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Nutrición

En verano, una dieta saludable también puede incluir helado

Los helados son para muchos un imprescindible del verano que, además de refrescar, pueden ser una interesante fuente de nutrientes como el calcio.

Existen pocos placeres mayores que un helado en los calurosos días de verano. En España, se consumen de media casi 3 kilos de este alimento al año por persona, una cantidad que ha ido ascendiendo ligeramente en los últimos cinco años, según los datos del INE. Otro estudio sobre el gasto y consumo de helado, elaborado por el centro de formación Constanza Business & Protocol School coincide con esta tendencia y prevé que este año el consumo de helados en nuestro país ascenderá a los 585 millones de litros, un 18,21% más que en 2015.

Lo cierto es que el helado es uno de los postres estrella de esta época y también puede convertirse en una estupenda fuente de nutrientes, ya que están elaborados principalmente con leche, fruta o frutos secos. Asimismo, existen helados sin gluten, light, sin azúcares añadidos, para diabéticos, veganos… Una oferta tan variada que todo el mundo puede disfrutar de este imprescindible del verano al mismo tiempo que cuida su salud. 

¿Qué nutrientes nos pueden aportar los helados?

La creencia más extendida es que los helados son un alimento poco nutritivo. Sin embargo, de sus principales ingredientes, la leche (helados lácteos o de crema), se pueden obtener nutrientes esenciales como el calcio, el fósforo o vitaminas. 

Desde un punto de vista nutricional, los helados de base láctea representan una buena opción frente a otros dulces “ya que su contenido en leche los convierte en una fuente interesante de calcio y de proteínas de buena calidad”, tal como se señala en El libro blanco de los helados, elaborado por catedráticos de la Universidad de Barcelona. De hecho, los helados presentan valores nutricionales similares al de la leche en cuanto al calcio. 

En este informe se establece que el contenido medio de calcio que se encuentra en los helados de leche es de 148,3 mg por cada 100 gramos y en los helados de crema es de 99 mg por cada 100 gramos, mientras que la leche entera contiene de media 121mg de calcio por cada 100 gramos según la Fundación Española de Nutrición (FEN). Es decir, que una porción de 100 gramos de este alimento podría representar aproximadamente un 10% de la cantidad recomendada de calcio (1.200mg). 

De esta forma, los helados podrían ser una alternativa o un alimento complementario -no limitado al verano- para aquellas personas que, por hábitos o por gustos, no consumen las cantidades recomendadas de calcio. También “es una opción a valorar en mujeres embarazas y en períodos de lactancia, ya que son situaciones fisiológicas con mayor requerimiento de calcio”, se afirma en el estudio. 

Sin embargo, es cierto que los helados cuya base es la leche son más ricos en grasas, por lo que para las personas que tengan problemas relacionados con los lípidos serán más adecuados los helados elaborados a base de agua: polos y sorbetes. El helado Smoothie tropical y de frutos rojos de Dia, por ejemplo, al estar elaborado con fresa, manzana, grosella y frambuesa también puede aportar micronutrientes como vitaminas y minerales presentes en la fruta

Otros valores positivos de los helados que se señalan en El libro blanco de los helados son su aporte de fósforo y su bajo contenido en sodio. Respecto a las vitaminas, el aporte más destacable es el de la vitamina B2. En el estudio se explica que el consumo de 100 gramos de helado “puede cubrir entre un 10% y un 15% de la cantidad diaria recomendada”. En comparación con otro tipo de postres o snacks como los productos de bollería, los helados presentan mejores valores nutricionales, sobre todo para el calcio y las proteínas. 

¿Se puede incluir el helado en una dieta saludable?

La FEN clasifica a los helados como alimentos de consumo ocasional, ya que están considerados como un producto altamente calórico. Como ocurre para la mayoría de productos de fabricación industrial es mejor consumirlos en su justa medida. El estudio de la Universidad de Barcelona señala que “100 gramos de helado de base láctea suponen un aporte calórico de un 12% de las cantidades diarias recomendadas” y en el caso de los helados de agua, esta cifra apenas llega al 5%.  

En El libro blanco de los helados se afirma que “pueden ser un buen complemento para un menú que contenga pocas grasas y un contenido energético moderado”. En realidad, el principal inconveniente de los helados es su contenido en azúcares. Las recomendaciones de la OMS especifican que el consumo de azúcar no debería superar los 25 gramos al día para adultos, por lo que las variedades de helados light o libres de azúcares añadidos, como el Mini bombón de chocolate y almendras sin azúcares de Dia son una alternativa mucho más saludable. Una porción apenas llega a los 3 gramos de azúcar, menos del 10% de la cantidad diaria recomendada. 

Algunos falsos mitos sobre el helado

  • Sólo son calorías vacías: Tradicionalmente, los helados se consideran un alimento que engorda y pese a que, según la variedad, su contenido calórico puede ser elevado, se trata de un producto perfectamente recomendable para el consumo ocasional por su valor nutricional.
  • Favorecen la aparición de caries: La cantidad de azúcar presente en los helados ha favorecido la creencia de que pueden causar caries. Sin embargo, los helados no se consideran productos especialmente cariogénicos ya que no pertenecen demasiado tiempo en la boca, al contrario que otros dulces como los caramelos. 
  • Son malos para la garganta: Al tratarse de un alimento congelado, podríamos pensar consumirlo directamente podría causar irritación en la garganta, pero la realidad es que al entrar en la cavidad bucal se rebaja su temperatura lo suficiente para no tener ningún efecto perjudicial, e incluso podría ayudar a combatir el dolor y la inflamación de la garganta.