Aumentarán las noches calurosas.
Los meteorólogos avisan: en 15 años las noches de 25 °C serán lo normal durante los meses de verano en España
Cada vez será más complicado dormir por las noches durante los meses de junio, julio y agosto por las altas temperaturas.
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El incremento de las noches tropicales en los próximos años en España va a complicar mucho el descanso durante los meses de junio, julio y agosto. Actualmente ya se están registrando noches realmente calurosas durante la temporada estival, pero se prevé que todo vaya en aumento.
De igual manera que el número de olas de calor que tenemos al año, las noches tropicales serán cada vez más normales debido al calentamiento del planeta y al aumento de las temperaturas en todo el planeta. Y lo peor es que no tendremos que esperar demasiado para ello, poco más de una década.
Recientemente, ciudades del litoral este, del sur peninsular y hasta de los grandes archipiélagos ya registran máximas nocturnas históricas, y estas condiciones extremas van a volverse "crónicas" y se expandirán hacia zonas del interior, que antes tenían madrugadas un tanto más frescas.
Noches más calurosas
Los expertos del sector avisan ya sobre cómo el aumento de dicho fenómeno puede afectar directamente a la población, puesto que el cuerpo necesita que el termómetro descienda por debajo de los 20 grados para alcanzar el mayor descanso reparador, y eso puede acabar siendo un sueño para muchos, porque la media serán unos 25 °C.
El estrés térmico continuado durante las horas de sueño multiplica el riesgo de sufrir insomnio crónico, golpes de calor, problemas cardiovasculares y trastornos respiratorios, afectando de manera especialmente grave a los ciudadanos más vulnerables, como ancianos y niños, y por supuesto personas con patologías previas.
Además, dichas noches asfixiantes también pueden acabar afectando al consumo energético debido al uso ininterrumpido de sistemas de climatización, revolucionando también los sistemas eléctricos.
La dependencia del aire acondicionado es cada vez más común y sin duda puede convertirse en un elemento de tensión en la red eléctrica, incrementando el efecto de isla de calor en las grandes ciudades por el calor residual que expulsan estos aparatos hacia el exterior.
Realmente, el cambio climático está mostrando sus efectos y ahora las temporadas estivales van a ser más duraderas y peligrosas, llegando a poder ocupar hasta cinco meses del año, dejando un mes de invierno con frío extremo y a la primavera y el otoño desaparecidos -o presentes en menor medida-.
Las noches tropicales van a ser una de las consecuencias de ese aumento de temperaturas, y desde luego hay que aplicar métodos de contención para proteger a la ciudadanía y también a las mismas grandes ciudades para que no sean un hervidero tras las jornadas de trabajo.