Un invierno más extremo.
Los meteorólogos avisan: en 15 años el invierno en España se reducirá a solo un mes de frío extremo
El cambio climático va a acelerar la reducción de las estaciones y estas van a ser más intensas durante su duración.
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Debido al cambio climático, se está acelerando la reducción de las estaciones frías en la península y eso significa que los inviernos, en España, pueden llegar a tener la duración de solamente un mes: pero será un mes de frío extremo.
Este gran cambio, que puede producirse en los próximos 15 años, se debe al aumento constante de las temperaturas globales y a la alteración de los patrones atmosféricos, como la corriente en chorro.
Como consecuencia, los meses que tradicionalmente correspondían a un frío continuado y moderado darán paso a otoños y primaveras diferentes -aunque apretadas por un verano que las dejará también sin espacio- interrumpidos por los picos invernales.
Este fenómeno meteorológico concentrará las bajas temperaturas en un intervalo de tiempo muy corto, manifestándose a través de olas de frío ártico y borrascas de gran impacto extremadamente severas.
Más frío por menos tiempo
A pesar de que el invierno será mucho más corto, este mes de frío extremo podría registrar récords históricos de temperaturas mínimas y nevadas inusuales debido a la inestabilidad de los sistemas de alta presión.
Los meteorólogos señalan que este comportamiento de la atmósfera se convertirá en la nueva norma climática de la región durante los próximos años, cambiando para siempre la visión de clima mediterráneo que todos conocemos.
Por supuesto, el impacto ambiental y ecológico de esta transición estacional afectará gravemente a los ecosistemas, alterando los ciclos naturales de la fauna y la flora: las bajas temperaturas tan extendidas impedirán que muchas especies vegetales completen su reposo invernal y comprometerá las cosechas agrícolas, diezmando la biodiversidad.
Es, desde luego, un escenario preocupante si llega a cumplirse, puesto que las estaciones van a quedar totalmente "desordenadas" con un frío extremo y un verano cada vez más sofocante, con unas olas de calor más numerosas y más calurosas, llegando a superar los 40 grados de manera normal.
Además, hay otro factor importante, y es que la drástica disminución del almacenamiento de agua en forma de nieve en los sistemas montañosos reducirá también el caudal de los ríos durante los meses de primavera y el mencionado verano, agravando problemas de sequía.
De manera inevitable, el mundo se está topando con las primeras grandes consecuencias del cambio climático, con un clima cada vez más impredecible que está alterando ciudades y ecosistemas enteros. El frío será ahora más frío, pero no olvidemos que el calor también apretará más próximamente.