Aunque Campanario no se encuentra en su mejor momento, no duda en defender a los más pequeños.

Aunque Campanario no se encuentra en su mejor momento, no duda en defender a los más pequeños. Redes sociales

Salud Dolor

Así es la fibromialgia, la enfermedad que padece María José Campanario

Esta patología, caracterizada por el dolor crónico y el cansancio, sigue siendo polémica y desconocida aún a día de hoy.

La mujer de Jesulín de Ubrique, María José Campanario, está ingresada en un hospital psiquiátrico en Benajarafe, Málaga. Aunque no se conoce la causa, todo parece indicar que ha entrado en el centro médico para tratarse los problemas en el estado de ánimo que podrían estar motivados por la fibromialgia, enfermedad que ella misma ha declarado que padecen hace una década y le produce fortísimos dolores. 

La fibromialgia, según la definición del Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel de EE.UU., es "un trastorno que causa dolores musculares y fatiga (cansancio)". "Las personas con fibromialgia tienen dolor y sensibilidad en todo el cuerpo", continúa la entidad, perteneciente a los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de EEUU. 

La dolencia suele afectar a mujeres de entre 20 y 50 años, las cuales refieren dolor en los llamados "puntos de sensibilidad" específicos de la fibromialgia situados en la parte posterior del cuello, hombros, tórax, lumbares, caderas, glúteos, espinillas, codos y rodillas. No impacta realmente en las articulaciones, pero el dolor se percibe como si procediera de ellas.

A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recoge la fibromialgia como enfermedad con el código M79.7 en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), la polémica rodea desde siempre a esta patología, a la que algunas voces define como trastorno psicosomático. Algo a lo que contribuyó el propio autor de las guías diagnósticas de esta patología -establecidas en 1990-, Frederick Wolfe. 

El reumatólogo pasó de definir los puntos de sensibilidad a opinar en la revista Nature Reviews Rheumatology que la fibromialgia no es una enfermedad, sino la consecuencia lógica de la angustia causada por distintos factores, incluidos los problemas económicos y psicosociales. 

A pesar de la controversia y debido al elevado porcentaje de personas que dicen padecerla y están diagnosticadas con ella, la ciencia no ha dejado de investigar sobre la fibromialgia. Esto es lo que la literatura médica puede aportar a la polémica. 

¿Cuál es la causa?

La causa oficial de la fibromialgia es desconocida. Se ha comentado la posibilidad de que sea una consecuencia de traumas físicos o emocionales, alteraciones del sueño previas e incluso infecciones desconocidas por algún virus o bacteria.

Por un lado, un estudio del año 2008 publicado en la revista Arthritis and Rheumatism demostró que hay una molécula cerebral, el glutamato, que podría estar relacionada con la fibromialgia. Cuando se hace descender dicha molécula a nivel cerebral, los pacientes con fibromialgia sufren menos dolor.

En 2014, otro trabajo a cargo del Centro Nacional de Información Biotecnológica (NBIC) de los NIH), llegó a la conclusión de que una posible causa de este trastorno sería una alteración de la temperatura corporal, por la que los enfermos de fibromialgia no serían capaces de mantener su temperatura de forma constante por un fallo en las comunicaciones entre los vasos sanguíneos, los denominados shunts arterio-venosos (controlados por el hipotálamo cerebral).

A causa de este mal funcionamiento de las válvulas entre vasos sanguíneos se va acumulando ácido láctico muscular en los tejidos profundos, afectando en consecuencia al sistema musculoesquelético y causando dolor y fatiga, los dos síntomas estrella de la fibromialgia.

Finalmente, un estudio publicado el año pasado en PloS ONE afirmó que en la fibromialgia existirían un tipo de fibras nerviosas responsables del dolor, las fibras A-Delta, que no funcionarían correctamente, y que podrían ser responsables de la enfermedad.

Enfermedades asociadas

El dolor típico de la fibromialgia se acompaña de fatiga crónica, ánimo deprimido, problemas del sueño, de memoria y concentración, entumecimiento y hormigueo en manos y pies, palpitaciones, disminución de la capacidad para hacer ejercicio y jaquecas o migrañas tensionales.

