Tres niños con sus maletines escolares se dirigen al colegio.

Tres niños con sus maletines escolares se dirigen al colegio. EFE

Salud

Así puedes evitar el 'infierno' de los virus y bacterias en los 'coles'

Los centros escolares se convierten en lugares de incubación y contagio de diversos tipos de infecciones.

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La llegada del mes de septiembre es sinónimo de vuelta al trabajo, de nuevos proyectos, de estrés postvacacional... y de la vuelta al cole de los más pequeños de la casa. Los niños comienzan de nuevo con sus rutinas diarias junto a profesores y compañeros de clase en un ecosistema que a menudo resulta el caldo de cultivo perfecto para incubar infecciones varias.

Pero, ¿por qué los colegios se convierten en grandes centros de incubación y distribución de enfermedades en esta época del año? "Ocurren varias cosas. La primera de ellas es que se juntan todos los niños en un espacio reducido, las aulas de los coles, y se producen grandes concentraciones de gérmenes en un espacio muy reducido", explica Lucía Galán, pediatra del Hospital Internacional Medimar de Alicante y divulgadora. "Además, el descenso de temperaturas favorece que determinados tipos de virus se reproduzcan con más facilidad que en épocas del año donde hace más calor", añade.

El catarro o resfriado común y la faringitis son dos de las infecciones víricas más habituales que se suelen dar en los más pequeños con la llegada de septiembre. Ambas afecciones suelen venir acompañadas de algunos días de fiebre, tos y mocos. ¿Cómo prevenirlas? "Es la pregunta del millón", afirma Galán. "La mayor parte de las infecciones se transmiten a través de nuestras manos y de las microgotitas de saliva que expulsamos al hablar. No hay manera de prevenir estas infecciones a excepción de aquellas en las que utilizamos las vacunas, como en la gripe. No existen vitaminas ni medicamentos que lo eviten".

Entonces, ¿qué podemos hacer? Según la pediatra, la medida más efectiva de prevención es concienciar a los niños sobre la importancia de la higiene y la limpieza de sus manos. "El lavado de manos es la medida individual más importante para evitar la diseminación y el contagio de infecciones. Más del 80% de ellas se transmiten por las manos", señalan desde la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.

Errores habituales y mitos

Así, los errores habituales que se comenten durante su tratamiento tienen que ver con la (aún) creencia extendida de que las infecciones más comunes, de tipo vírico, se curan con antibióticos. "Los pediatras tenemos que seguir insistiendo en que los antibióticos no son efectivos para curar los virus y pueden perjudicar la evolución del proceso", subraya Galán.

Otro clásico de septiembre son las infecciones en el oído. La facilidad de los niños para contraer otitis medias tiene que ver con la morfología de las trompas de Eustaquio, la estructura que comunica el oído con la nariz y la garganta, que en los niños pequeños está muy horizontalizada. "Se trata de un conducto muy estrecho en los niños, que hace que la mucosidad se acumule con más facilidad. Al no haber buena ventilación, se crea un efecto embudo y provoca que los niños sean más propensos a contraer infecciones", explica la especialista.

"La única forma para intentar evitar que una otitis se complique es a través de la ingesta de agua y, en el caso de que tengan mucho atasco, hacerles lavados nasales. Pero más allá de eso, si el germen decide instalarse en el oído medio, lo va a hacer", lamenta Galán.

Los piojos también vuelven a hacer su aparición tras la vuelta al cole. Hasta la fecha no había evidencias científicas de que hubiese un tratamiento efectivo para su prevención. Ni siquiera una higiene estricta, ya que los piojos suelen preferir cabellos limpios. "Lo más aconsejable es pasar la lendrera una o dos veces por semana, ya que si el piojo acaba de colonizar ese día, es mucho más fácil erradicarlos que cuando ha contaminado a un montón de chiquillos”, admite la pediatra.

Galán advierte de que aún hay quien sigue creyendo en mitos como que los catarros u otras infecciones víricas se pueden prevenir a base de chutar vitamina C a los niños a través de fármacos o de distintos preparados. Diversos estudios han demostrado que no existen evidencias científicas de que esto sea así. "Los niños tienen que tomar vitaminas a través de la ingesta de frutas, no por medio de jarabes o pastillas", finaliza la especialista.