Un estante de supermercado con refrescos light

Un estante de supermercado con refrescos light

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Alerta con las bebidas light: no engordan pero se asocian a más riesgo de muerte

El consumo de refrescos con edulcorantes artificiales está relacionado con el riesgo de enfermedades cardio y cerebrovasculares, e incluso con la muerte. 

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Durante la década de 1980, la primera bebida "sin azúcar", o más concretamente edulcorada de forma artificial apareció en el mercado estadounidense, para posteriormente distribuirse a nivel mundial. Han pasado cuatro décadas desde entonces, y el consumo de estas bebidas y otros alimentos con edulcorantes artificiales no ha descendido, sino más bien al contrario.

De hecho, según una encuesta realizada entre la población de Estados Unidos de 18 a 49 años durante el pasado 2018, todos ellos habían consumido al menos un refresco "sin azúcar" durante las cuatro semanas previas a la encuesta, algo suficientemente significativo como para que los científicos estén estudiando cada vez más los potenciales efectos de los edulcorantes artificiales en el organismo humano.

Ahora, el estudio más reciente al respecto, publicado en la revista Stroke, ha llegado a una conclusión preocupante, aunque polémica: en mujeres posmenopáusicas, el consumo de dos o más bebidas con edulcorantes artificiales aumentaría el riesgo de ictus, enfermedad cardíaca e incluso muerte prematura. Incluso tras tener en cuenta otros factores de confusión como la edad, una mala alimentación o consumo de tabaco o alcohol. 

El peligro de las bebidas edulcoradas

Para llegar a esta conclusión, este nuevo trabajo tomó datos sobre dieta y salud de las más de 80.000 mujeres de entre 50 y 79 años que han participado en el famoso estudio de salud Women's Health Initiative, el cual se inició en 1991. Se buscó una conexión específica entre el consumo de bebidas edulcoradas en general, tanto refrescos como otros tipos de bebidas, y enfermedades cardio y cerebrovasculares, y la mortalidad general.

A pesar de tener en cuenta factores de confusión, es decir, otros factores que podrían aumentar el riesgo de este tipo de enfermedades y fenómenos mortales y alterar la estadística final, tales como tabaquismo, mala alimentación, hipertensión, diabetes mellitus o la misma edad, igualmente había una relación significativa entre el consumo de bebidas edulcoradas y los factores de riesgo.

De hecho, se llegó a la conclusión de que el consumo de dos o más bebidas edulcoradas al día aumentaría hasta un 31% el riesgo de ictus, un 29% el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y un 16% el riesgo de muerte prematura en mujeres posmenopáusicas, en comparación al consumo de una bebida edulcorada semanal, o menos.

Aún así, los autores del estudio insisten en que su trabajo, ni cualquier otro estudio anterior, ha podido demostrar causalidad. Es decir, se ha detectado una correlación estadística significativa, pero no hay datos de que realmente el consumo de bebidas edulcoradas cause de forma directa cualquiera de estos eventos patológicos. A pesar de tener en cuenta los factores de confusión, los mismos autores indican que podría "haber algo más" que no se ha tenido en cuenta. Sin realizar un ensayo clínico, donde un grupo de individuos consumiría edulcorantes y el otro grupo no, con el riesgo de que uno de los grupos consuma un exceso de esta sustancia acalórica, no será posible poder establecer una verdadera causa, por muchas relaciones estadísticas que se detecten en los sucesivos estudios.

Las consecuencias a largo plazo del consumo de edulcorantes

De hecho, este no sería el primer gran estudio que llegaría a una conclusión de estas características. En la misma revista, Stroke, durante el pasado año 2017, se publicó un trabajo que llegó a la conclusión de que los individuos que consumían bebidas edulcoradas a diario tendrían hasta tres veces más riesgo de sufrir un ictus o desarrollar una demencia, en comparación a los individuos que solo consumían este tipo de bebidas una vez a la semana o menos. De nuevo, en esa ocasión tan solo se pudo establecer una relación y no una clara causalidad.

Más recientemente, durante enero de 2019, un estudio publicado en The British Medical Journal, en el cual se analizaron 35 estudios observacionales y 21 estudios controlados, no pudo encontrar una relación significativa entre el consumo de edulcorantes y enfermedades cardiovasculares, renales, neurodegenerativas o con el cáncer. Aunque, por otro lado, dicho estudio encargado por la Organización Mundial de la Salud, tampoco pudo encontrar beneficios significativos para la salud en comparación con el consumo de azúcar.

Aún así, los investigadores también sugieren que los consumidores esporádicos de este tipo de bebidas tampoco deberían preocuparse, dado que no se han visto perjuicios en este tipo de consumidores, y solo existe un aumento de riego en aquellos que toman bebidas edulcoradas diariamente o más de dos veces al día, sin tener en cuenta una cantidad específica como tal.

Los edulcorantes no ayudan a adelgazar, y pueden contribuir a ganar peso

En estudios centrados en otro ámbito, como es la ganancia o pérdida de peso, la realidad es que los resultados con relativamente heterogéneos. Por ejemplo, un trabajo realizado en 2016 y publicado en Cell Metabolism, realizado solo en ratones y moscas de la fruta, sugirió que el consumo continuo de edulcorantes artificiales (como la sucralosa) se asociaría, paradójicamente, a un aumento del consumo de otros alimentos que contribuirían a la ganancia de peso. Esta conclusión no es novedosa, pues hay estudios en humanos que habrían sugerido lo mismo, pero en este caso se descubrió un posible mecanismo causal de "la paradoja de los edulcorantes": al detectar un efecto dulce, de los edulcorantes, el centro de recompensa cerebral reequilibraría la situación aumentando las calorías consumidas por otro lado, potenciando el consumo de alimentos densos calóricamente como forma de compensación. Según los autores del estudio, el consumo crónico de edulcorantes incrementaría el dulzor del azúcar real, aumentando la motivación del cerebro por la búsqueda de alimentos realmente dulces, y no edulcorados artificialmente.

Por otro lado, un estudio más reciente, publicado en julio de 2017, llegó a la conclusión de que tanto el uso de edulcorantes artificiales como de edulcorantes naturales como la estevia podrían contribuir no solo a la ganancia de peso, sino también a sufrir enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión, ictus o enfermedades cardiovasculares. Unas conclusiones similares al actual estudio publicado en Stroke.

En esta ocasión, el estudio publicado en la revista Canadian Medical Association Journal tuvo en cuenta más de 11.000 estudios donde se usaban edulcorantes, aunque analizó más a fondo 37 de ellos, donde 7 estudios eran ensayos clínicos controlados. 

Finalmente, otro trabajo más reciente, publicado en octubre de 2018 en la revista Molecules, en esta ocasión también realizado en ratones, analizó el efecto de los edulcorantes sobre las bacterias intestinales o microbioma intestinal. Según dicho trabajo, a pesar de que las agencias responsables como la Foods & Drugs Administration (FDA) de los Estados Unidos como la European Food Society & Autohority (EFSA) de Europa afirman que los edulcorantes son "seguros", la realidad sería algo diferente: los edulcorantes pueden ser 'veneno' para el microbioma intestinal, incluso a bajas dosis.