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La Luna debería ser un planeta: la última polémica de la astronomía

Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Urano, Neptuno y Plutón. Muchos españoles aprendieron esta lista de carrerilla en sus años de estudiante: era la de los planetas del sistema solar. En 2006, el listado se tambaleó: la Unión Astronómica Internacional (IAU, en sus siglas en inglés) retiró a Plutón la calificación de planeta, tras dos años de debate. Según los 2500 científicos reunidos entonces en Praga, no cumplía con la definición que acababan de aprobar. Ahora, una nueva investigación propone que vuelva a tener ese estatus. Y sugiere algo más: que la Luna también lo tenga.

Un equipo de científicos ha revisado artículos astronómicos de los últimos 200 años para comprobar qué características reunían los objetos observados y con qué nombre se les calificaba. El objetivo era comprobar a qué llamaban ellos planeta y si esto casaba con la definición de la IAU en 2006. Según el organismo, para que un cuerpo sea considerado planeta ha de orbitar alrededor de una estrella (como el Sol); tener suficiente masa como para contar con su propia gravedad y conseguir así una forma esférica, y no contar con objetos celestes a su alrededor. Plutón fue retirado de la lista por tener varios objetos a su alrededor (los del cinturón de Kuiper) y pasó a calificarse como planeta enano, que cumple algunos puntos de la definición (órbita alrededor del Sol, masa suficiente para generar gravedad y esferismo…), pero tiene la órbita ocupada por otros cuerpos.

Montaje de los planetas y la Luna alrededor del Sol, sin Plutón.

Montaje de los planetas y la Luna alrededor del Sol, sin Plutón. Pixabay

Sin embargo, después de 2006 ha habido muchos objetos considerados como planetas que no cumplían con la propuesta de aquel encuentro en tierras checas. Philip Metzger, científico de la Universidad de Florida Central y autor principal del estudio, ha asegurado haber encontrado 120 ejemplos recientes que "violan la definición de la IAU, llamando a algo planeta incluso cuando la definición de la IAU dice que no es un planeta". Y va más allá afirmando que "la razón por la que científicos planetarios hacen esto es porque la definición de la IAU no es útil para la ciencia".

Al analizar papers desde 1800, Metzger y sus compañeros descubrieron que muchos autores coincidían en la necesidad de orbitar alrededor del Sol y ser esféricos para considerarse planeta, pero tan solo había un estudio que pedía que, además, tuviera una órbita limpia. Y era de 1801. Así, los investigadores concluyeron que la exclusión de Plutón es "arbitraria" y no está basada en "precedentes históricos". Esto, dicen, debería tenerse en cuenta para futuras definiciones de objetos de universo.

Pero el estudio va más allá. Si el criterio cambia para Plutón, también debe hacerlo para algo que tambalearía las concepciones de la astronomía: la Luna debería considerarse asimismo un planeta.

La Luna no es un satélite, es un planeta

El equipo sugiere que la Luna terrestre debería también ser considerada un planeta. Y con ella, las lunas de Júpiter y Saturno. Kirby Runyon, coautor del estudio, recuerda que cuando Galileo describió las lunas de Júpiter habló de ellas como planetas. "El precedente histórico es considerar como planetas cuerpos redondos que orbitan otros planetas".

La propuesta ha sembrado la polémica entre los astrónomos. Mike Brown, astrónomo del Instituto de Tecnología de California y en contra de que Plutón se considere un planeta, dice que los precedentes históricos no son un argumento válido. "Históricamente, ya consideramos a la Luna como un planeta, pero que consideráramos a la Luna un planeta hace 500 años no es razón para considerarla un planeta hoy".

Los investigadores que han recopilado y analizado todos los papers son conscientes de lo polémica que resulta su iniciativa. Según han escrito, si alguien no está de acuerdo con su tesis, habría que llegar a un consenso en la literatura científica para cambiarlo, en vez de hacer regir la norma de la IAU.

La Luna no cumple uno de los criterios de la definición de la IAU para los planetas: orbita alrededor de la Tierra y no del Sol. En el estudio, Metzer y compañía explican que para la definición de planeta no debería valer algo que no puede controlar el objeto. Si la estrella es muy grande, un planeta no podrá cambiar su órbita alrededor de él. "Es como decir que un tigre no es un mamífero a menos que sea capaz de deshacerse del resto de depredadores del lugar donde vive", explica Metzger. "Eso depende no solo de lo que es el tigre, sino de lo que ocurre en ese lugar".

El criterio que sí aceptan de la IAU es el de que el cuerpo sea lo suficientemente grande y genere la adecuada gravedad como para tener forma esférica. Esa norma sí que la cumplen la luna terrestre y muchos de los satélites de Júpiter y Saturno. También destierran la condición de una órbita limpia o despejada, porque "no explicaron que quieren decir con despejar su órbita [de los planetas]. Si coges esto literalmente, entonces no hay planetas, porque ningún planeta limpia su órbita".

Montaje de Júpiter y sus cuatro lunas más grandes

Montaje de Júpiter y sus cuatro lunas más grandes Wikipedia.

El tiempo en que los asteroides fueron planetas

El análisis de la literatura científica que han hecho Metzger y compañía encontró otras conclusiones sorprendentes. Por ejemplo, hasta los años 50 del siglo XX, los científicos también denominaban planetas a los asteroides. Conforme se descubrían asteroides se ampliaba el concepto a cuerpos más pequeños.

Sin embargo, en los años 50 cambió la teoría sobre la formación de planetas y se empezó a distinguir entre los asteroides y los planetas. Según se explica en el estudio, se publicaron muchos estudios que demostraron que unos y otros eran diferentes en su geofísica.

Cinturón de asteroides

Cinturón de asteroides Pixabay

Así, los asteroides dejaron de verse como planetas gracias a la "literatura científica". Con este ejemplo, los investigadores intentan justificar que debe ser esta, mediante "observaciones adicionales e información", quien fije la taxonomía y no una votación como la que la IAU realizó en Praga, que dejó fuera a Plutón. Ahora solo queda ver cómo cala su mensaje.