Un rico cachopo con su guarnición.

Un rico cachopo con su guarnición.

Nutrición Alimentación

El 'boom' del cachopo asturiano: grasas, calorías y hasta un asesinato

Las primeras referencias sobre el cachopo datan del siglo XVIII, pero su nombre se extendió como la pólvora a partir de la década de 1950 después de que el restaurante Pelayo de Oviedo lo incluyese en su carta. Aunque su popularidad haya aumentado exponencialmente, no podemos olvidar que este plato centenario está lleno de grasas, calorías y que, incluso, su nombre se asocia ahora con un asesinato.

En las últimas semanas no hemos oído hablar de este plato -compuesto por filetes de ternera, jamón serrano y queso, todo ello empanado- precisamente por su consumo. La detención del denominado rey del cachopo ha vuelto a poner el plato en boca de todos, como logró hace apenas unos años, cuando convirtió esta comida asturiana en lo más cool de la escena gastronómica madrileña. Pero el empresario que adoptó el nombre del plato volvió a saltar a los medios este verano con su desaparición, que coincidió con la aparición del cadáver de su novia dentro de una maleta en una nave de Usera.

Su reciente detención -acusado finalmente de haber matado a la joven- no sólo hizo que se escribiera un destacado episodio de crónica negra de nuestro país, sino que disparó la búsqueda del término cachopo, como demuestra un simple vistazo a las tendencias de Google de esos días.

Pero más allá del suceso que ha ocupado titulares en todos los medios de comunicación, detrás de esta historia está un el plato que los asturianos llevan por bandera y cuyo consumo ha experimentado un boom en toda España. Se trata, eso sí, de "un alimento hipercalórico por los ingredientes que lo componen", explica Luis Bellot, dietista-nutricionista del Centro Aleris, a EL ESPAÑOL.

"Debemos analizarlo con el contexto general de todos los elementos que lo conforman, que suman calorías", explica Bellot, que también señala que "te proyecta a comer más cantidad por su buen sabor".

Así se prepara el cachopo asturiano.

El plato tiene alta cantidad de grasas y calorías. Partiendo de esta base, el nutricionista hace hincapié en que no es sano, especialmente por el tamaño que tiene cada ración: "Es enorme". "No es recomendable, no únicamente por las grasas, sino por comer mucha cantidad", señala.

Por ello, tan solo debería consumirse de forma "esporádica". "Una vez al mes que has quedado con tus amigos y vas al restaurante específicamente a ello", ejemplifica. Asimismo la frecuencia de consumo depende "del contexto y de cada persona", aclara, a la vez que insiste en el valor hipercalórico de este plato.

Más concretamente, las grasas de este alimento, que como Ferran Adriá dijo a La Voz de Asturias "no deja de ser una croqueta", varían según el ingrediente. Así, en la carne y el queso las grasas son saturadas; y depende del tipo de aceite con el que se pase por la sartén pueden ser de un tipo u otro. Si se realiza con aceite de oliva virgen extra las grasas son moninsaturadas.

A pesar de ello insiste en que dentro de esa amalgama de ingredientes "tampoco hay que preocuparse tanto de elementos particulares como por ejemplo el queso, sino porque se está comiendo mucho; este ingrediente lo hace más palatable (le da un sabor más agradable al paladar), y eso hace que comas más".

Ademas, Bellot señala que en España el consumo de carne es muy elevado. "Por norma general un consumo excesivo no es recomendable", manifiesta a la vez que aclara que "si es saludable o no depende del contexto y la persona". "Pero no debemos olvidar que en España hay un consumo alto de carne y por eso no se debería promocionar como tal su consumo", añade el dietista-nutricionista. 

Acompañamiento

El recipiente en el que se sirve el cachopo tiene un gran tamaño, no solo por el elemento principal,sino también para su acompañamiento ya que, por lo general, el plato viene también con patatas y pimientos

Para el dietista-nutricionista la guarnición es "una sobredosis". "Encima de que las raciones de cachopo son enormes, el contenido calórico aumenta con el acompañamiento y el ansia de comer más", explica. Asimismo señala que se podría producir un desperdicio de comida si el comensal no es capaz de ingerir el plato entero. 

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