tener en cuenta los datos más antiguos.

La regla del 37%

Más allá de este estudio, otros investigadores abogan por aplicar a este dilema la regla del 37%, una regla matemática que establece que el mejor momento para tomar una decisión concreta sería una vez que se conocen el 37% de las opciones.

En este caso, si se tomara como caso general que una persona comienza a tener citas amorosas a los 18 años y sigue haciéndolo hasta los 40, la edad perfecta para quedarse con lo que tiene serían los 26 años.

De todos modos, cualquiera de estos casos debe tomarse como algo anecdótico más que una verdad universal, por lo que nadie debe desesperarse si ya ha pasado los 26 años y aún no considera que haya conocido a la persona perfecta. Al fin y al cabo, el amor es como la ciencia, se basa en hacer ensayo y error, por lo que lo más común es equivocarse muchas veces antes de dar con la decisión definitiva. Y para eso no hay una edad perfecta.