La reinvención de Iñaki Gabilondo, ya en sus pantallas.

La reinvención de Iñaki Gabilondo, ya en sus pantallas. Javier Muñoz

Investigación Divulgación Científica

Iñaki Gabilondo se reinventa y aspira a ser el nuevo Punset

Hay un programa de televisión donde un septuagenario visita a algunos de los mejores científicos y pensadores actuales para comprender hacia dónde va el futuro. ¿Les suena?

Noticias relacionadas

Se acabó. A sus 74 años, Iñaki Gabilondo ha decidido dar un giro a su vida. El legendario periodista ha devenido en un activista científico-tecnológico. "A cada sitio que voy trato de organizar la bronca", cuenta a EL ESPAÑOL, "si veo a un político le digo ¡Qué está pasando, que estamos convirtiendo España en un bar! ¡Hay un montón de cosas que se están haciendo en este país, dadle lustre!". Afortunadamente para sus seguidores, el giro vital del presentador ha sido cercano a los 360º y sigue empleando su inconfundible voz para comunicar, sólo que en lugar de gastar su tiempo levantándose a las 4:00 para diseccionar la actualidad, ahora conduce el programa Cuando Ya No Esté. El Mundo Dentro De 25 Años, que se emite en el canal #0.

En su nueva vida, Gabilondo viaja por el mundo para conocer a algunas de las mentes más brillantes, como el ensayista israelí Yuval Noah Harari (autor de Sapiens: Breve Historia de la Humanidad y Homo Deus: Breve Historia del Mañana, ambos editados en Debate), con quien el periodista habla del futuro o muerte del ser humano, o Carl Benedikt Frey, economista de la Universidad de Oxford experto en el futuro del empleo y la destrucción de puestos de trabajo que puede traer (de nuevo) el progreso. "Yo ya he sido captado para esta causa y me gusta", reconoce el nuevo activista, "es una buena manera de ir acabando mi vida profesional, apostar más por el futuro que por ir por ahí contando batallitas".

En efecto, es un poco como Redes, el programa de Eduard Punset, pero con Gabilondo.

Supongo que para hacer entrevistas que puedan ser consumidas de aquí a 25 años habrá tenido que renunciar a la actualidad. ¿Le ha costado mucho?

Me he pasado toda la vida cogiendo la coyuntura por las orejas, y esto es algo con mayor recorrido, pero también más dudoso. Pero una de las principales diferencias entre esto y lo que he hecho siempre es que antes sabía aproximadamente de qué iba lo que hacía, si entrevistaba a un político o a un escritor que presenta una novela. Ahora hago lo que puedo, me documento, me acerco con una enorme humildad y una enorme curiosidad, porque todo este asunto procede de una curiosidad verdadera. He intentado escapar de la actualidad aunque en algunos casos no pude evitarlo, porque cuando entrevisté a Frey para hablar del futuro del trabajo no puedes obviar las variables políticas porque pueden transformarlo todo. Pero en cuanto a la ciencia aplicada sí, he escapado de todo lo que tuviera que ver con la coyuntura actual.

Es justo reconocer que en sus programas siempre hubo un colaborador o una pequeña sección dedicada a la ciencia, pero ahora que está hablando de estos asuntos a tiempo completo, ¿se arrepiente de haberle dedicado tanto tiempo de su carrera a la política y tan poco a este tipo de pensadores y sus ideas?

Acaba de dar en la diana porque es exactamente lo que me pasa. Ahora me he convertido en una especie de activista para denunciar este desconcierto y lo alejado que está de la realidad el pensamiento dominante en nuestro país. No estamos dándole a la educación, a la ciencia, a la invención, a la tecnología o a la innovación el sitio que merecen. Hay millones de personas haciendo de verdad actividades en la vanguardia, pero el pensamiento dominante no lo acompaña. Estamos dormidos, en la higuera. Nos estamos alejando de los circuitos verdaderos y lamento no haber tenido más claro esto. Tenía que haber sido una causa bandera por la que pelear mucho más de lo que yo peleé.

No quería que pareciera un reproche, discúlpeme.

¡No, no! Yo me daba cuenta, viajando por ahí y hablando con gente, de que la ciencia era un elemento de la vida al que yo quería prestarle atención. Por eso me siento un poco enfadado, por no haberme dado cuenta antes de todo esto y de la que se está liando. Y me parece especialmente contradictorio porque en España tenemos muchísimas personas y empresas moviéndose en esta dirección, bengalas que nos señalan por dónde se está yendo.

Iñaki Gabilondo en Cuando Ya No Esté.

Iñaki Gabilondo en Cuando Ya No Esté. Movistar+

¿Ha participado usted en la elección de los científicos y pensadores entrevistados?

¡Participar no, es que los he elegido yo! El programa es un regalo para mí, una sorpresa extraordinaria y fuera de la lógica de nuestro tiempo: la producción es la caña y la puesta en escena es muy buena. No digo que yo lo haya pensado todo, pero no le hemos encomendado esto a nadie. Y ahora, para el próximo trimestre nos vamos a Asia para hablar de conectividad en Singapur o de robótica en Japón.

Una vez grabados varios programas, ¿qué cosas de las que ha escuchado se le siguen metiendo en la cabeza tiempo después?

Cuando hablé con Nicholas Negroponte vi a un hombre entusiasmado con el futuro y optimista con las soluciones que la tecnología va a brindar para resolver nuestros problemas, y al mismo tiempo con una extraordinaria preocupación por que el mundo se pueda ir a pique si no resolvemos los actuales problemas políticos y sociales. Cuando a un tío como Negroponte le preguntas cómo va a ser el mundo dentro de 25 años y responde "...si existe".

Glups.

Luego me dijo, "bueno, perdone, quiero decirle esto para que conste la preocupación que me inspira la deriva hacia la que van algunas de las cosas del mundo que nos pueden llevar a catástrofes, si eso somos capaces de recolocarlo estoy lleno de optimismo", y me soltó un alegato de feroz entusiasmo. Es la misma paradoja en la que yo estoy y en la que veo están todas estas personas con las que me he visto.

¿Se ha encontrado cómodo como, digamos, comunicador científico-tecnológico?

Gente como Javier Sampedro son los que hacen la gran divulgación científica, yo en realidad hago un poco de profano, de enviado especial a este mundo para tratar de olfatear la cáscara, vislumbrar cómo irán las cosas. Si hubiera ido con otra pretensión me hubiera encontrado como un pulpo en un garaje.

Pero a veces la divulgación de la ciencia trasciende también mediante outsiders capaces de llegar a mucha gente a la que los divulgadores profesionales no llegan.

Lo que sería estupendo es que para lograr este objetivo, el de explicarle a los mandatarios que tienen que dar un viraje profundo, hubiera varios planos, que Sampedro ocupara uno central y luego hubiera gente como yo, que hacemos una divulgación más básica, de aproximación al tema. Eso sí, todos esos planos, juntos, deberían actuar buscando el mismo objetivo.