Además, la fibromialgia se ha relacionado con los trastornos intestinales, como concretan varios estudios: infecciones intestinales, sobrecrecimiento bacteriano intestinal, enfermedad inflamatoria intestinal… y algunos trastornos más. De hecho, una investigación de 1998 afirmó que el 50% de los pacientes con fibromialgia sufrían dispepsia funcional (indigestión de causa desconocida), y otro estudio de 2004 afirmó que el 73% de los pacientes con fibromialgia tenían también síntomas gastrointestinales, el 37% sufría osteoartritis y el 30-70% sufría síndrome del intestino irritable.

Cómo se diagnostica la fibromialgia

Actualmente el diagnóstico consiste en detectar dolor generalizado durante tres meses como mínimo, además de dolor e hipersensibilidad en 11 de los 18 puntos sensibles conocidos en el trastorno.

Por otra parte, en 2013 una investigación a cargo de la empresa EpicGenetics presentada en la reunión anual del American College of Rheumatology, en San Diego, afirmó haber creado una prueba llamada FM/a test que consistiría en un análisis de proteínas en sangre para diagnosticar la fibromialgia. Concretamente, se buscaría medir un tipo de proteínas cuya función es disminuir el dolor corporal, las cuales parecen encontrarse en menor cantidad en los pacientes con fibromialgia respecto a otros individuos. Hasta un 93% de los pacientes con fibromialgia eran identificados correctamente.

Asimismo, un estudio publicado eb 2016 en la revista Pain, llegó a la conclusión de que los pacientes con fibromialgia tienen una "firma cerebral", es decir, que su cerebro se activa de forma diferente frente al dolor en comparación a las personas sanas. Por el momento no se sabe si esta estimulación cerebral es una causa o consecuencia de la enfermedad, pero también podría servir para un diagnóstico ya que la prueba acercaba en un 93% de las ocasiones.

¿Qué tratamientos existen contra la fibromialgia?

No existe un tratamiento específico hoy en día y las terapias van dirigidas a los distintos síntomas: si hay dolor, se prescriben analgésicos, si existe un estado de ánimo deprimido, se dan antidepresivos y así con el resto de signos de la enfermedad.

Los estudios afirman que entre los fármacos más usados están la pregabalina, un fármaco contra el dolor neuropático o procedente de los nervios, el antidepresivo duloxetina y la gabapentina, similar a la pregabalina.

Asimismo, existen investigaciones recientes que hablan de posibles tratamientos aún no comercializados. La Universidad de Sevilla publicó un estudio en el Journal of Agricultural and Food Chemistry en el que demostraba los beneficios del cannabis -administrado en aceite para evitar sus efectos psicotrópicos- para la enfermedad, debido al alto contenido en omega-3 y omega-6 de la planta.

Por otro lado, otra investigación llevada a cabo también por la Universidad de Sevilla y publicada en la revista Biochimica et Biophysica Acta, se basaría en apuntar hacia un tipo de enzima (proteína) llamada AMPK, la cual se encontraría en bajas concentraciones en los pacientes con fibromialgia. Para mejorar esta situación, los investigadores sugieren usar metformina (un fármaco usado comúnmente en la diabetes), o disminuyendo las calorías diarias.

Finalmente, un estudio a cargo de la Universidad de Tel Aviv y publicado en PloS ONE afirmó que el uso del oxígeno a alta presión, mediante una cámara hiperbárica, reduciría el dolor de los pacientes con fibromialgia.

Queda mucho por investigar 

A pesar de que no se conoce totalmente cómo o por qué se desarrolla la fibromialgia, las investigaciones al respecto continúan. No se puede negar que sigue siendo una enfermedad cargada de polémica, pues muchos profesionales de la salud e incluso investigadores opinan que se trata de una enfermedad secundaria a trastornos psicológicos como la ansiedad o la depresión, por lo que su origen sigue sin ser totalmente claro, ni se ha podido confirmar un origen físico de la enfermedad.

Así, la ciencia dista de haber dicho la última palabra sobre la fibromialgia.