El trasplante fecal tiene múltiples utilidades.

El trasplante fecal tiene múltiples utilidades. Ilustración de Javier Muñoz

Salud Congreso internacional del hígado

Trasplante de caca para la 'locura del hígado'

La implantación de microbiota fecal se confirma como una técnica segura para los pacientes de encefalitis hepática. 

Ainhoa Iriberri

La cirrosis no afecta sólo al hígado y lo saben bien los afectados por esta enfermedad hepática y sus cuidadores, que tienen que sufrir las consecuencias de una complicación en la que el paciente se muestra confuso, desorientado y somnoliento, con cambios en su personalidad, comportamiento y estado de ánimo. Es la encefalitis hepática, que se produce porque el hígado ya no es capaz de eliminar las sustancias tóxicas que pasan por él y estas dañan al cerebro. 

Una laxante -la lactulosa- y un antibiótico -la rifaximina- son el tratamiento de elección para esta patología que tiene mal manejo: la recurrencia y consecuente admisión hospitalaria es habitual. Por esta razón, el experto en Medicina Interna de la Virginia Commonwealth University Jasmohan S. Bajaj se decidió a llevar un ensayo clínico para probar un procedimiento nunca utilizado en el tratamiento de esta complicación: el trasplante de microbiota fecal o, en otras palabras, la implantación de caca de una persona sana en el estómago de otra enferma. 

El médico ha presentado los resultados de su escatológica investigación en el Congreso Internacional del Hígado, que se celebra estos días en Amsterdam. La conclusión: el procedimiento es seguro y eficaz y así lo demuestra el trabajo, en el que participaron 20 cirróticos con encefalopatía hepática recurrente que fueron divididos aleatoriamente en dos grupos: la mitad recibió un trasplante fecal de un mismo donante -"superdefecador", como le definió Bajaj en la presentación- y el resto el tratamiento habitual. 

Mientras que estos diez últimos tuvieron que volver al hospital en los 83 días posteriores al trasplante, sólo uno lo hizo en el grupo de la novedosa intervención. Además, en todos los que recibieron una nueva microbiota mejoró la función cerebral, aunque el ensayo estaba sólo diseñado para evaluar la seguridad. 

Bajaj destacó además cómo se había encontrado al donante: no se trata sólo de hallar una persona que no padezca cirrosis o encefalopatía hepática, sino una que tenga unas heces que puedan ayudar al enfermo. Es una aplicación más de la medicina de precisión y una prueba más de que el trasplante de heces todavía va a dar mucho que hablar