Vista de los daños causados en el municipio de Tafalla, debido a las fuertes lluvias caídas desde primeras horas de la tarde de ayer. EFE/Jesús Diges

Vista de los daños causados en el municipio de Tafalla, debido a las fuertes lluvias caídas desde primeras horas de la tarde de ayer. EFE/Jesús Diges

Meteorología Predicción meteorológica

Catástrofe meteorológica: por qué falló la alerta de lluvias torrenciales en Navarra

El fenómeno de las "inundaciones relámpago" o 'flash flooding' es especialmente dañino por ser muy difícil de predecir.

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Las impresionantes imágenes de la crecida de los ríos Cidacos y Sansoain, y las avenidas de lluvias torrenciales en las localidades de Tafalla, Olite y Pueyo que se han saldado con una víctima mortal, un conductor que se vio arrastrado con su vehículo por la fuerza de las aguas, resultan aún más intimidatorias sabiendo que tomaron a todos por sorpresa. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había emitido un aviso 'naranja' equivalente a "riesgo importante", pero la realidad superó las expectativas.

Esta alerta preveía precipitaciones del orden de 40 litros por metro cuadrado, pero a las pocas horas de comenzar el episodio de tormentas ya triplicaba este volumen según ha informaba el Gobierno foral. El Cidacos, que a las 17.40 horas tenía 0,11 metros de altura, llegó a los 3,71 metros a las 22.20 horas. El pico se daba a las 23.10 en la estación de aforos de Olite, con 4,23 metros y un caudal de 275 metros cúbicos por segundo, lo que supone la segunda mayor crecida desde que se tienen registro.

"Me llamaron para decirme que el río estaba a punto de desbordarse, llegué y al, asomarme, ya nos echábamos para atrás porque estaba desbordado", lamentaba el alcalde de Tafalla, Jesús Arrizubieta."No tenía constancia de ningún aviso ni previsión de que pudiésemos tener unas lluvias tan torrenciales como las que hemos vivido. Nos hubiese gustado avisar a todos los vecinos de las zonas lindantes con el río para sacar los coches y que los daños materiales hubieran sido los mínimos, pero ha sido en un abrir y cerrar de ojos".

"Nos quedamos a años luz de prever la terrible intensidad" de las precipitaciones, explica el meteorólogo navarro Arnaitz Fernández en su cuenta de Twitter. En una intervención en Navarra TV, ha informado que se produjeron núcleos tormentosos en el sur de la Comunidad Foral a lo largo de la tarde que se han ido sumando al frente principal, dando lugar a precipitaciones continuadas en poco tiempo que han acumulado "litros y litros". Las tormentas, explica, son "impredecibles" y hay que realizar un seguimiento "en directo" con radar para conocer su evolución.

No es, sin embargo, frecuente que los meteorólogos se vean sorprendidos en estos extremos. La realidad es que se han dado una combinación de catastróficas condiciones meteorológicas. El primero de los ingredientes es una DANA, una depresión aislada en niveles altos situada al este de la Península que suele traer consigo los episodios conocidos popularmente como 'gota fría', fuertes y repentinas tormentas producto del choque de aire frío de origen polar con el húmedo y cálido del Mediterráneo.

Las masas de aire más caliente se ven empujadas hacia arriba, hasta el núcleo frío de la depresión en altura, y es ahí donde se producen las rápidas convecciones que generan nubes de tormenta y fuertes precipitaciones. El fenómeno es repentino, y por lo tanto, muy difícil de adelantar en los modelos de predicciones meteorológicas.

El tercero de los elementos es el que ha causado los mayores daños materiales y humanos: las inundaciones repentinas o 'relámpago', conocidas como "flash flooding" en EEUU donde suponen la primera causa de mortalidad por fenómenos meteorológicos según informa eltiempo.com. Se caracterizan por un aumento del caudal de una vía de agua en un tiempo fulgurante: el efecto es similar al de la rotura de una presa, y suele ocurrir cuando los focos convectivos descargan enormes precipitaciones en un mismo punto, saturándolo.

Son especialmente dañinas cuando rebasan los márgenes de los ríos y entran en zonas urbanas, ya que el suelo asfaltado facilita la escorrentía. Y el principal peligro es tratar de atravesar zonas anegadas en coche pensando que la profundidad no es tanta: a partir de los 40 cms de inundación, un vehículo corre el riesgo de verse arrastrado por la corriente.