Hippocampo orbitando a Neptuno, en una ilustración de la NASA.

Hippocampo orbitando a Neptuno, en una ilustración de la NASA.

Investigación Observación espacial

Ésta es la nueva luna descubierta en el Sistema Solar: la misteriosa Hipocampo

De pequeño tamaño y en los confines de nuestro sistema, no fue localizada cuando la sonda Voyager 2 pasó junto a Neptuno en 1989.

Neptuno acaba de sumar una nueva luna, en este caso la más pequeña de las que lo orbitan. Ha sido bautizada como Hipocampo y tiene 34 kilómetros de diámetro, según un estudio publicado por la revista británica Nature.

La investigación, liderada por el Instituto de Investigaciones sobre Inteligencia Extraterrestre (SETI), describe el tamaño y el patrón de órbita de este satélite de Neptuno, lo que aporta nuevos conocimientos sobre su formación según destacan los autores.

Hipocampo, llamado así en referencia al caballo marino de la mitología griega, forma parte del conjunto de siete lunas interiores de Neptuno y orbita fuera de su sistema de anillos, a unos 12.000 kilómetros de la órbita de Proteo, el más grande de los satélites interiores.

Por tamaño, después de Proteo se sitúa la luna exterior Tritón, la más grande de este planeta y el más lejano de nuestro sistema solar.

Hipocampo no llegó a ser detectado cuando un vuelo cercano de la sonda Voyager 2 descubrió en 1989 seis nuevas lunas interiores, las cuales se cree que se formaron poco después de la captura del gigante Tritón por parte de Neptuno como consecuencia, probablemente, de impactos de cometas.

No obstante, el experto del SETI al frente de esta investigación, Mark Showalter, logró observar primero como un leve punto blanco originalmente llamado S/2004 N1 mientras estudiaba imágenes de larga exposición tomadas entre 2004 y 2009 por el telescopio orbital Hubble.

En 2013, Showalter señaló que ésta "es una luna que nunca se queda quieta en el mismo sitio para que se le pueda hacer una foto", en referencia a la gran velocidad con la que orbita este pequeño satélite.

Los avances tecnológicos en el procesamiento de instantáneas captadas de nuevo por Hubble en 2016, le han permitido ahora confirmar la existencia de Hipocampo.

"Nuestros resultados sugieren que Hipocampo es probablemente un fragmento antiguo de Proteo, lo que respalda la hipótesis de que el sistema interior de Neptuno ha sido modelado por numerosos impactos (de cometas)", explican los autores en el texto.

Nuestra Luna está dentro de nuestra atmósfera

La región más distante de la atmósfera terrestre se extiende más allá de la órbita lunar, indica un estudio difundido por la Agencia Espacial Europea (ESA) con datos recopilados por el observatorio SOHO, en el que también participa la estadounidense NASA.

El descubrimiento muestra que la capa de gas que envuelve la Tierra tiene un radio de 630.000 kilómetros, 50 veces el diámetro del planeta.

"La Luna orbita por dentro de la atmósfera terrestre (...) No éramos conscientes hasta que recuperamos las observaciones realizadas hace más de dos décadas por SOHO", dijo en un comunicado de la ESA Igor Baliukin, del Instituto de Investigación Espacial ruso y autor principal del artículo que presenta los resultados.

La agencia precisó que en la zona donde la atmósfera se funde con el espacio exterior hay una nube de átomos de hidrógeno denominada geocorona.

Un instrumento del satélite SWAN usó sus sensores para detectar con precisión hasta dónde llegaba el límite de esa nube, observaciones que son solo posibles en momentos puntuales del año, cuando la Tierra y su geocorona quedaban a la vista de esa herramienta.

El estudio, según añadió la ESA, ha revelado que la luz solar comprime los átomos de hidrógeno en la geocorona de la cara diurna de la Tierra y produce una región más densa en la nocturna.

La agencia apuntó que aunque esas partículas "no suponen una amenaza para los viajeros espaciales de las futuras misiones tripuladas que orbiten la Luna", la "mala noticia es que la geocorona terrestre podría interferir en futuras observaciones astronómicas efectuadas cerca de la Luna".

El observatorio espacial SOHO orbita a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra en dirección al Sol y lleva más de dos décadas estudiando esa estrella, desde su núcleo hasta la corona exterior y el viento solar.

El equipo de investigadores analizó imágenes de la Tierra y de su atmósfera capturadas por el SWAN en tres ocasiones entre 1996 y 1998, que contenían unas vistas "únicas" de la totalidad de la geocorona y que, según los expertos, han permitido arrojar "nueva luz sobre la atmósfera terrestre".

[Más información: Hallada la primera luna fuera del Sistema Solar: es tan grande como Neptuno]