Un par de tomates comprados en el supermercado de la esquina.

Un par de tomates comprados en el supermercado de la esquina. Pixabay

Investigación Comida sana

El tomate provocaba terror y otras 10 curiosidades sobre esta fruta (sí, fruta)

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El tomate ha ido evolucionando a lo largo de miles de años. En las últimas décadas, su transformación ha estado especialmente condicionada a la producción para adaptarse a los agricultores, los vendedores y los nuevos hábitos de consumo. Como resultado, en muchas especies se ha perdido el sabor y el valor nutricional cultivado desde hace generaciones. 

Para combatirlo, tres grupos de científicos están intentando hacer un nuevo tipo de supertomate: uno que no sacrifique el sabor. Así, para crearlo, los investigadores utilizaron el gen CRISPR-Cas9, que les permite modificar genes específicos en ciertas especies.

Uno de los grupo de estudio trabaja con un pariente silvestre del tomate llamado Physalis pruinosa, que se cultiva en América Central y del Sur, según ha publicado Nature Plants.

 [Más información: El tomate de supermercado por fin sabrá a algo]

Los otros dos grupos experimentaron con el Solanum pimpinellifolium. Esta especie es tolerante al estrés y resistente a enfermedades bacterianas, pero los investigadores buscaron aumentar el tamaño y el atractivo de sus frutos al tiempo que hacen que el crecimiento de las plantas sea más fácil de controlar, según recoge en dos estudios distintos la revista Nature Biotechnol.

Los miles de años de historia del tomate, que pueden continuar con este supertomate, han dejado varias curiosidades que no todo el mundo conoce. Como por ejemplo:

Es una fruta, no una hortaliza

Una fruta, como tal, es la parte de la planta que contiene las semillas. Por tanto, el tomate es una fruta a pesar de que muchos lo desconozcan. La confusión de términos data del siglo XIX, cuando esta controversia popular llegó a la Corte Suprema de Estados Unidos

En 1887 se aprobó una ley que asignaba impuestos a las hortalizas importadas, pero no a las frutas. Por ello, las compañías que importaban tomates expusieron que estaban exentas del impuesto. Para argumentarlo, hicieron referencias a diccionarios y testimonios de biólogos que demostraron que el tomate es fruta.

A pesar de ello, el tribunal estableció en 1893 que el tomate era una hortaliza y que debía pagar el 10% de tasas estipulado.

Manzana dorada

Las primeras variedades de tomate que llegaron al Viejo Mundo tenían en su mayoría un color amarillo, por esa razón la gente comenzó a llamarlo 'manzanas doradas'. Los italianos siguen haciéndolo: pomodoro es la contracción de 'poma d'oro'.

Se creía que eran venenosos 

Hasta el año 1820 existía la creencia popular de que eran venenosos y por tanto su cultivo era principalmente ornamental. Según The Smithsonian, la creencia se remonta a los cubiertos de peltre, ricos en plomo, con los que los aristócratas europeos los comían. La acidez del tomate provocaba una reacción tóxica. Posteriormente fue un parásito, el gusano del tomate, el que provocó pánico: se decía que era tan "grande y agresivo como una serpiente".

Según la versión de los acontecimientos que ha pasado a la historia, el coronel Robert Gibbon Johnson, que pretendía introducirlo en el mercado, se plantó en las escalinatas de los tribunales de Salem, Nueva Jersey, y se comió una cesta entera. El terrateniente salió ileso y sus conciudadanos quedaron prendados del nuevo alimento. 

Combate el enrojecimiento 

La creencia popular asocia a los tomates la propiedad de combatir la piel enrojecida por el sol. Así, en caso de que ya se haya quemado, su alta cantidad de agua y nutrientes ayudarán a disminuir la rojez y el ardor, y el aporte de vitamina C ayudará a la regeneración de la dermis.

Tomate contra el acné

Los tomates contienen licopeno y son ricos en antioxidantes, que combaten moléculas que dañan las células sanas y afectan al sistema inmunológico. Además, este fruto es un alimento rico en vitaminas y nutrientes para la piel como pueden ser el potasio, manganeso y el calcio.

Del mismo modo, el tomate es bueno sobre todo para el tratamiento de la piel grasa, las espinillas y los problemas con el acné.

Provienen de la zona de Perú 

El origen de los tomates se encuentra en la zona donde está actualmente Perú, aunque fueron los mexicas -o aztecas- quienes intensificaron su cultivo más que los pueblos andinos. Fue más tarde cuando Hernán Cortés llevó las semillas a Europa.

Más de diez mil variedades 

El Servicio de Introducción de Plantas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha contabilizado unos 10.000 tipos diferentes de tomate en todo el mundo. Pero, la mayor parte no se encuentra en los bancos de semillas. De igual manera, son pocas las variedades de este sabroso fruto que llegan al consumidor.

Su nombre proviene del azteca

El nombre proviene de tomatll, en la lengua azteca náhuatl, que apareció por primera vez en 1595. Asimismo, la palabra jitomate procede del náhuatl xictomatl: xictli=ombligo, tomohuac=gordura y atl=agua. De este modo, jitomate y xictomatl se podría traducir como ombligo de agua gorda

Tomates azules

El color de estos tomates se da por una modificación genética: según la cantidad de exposición solar que reciban, la tonalidad va cambiando. De este modo, pueden empezar siendo de un azul y conforme pasen más tiempo al sol se van oscureciendo más hasta parecer casi negros, con más aspecto de ciruela que de tomate.

Fuentes de minerales

El tomate es una fuente importante de ciertos minerales (como el potasio y el magnesio). Además, su contenido en vitaminas destacan la B1, B2, B5 y la C. Durante los meses de verano, el tomate es una de las fuentes principales de vitamina C.

Los gazpachos del al-Ándalus

El gazpacho originario se elaboraba ya en la época del al-Ándalus y los ingredientes eran pan en migas, ajo, aceite de oliva, vinagre, sal y agua. Estos ingredientes se majaban en un dornillo y era servidos como una sopa. Todos ellos, responden a las normas alimenticias musulmanas.

A pesar de ello, estos primeros gazpachos no poseían tomate, debido a que no existían algunos de los elementos que llegarían a Europa con el descubrimiento de América.